viernes, 25 de mayo de 2018

Anostalgiándome

Tampoco me importa el mío
La verdad es que en mi pasado no tuve mascotas. Y si bien, como siempre digo, no me importa el pasado hoy desearía regresar a mi tiempo sin ellas. No porque no me gusten. Todo lo contrario, pero más amo mi libertad.
Y con Calabaza se está esfumando. Hoy, por ejemplo, me despertó a las 6 y 15 de la madrugada. Esa hora, para mi, lo es.
¿Qué como me despertó si  duerme en el hall? Pues...¡dormía en el hall!
¡Es que hace unos 6 días duerme adentro de mi casa!
Sucede que con el frío y escarcha de las noches Ushuaienses, en este invierno adelantado, no podía dormir tranquila pensando que él no se quedaba en el hall..salía de ronda nocturna a caminar sobre pastos, calles y veredas escarchadas...Y  pensaba también que en alguna riña gatuna podría volver muy lastimado...y pobrecito.... 
La verdad es que sufría yo no él, que siempre fue una gato callejero.
Pues, una cosa no quita la otra. Que yo nunca quisiera tener mascotas no implica que no ame a este gatito, que si bien no busqué él decidió colarse en mi vida y aquí está. No puedo dejarlo de nuevo en la calle sin más.
Total que logré una solución salomónica. Puse una valla en la puerta de mi dormitorio, de modo tal que él no puede entrar. Yo duermo con la puerta abierta y él en el sitio que elije, según su onda, cada noche. Tiene varios ¡menos mi cuarto! (Y la cocina, obvio, que permanece con la puerta cerrada siempre).
¿Pueden imaginarme "saltando" la valla para entrar a mi propio cuarto? Obviamente, salvando las distancias, tengo que sacarme los zapatos como si fuera Julia Roberts o Kristen Stewart subiendo las escaleras para entrar al festival de Cannes. Lo mío, claro está, queda muy lejos del glamour y los stilettos.
Y próxima a partir unos días de vacaciones, se me presenta otra encrucijada. ¿Qué hará "Calabacita" sin mi?  Sin dudas hiji se hará cargo de darle de comer y cubrir sus necesidades básicas. Por las noches, cerrará la puerta de casa para que él se quede durmiendo adentro. Pero...¡va a estar solito!
Bueno, ya ven. De nuevo el problema es mío, no del gato. 
En fin, que como ya dije una vez "Si tus hijos no te dan nietos, el destino pone un gatito en tu camino" 
Así las cosas, hoy no tengo muchas luces para escribir habida cuenta de mis pocas horas de sueño. Mejor me voy a dormir. Disculpen. 
Antes de terminar por cierto no puedo dejar de decir
¡¡Feliz cumpleaños Patria herida!! 
Upssss...se me "chispoteó"...Querida debía decir...
A propósito de mis próximas vacaciones, me despido hoy hasta el Viernes 28 de junio.
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale?  Buena vida y BUENA VIBRA.
 Lu
Frases: 3 de Judy Garland
Siempre sé una versión de primera clase de ti mismo, en lugar de una versión de segunda clase de otra persona.

En el silencio de la noche he deseado, con frecuencia, tener unas pocas palabras de amor de un hombre antes que los aplausos de miles de personas.

En ocasiones, nuestros sueños nacen con imaginación se alimentan con ilusión y son condenados a muerte por la realidad
Acá no zafás:
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 277 de la suelta de mis letritas!)  
Nota: La segunda parte de "Amor en pausa" está en el horno...¡solo le falta dorarse! 
Pero con este día no estoy para hacer correcciones y mucho menos para rescatar a una esquiva Elena que aun no logra saber lo que quiere y me saca de quicio. ¡El amor llamando a su puerta y ella dudando! 
Entonces voy a mis archivos. De ellos rescato, y versiono, para ustedes:
Anostalgiándome
Esta desazón de hoy 
y mi nostalgia de siempre...
De lo que pudo haber sido
de mares no cruzados
de montañas no escaladas
de atardeceres perdidos
de cielos no mirados.

De brazos que abrazen
de cuerpos entrelazados
De pies descalzos
siguiendo mis huellas.
en caminos no explorados.
De libros no leídos
palabras no dichas 
y cuentos no narrados.

Esta soledad 
-mamarracho insolente
de horas perdidas-
me anostalgia 
del  amor que no asomó.
de amaneceres rosados
del café  - para dos -
por las mañanas
 y de algún  beso, robado...

viernes, 18 de mayo de 2018

Amor en pausa

Tampoco me importa el mío
Estaba hilvanando letras, juntándolas en frases que se desbandaban en mi mente, cuando las sirenas de los bomberos, potentes y como si estuvieran en mi predio, me sacaron totalmente de eje.
Al mismo tiempo, mi olfato me indicaba fuerte olor a humo por lo que mi alarma interior me sacó totalmente de tal abstracción literaria.
Observé entonces desde mi ventana y vi, en la calle paralela a la mía, despliegue de bomberos, personal de defensa civil y patrulleros policiales toda vez que una densa humareda cubría los árboles de mi jardín.  Ya no tuve dudas: una de las casas, cuyos fondos lindan con los de mi cuadra, se estaba incendiando. No podía ver cual pues la humareda era muy densa y porque los árboles tan altos del jardín de mi vecino de al lado no me permitían ver más.
Total que, según datos que leí luego en una diario digital local, se quemó en un 90% una pequeña casa de madera que era alquilada por una chica de 22 años. Tal parece, habían puesto a secar ropa sobre un calefactor.
Ya totalmente desconectada, de las frases que hilvanaba antes de tales aconteceres, es que decido contarles el suceso habida cuenta de que, ahora mismo, no se me ocurre ningún otro tema. 
No puedo dejar de pensar en esas personas que tienen un techo, muebles, fotos, recuerdos, ropa, DNI y otros documentos, tarjetas de crédito, teléfonos celulares, libros, cuadernos, juguetes y en un instante se quedan solamente con lo puesto. 
Quiero decir, contrariando el imaginario popular, que en esta ciudad tan turística, tan soñada por miles de personas en el mundo, hay un porcentaje de población que vive en casillas, con garrafas o cualquier sistema precario tanto de calefacción como de electricidad por lo que durante los inviernos, ante el desconocimiento de normas básicas y tratando de tener un ambiente cálido,  frecuentemente se producen devastadores incendios. Sin dudas las personas a las que se le quema la vivienda son, causalmente, personas en estado de vulnerabilidad. En su gran mayoría ni siquiera tienen un familiar cercano como para ir a cobijarse durante el primer tiempo, en tanto, con ayuda comunitaria, intentan reconstruir su vivienda.
Por suerte para tal desgracia, al menos en la mayoría de los casos, los moradores logran salir ilesos.
Es todo por hoy. En la semana que tengo por delante, intentaré retomar el hilo de mis pensamientos que, tengo idea, iban por el buen camino de ser una crónica divertida relacionada con mi mascota. 
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
  Lu
Frases: 3 de Ingrid Bergman
“¿Beso? Un truco encantador para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas.”

“Para ser dichosa basta con tener buena salud y mala memoria.” 

“No me arrepiento de nada. No habría vivido mi vida como lo hice si me fuese preocupando por lo que la gente iba a decir.” 
Acá no zafás:
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 276 de la suelta de mis letritas!)  
Amor en pausa
Al fin viajaría a Barcelona.
A pesar de vivir en París, adonde llegó exiliado desde Buenos Aires a fines de los 70, nunca había podido ir. Algo acontecía cada vez que planeaba un verano a orillas del Mediterráneo.
Feliz preparó su mochila. Serían 5 días. Suficientes para pasear por las ramblas, perderse en las callecitas del barrio de Gràcia, sin olvidar el Parc Güell por supuesto, echarse en la Barceloneta, salir de tapas y disfrutar de ese paisaje acogedor del que tantas veces le había contado Elena,  dejando entrever la necesidad de un reencuentro.
Elenita, como le decían cuando ambos eran adolescentes y vivían en Vicente López.
Se amaban entonces, pero eran tiempos difíciles. Difíciles para los que pensaran distinto, difíciles para los inteligentes, difíciles para los que se salían del molde y tenían pensamiento propio... 
¡Eran los desaparecidos de entonces! Eran sobre los que los adultos, apelmazados y asustados, sostenían “algo habrán hecho” justificando así sus muertes.
A ella, la mandaron los padres a estudiar a Barcelona. Estaban aterrorizados porque él no sólo era el primo, sino porque –lo peor de lo malo- “era comunista”.
Él siguió, hasta la noche que tuvo que escaparse por los techos, yendo a la facultad de ingeniería, militando clandestinamente, leyendo libros “prohibidos”...
Esa noche fue el fin y el principio. Logró que un cuñado de su tía Lola, que trabajaba en Ezeiza, lo embarcara hacia París.
Fue duro el comienzo. Se juntó con expatriados y generaron vínculos a partir de la desgracia compartida, y entre todos rearmaron la Argentina en un barrio parisino. Luego el devenir de los días, todos y cada uno fueron aquerenciándose, siempre con el mate en la mano, las pizzas nocturnas y algún picadito de hombres donde se podía.
Se casó, tuvo un hijo, construyó desde la nada, vivió intensamente cada día, amó, sufrió, como cualquier mortal, con el valor agregado de remontar el desarraigo
Celebró el retorno de la democracia, y regresó a Buenos Aires para abrazar a los viejos, pero ya no era tiempo de volver a empezar.
Así fue como Juan, se quedó en París. Se separó, cambió de trabajos, pintó y esculpió logrando varias y buenas exposiciones.
Así fue como pasaron treinta y cuatro años sin casi darse cuenta.
Treinta y cuatro años intercambiando novedades con su prima. En principio, alguna llamada telefónica o correo postal. Más adelante, mails, skype, y cuanto adelanto tecnológico pudiera acercarlos a pesar de la distancia física.
¡Treinta y cuatro años en que el amor entre ambos estaba en “pausa”! piensa y...
Cambia de mochila. Necesitará más ropa
Intuye que podría quedarse bastante más que cinco días...
Piensa, excitado, que tal vez haya llegado el momento de poner “play” a los sentimientos.
Y sale, feliz, rumbo al aeropuerto de Orly a tomar el vuelo que lo llevará hacia el amor.

viernes, 11 de mayo de 2018

Voces de ausencia

Tampoco me importa el mío
Que la lluvia me gusta y que creo que tiene mala prensa ya está dicho.
Pero...¿de qué hablo cuando digo lluvia? 
De lluvia que suena en los techos su melodía de tic tic tic, de gotas gordas, de aguaceros potentes que pasan diciendo "aquí estoy" mientras el sol se inmiscuye entre nubes para deleitarnos, si dejáramos de mirarnos el ombligo o el teléfono según quien sea,  con majestuosos arcoíris .
Espero que entiendan, entonces, de qué hablo cuando digo "me gusta la lluvia"
No hablo de esta llovizna incesante que pinta de gris todo el día, que asola mis sentidos y mi concepto de lluvia.
Que no da tregua al sol, ni a las luces y colores. Que invita a dormir una larga siesta con la esperanza de despertar de noche para ver que la bella oscuridad nocturna se llevó puesta la grisácea melancolía del día...
Lo cierto es que hoy es "un día de esos" y las musas, somnolientas, me han abandonado. 
Mi gatito "medio tiempo" pareciera estar de acuerdo con mis dichos. Duerme profundamente hecho un ovillo y sin intenciones ciertas de salir a callejear abandonando así, de momento, su hábito más preciado.
Iré a dormir también...Nada para decir que no sea "gris llovizna = gris de ausencia"
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
Frases: 3 de Bette Davis
"Si tu hijo nunca te ha odiado, entonces es que jamás has ejercido como padre.”

"Un gran director de cine es el que sabe ofrecer una visión distinta del mundo.” 

“Los hombres son mucho más atractivos cuando empiezan a hacerse mayores. Pero eso no ocurre con muchas mujeres, aunque ellas tienen algo a su favor: el maquillaje.”
Acá no zafás:
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 275 de la suelta de mis letritas!)  
Voces de ausencia
Me hablan
de  vos.
Sin tu voz
ni rostro
ni cuerpo
ni nombre...
Me invaden
-en un sinsentido-
me arrojan
sin más
al abismo 
caigo...
No logro salir
-animal herido-
no encuentro placebo,
estallan las voces 
-laceran mi alma y oídos-
gritando la ausencia...

del HOMBRE
del fuego
del goce
del amante, compañero  y amigo.

viernes, 4 de mayo de 2018

Confusión de Marías

Tampoco me importa el mío
Lo pasado no tan pisado, pensaba días atrás cuando esperaba ser atendida en los consultorios de LALCEC. Y no lo pensaba en función de mi salud, que está muy bien por suerte, sino porque la espera allí se extendía habida cuenta de que una de las secretarias "nunca puede nada" por lo que su pobre compañera, sola, "no puede con todo".
Lo cierto es que las mujeres nos acumulábamos allí y, por suerte para mi, encontré 3 antiguas conocidas del pueblo.
Y acá viene la conexión con el pasado. Es que en 1983, año de mi arribo a esta ciudad, apenas si superábamos los 15.000 habitantes y, mayoritariamente, nos conocíamos. Al menos por profesión, por vecindario, por año de llegada a la isla, o por franja etaria, todos y todas sabíamos con quien hablábamos.
En la actualidad estimo que superamos los 70.000 habitantes y, obviamente, caminamos por las calles de la ciudad sin conocer a tanto transeúnte que se nos cruza en el camino.
Por eso, cada vez que tengo la posibilidad de encontrarme con la gente de aquellos "años locos y felices" lo disfruto enormemente .
Ese día, por ejemplo, haciendo alusión al tiempo que hacía que no nos veíamos, decía yo -"Y aquí me ven, sigo buscando "novio", a lo que una de las que participaba del corrillo acotó -" Y bueh, a esta altura, ¿porqué no probás cambiando de colectivo? 
Espontanea, rápida como siempre y las risas nuestras que hicieron que el resto de la sala posara sus miradas sobre nosotras. Y acotó- "¡Pero claro!, con todos los colectivos que hay en estos tiempos..."  
Inmediatamente, otra de mis antiguas conocidas dijo ¿Y porqué pensás que vengo a ver al ginecólogo? -Al menos veo un hombre a solas conmigo ...¡y me toca!  Y así transcurrió nuestra espera  felizmente divertida.
Este tipo de encuentros siempre es gratificarte. Una frase que utilizo cuando, ocasionalmente, se producen es -"Qué hacés! ¡Tanto tiempo sin vernos! Pensar que antes nos encontrábamos siempre en "Don Antonio" (un pub de aquellos años) y ahora, cuando nos encontramos, es en el hospital o en la farmacia" Lo cual, sin dudas, es dicho con humor y risas. 
Otro posible lugar, de encuentro casual, es alguno de los supermercados de la ciudad. También en esas ocasiones solemos quedar un buen tiempo charlando de nuestras vidas y preguntándonos por el fulano o la fulana que formó parte de la, por entonces, bella comunidad de Ushuaia allá por los 80.
Me quedaría aquí contándoles sobre aquellos felices años, sobre cómo salíamos de nuestras casas sin echarle llave, sobre cómo paraban los coches para llevarnos sin necesidad siquiera de hacer dedo, sobre cómo todos y todas aquí éramos "alguien": fulano, el pintor de brocha gorda, fulana, la señorita del Jardín de infantes, mengano el baterista, etc
Me quedaría.  Pero no se sí pueda interesarles estas añoranzas mías, historias sobre la cuasi aldea a la que arribé con una mochila de interrogantes y deseosa de aventuras. 
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
Frases: 3 de Greta Garbo
“No tienes que casarte para tener un buen amigo como compañero de vida”.

Me gustaría ser sobrenaturalmente fuerte para poner bien todo lo que está mal”.

"Aparentemente hay una ley que gobierna todas nuestras acciones, por eso nunca hago planes”
Acá no zafás:
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 274 de la suelta de mis letritas!)  
NOTA: Dado el tema de la crónica de hoy recordé este relato escrito hace varios años y lo versioné para la ocasión. (El original es más extenso)
Confusión de Marías
               Llegó a Ushuaia, en un vuelo de LADE, con toda la fuerza y el ímpetu de su juventud.
Su título, de Profesora Superior de Jardín de Infantes, le producía infinito orgullo y, esencialmente, era una Maestra Jardinera de “pura cepa”,
Llegó un 21 de febrero de 1983 y sin el tiempo necesario para instalarse, mucho menos aún para recorrer el pueblo (con rango de ciudad), dos días más tarde se encontraría inmersa en su nuevo trabajo.
Inmediatamente, comenzó con las entrevistas “Hogar –Escuela”…
_Buen día. Así que usted es la mamá de Claudio. Un gusto conocerla.
Tímida, la Señora de unos pocos años apenas más que ella, contestó el saludo con un hilo de voz casi inaudible.
-Así que María, dijo “la Seño” intentando que la mujer se sintiera cómoda y entrara en confianza y, a partir de allí, no dejó de hablar, tal era su costumbre.
“Que esta entrevista es para conocernos mejor. Para saber qué pasó con Claudio en los 4 años de vida que ya tiene...que es importante establecer el vínculo hogar escuela y...bla bla bla.”
Y de repente, como María hablaba tan poco, decidió empezar con la entrevista sin irse por las ramas esperando que, al avanzar en ella, la mujer entrara en confianza.
 - ¿Domicilio?
-María Sánchez Caballero
-Ah, sí, sí, sí. ¿Pero cómo se llama la calle donde viven?
María Sánchez Caballero respondió nuevamente María, levantando apenas el tono de voz como desde que llegó a la entrevista, bajando la mirada hasta el límite que le imponía el piso.
A esa altura, enfática, la maestra, dijo
-OK, sí, pero no le pregunto su nombre…lo que necesito anotar acá es el domicilio.
-María Sánchez Caballero, dijo más tímida aún la pobre mujer, es el nombre de la calle. Yo soy María Cárcamo Barría nomás.
Perdió la seguridad y ese donaire casi altanero, se disculpó, se ruborizó, confesó su ignorancia respecto a la ciudad.
Entonces, la mamá de Claudio, siempre con su hilo de voz, sonrió y dijo:
-Gracias por disculparse Señorita Lucía.Ya estoy acostumbrada a tanta gente llegando del norte por estos años, que no conocen y creen que saben todo de este lugar y dicen “puras tonteras”...Pero Usted se ve tan joven... Seguro que va a aprender mucho y pronto.
A partir de allí, la entrevista fue más fácil y finalizó con un afectuoso saludo.
Con el correr de los días, la Señorita Lucía, realizó muchas entrevistas más, siempre muy confiada en sí misma y, recordando permanentemente su experiencia con la mamá de Claudio.
Experiencia que por suerte no volvió a repetirse habida cuenta de que, ese fatídico día, inmediatamente después de su jornada laboral, pasó por la Municipalidad y solicitó un plano de las calles y callecitas de Ushuaia. 
Desde luego que, también, las recorrió de norte a sur, de este a oeste y viceversa.

viernes, 27 de abril de 2018

La vendedora de corpiños

Tampoco me importa el mío
El frío de invierno, a pesar de estar en medio del otoño, se hace sentir por estos días. 
Ya no es una novedad que el clima va mutando...Por ejemplo, el invierno empuja al otoño para ocupar así su lugar y -por cierto- el otoño ha hecho lo mismo con el verano y etc
Lo que me pregunto yo es sí finalmente los científicos, locos y no tanto, los gobernantes,  los pueblos en su conjunto, resolveremos qué hacer al respecto.
Dejamos todo como está e incorporamos los cambios climáticos a nuestro disco rígido, sería una opción. Es decir, ya memorizaremos que en otoño nieva y hace mucho frío, en invierno, aparecen días apacibles, se va la nieve, en primavera el calor empieza a hacer de las suyas y el nuevo verano tiene características otoñales.
Esto para el hemisferio sur, claramente de este lado del planeta hablo.
Otra opción posible sería cambiar las fechas de las estaciones y agiornarlas de acuerdo a las nuevas características. Ejemplo: otoño sería desde el 21/12 al 21/03, fecha en que arrancaría el invierno y así sucesivamente.
En fin. Se verá...
En todo caso, lo que no me queda claro es cómo enseñaremos a las aves, y a la fauna toda, la manera de adaptarse a tanto cambio climático. 
He visto en la temporada pasada, cuando la primavera no llegó a tiempo, a las obstinadas golondrinas posarse en el escarchado cableado telefónico, o en las desnudas  ramas de lenga, por decir apenas algún ejemplo.
Total, que con tantas cosas para contar me doy cuenta de que me he pasado la mañana hablando del clima. Pero, creo, no fue casual pues todo lo demás que tenía en mente eran noticias fatales y , supongo, no quise poner un desaliento más, a los muchos que tenemos cotidianamente, en esta entrada. 
Y no lo digo desde lo personal pues mi vida, y seguramente las de ustedes también, está muy bien.
Ya veremos de que va la historia la semana próxima.
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
           
Frases: 3 de Audrey Hepburn  
“Puedes conocer a una persona no tanto por lo que dice sobre sí misma, sino a partir de lo que dice sobre los demás”.

"Creo que mañana es otro día y creo en los milagros”.

“Amo a las personas que me hacen reír. Con sinceridad, creo que reír es lo que más me gusta hacer."
Acá no zafás:
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 273 de la suelta de mis letritas!)  
La vendedora de corpiños
Tenía que hacerse una biopsia.
Una más, se dijo y respiró profundo.
Le recomendaron una profesional muy reconocida, con un CV impresionante y muchas maestrías en su haber.
A regañadientes fue a verla.  Ella hubiera preferido que la operara su antiguo ginecólogo, excelente profesional y excelente persona.

Entonces...
Sin quererlo, pasó a ser parte de una película surrealista.
En medio de la consulta previa la doctora salió del consultorio y regresó, al instante, con una bolsa de corpiños. 
Sin más, le pidió que se quitara de nuevo la ropa al tiempo que decía:
-Los traigo de Estados Unidos, cuestan $ 800. Son los indicados para el posoperatorio...
La paciente, sin paciencia, dijo entonces que ella tenía uno abrochado adelante y salió de escena.

Luego
Llegó al quirófano con una sola preocupación: que no la durmieran antes de poder ver a "la vendedora de corpiños".
Por tanto no se dejó anestesiar, causando el asombro del anestesista y todo el equipo allí presente, hasta que la vio hacer su entrada triunfal con uno de esos "special bodices" en la mano. 
Como pudo, desde la camilla y apurando las palabras dijo
-Doctora, en la bolsita está mi corpiño abrochado adelante, como usted dijo.
-¿A ver? preguntó y lo tomó con dos dedos poniéndolo lejos de su cuerpo (como si fuera a infectarse al contacto con la prenda).
-Ah! No. No. Es muy bonito pero para esta ocasión no sirve.
Ya casi dormida, alcanzó a decir
-Mi presupuesto no da para ese corpiño doctora. Ochocientos pesos es demasiado...
Cada vez más lejanas las voces, oyó que le harían el vendaje tradicional. Que ella lo hacía por las pacientes, para que no tuvieran que pasar por eso...

Cuando despertó comenzó a reír a carcajadas.
Había tenido un mal sueño. 
Ciertamente no era posible que una profesional tan encumbrada se dedicara a vender, en medio de la angustia que a muchas mujeres provoca el maldito cáncer, "corpiños reparadores".

Pero
lo más cierto de todo es que ella, una eminencia, no podía ser como esas tantas mujeres que, para acrecentar sus ingresos, pasan por escuelas y oficinas públicas vendiendo ya ropa interior, ya artesanías, ya cremas y perfumes entre tanta variedad como el ingenio popular permite a los mercachifles.

NOTA: Cualquier parecido con la  realidad NO es mera coincidencia...   

viernes, 20 de abril de 2018

Recuerdos estudiantiles

Tampoco me importa el mío
Hace una semana, mientras desparramaba mis letritas, los pensamientos se empujaban y enredaban tanto que pensé, entonces, que debería delinear una segunda parte de "reflexiones sobre el buen  humor y las risas".
Intentaré hacerlo ahora y ya veremos que sale habida cuenta que al no haberlos dejado salir en esa oportunidad, pareciera que hoy están de huelga.
Antes quiero contarles, para quienes vienen siguiendo la historia de mi salud, que finalmente estuvieron los resultados finales de biopsia y transcribo aquí la conclusión: "DIAGNÓSTICO: CUATRO GANGLIOS  LINFÁTICOS DE AXILA IZQUIERDA LIBRES DE TUMOR"
Ahora sí, respecto a la risa, voy a retomar el tema. Decía la semana pasada que, me parece a mi, el sentido del humor en la gente ha ido cambiando con los tiempos. 
Lo que, seguramente, no cambia es lo contagioso de la risa. ¿O no les pasa que si están con alguien que ríe estrepitosamente, disfrutando de ese instante, también ustedes comienzan a reír?
En lo personal sigo riendo, hasta llorar, con "Los 3 chiflados", "El gordo y el flaco","Yo quiero a Lucy" o, como ya dije, "La niñera" (por citar algunas a modo de ejemplo) series que, con el paso del tiempo, han sido devaluadas y poca gente las recuerda. 
Tengo la impresión de que en la actualidad a la gente joven ese tipo de humor no los atrapa. (Y no solo a los jóvenes en verdad).
A mi me pasa que si voy al cine, a ver una comedia, cuando la sala estalla en carcajadas yo apenas emito una leve sonrisa y sigo esperando alguna escena más divertida. Cuando al fin aparece yo río a más no poder y me doy cuenta de que soy la única que lo hace en ese instante. 
Tal vez, se deba a que adoro las sutilezas, que lo demasiado explícito y cargado de palabras burdas o soeces a mi no me causa risa. 
En fin, como sea cada quien se ríe de lo que verdaderamente le causa gracia. No sé si habrá una explicación científica sobre porqué tal o cual suceso o palabras provocan la risa en determinadas personas.
Lo qué sí me hace reír, y creo que en este caso es una risa bastante común, son las caídas. Tanto mías como de otros/otras. Es algo que no puedo evitar. Desde adolescente lo recuerdo. Obviamente si quien se haya caído no sufrió golpes severos, pues en ese caso se cambiaría mi risa por preocupación y sentido solidario.
Aunque, debo admitir, una vez en que tendría yo unos 16 años, se cayó una "vieja" (sin dudas esa señora tenía muchos años menos de los que yo tengo ahora) al trastabillar en la escalera del edificio. A mi me dio tanta risa que me escondí en el incinerador de residuos (en aquellos tiempos existían) mientras mi otro yo me decía "Sale,ve a ver si se lastimó esa pobre mujer" pero la verdad es que no podía hacerlo pues me parecía peor ir a intentar ayudarla y reírme en su cara a carcajadas.
En fin. Por suerte a la señora en cuestión no le pasó nada pues escuché, desde mi escondite, que se lo decía a otro vecino que, solícito, salió en su ayuda.
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
 Lu
Frases: 3 de Katharine Hepburn
"Mi mayor fortaleza es el sentido común"

Ser madre y ama de casa es el trabajo más grande del mundo, pero si no te interesa, no lo hagas. Yo habría sido una madre terrible.

"Cuando podemos empezar a tomar nuestros fracasos sin seriedad, quiere decir que estamos dejando de temerles. Es de enorme importancia aprender a reírnos de nosotros mismos."
Acá no zafás:
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 272 de la suelta de mis letritas!)  
Recuerdos estudiantiles
Finales de los 70. Tiempos difíciles se vivían en mi país. 
Maldito gobierno de facto, recuerdo por si alguien anda distraído o distraída.
No obstante ello estaba finalizando los estudios para recibirme, al fin, de Profesora de Nivel Inicial. 
O sea  Maestra Jardinera como, popularmente, se nos llama desde todos los tiempos.
Imagínense, una veintena de mujercitas veinteañeras. Hormonas estallando, amores frescos y un caluroso noviembre en Buenos Aires. 
Varias mirando por los amplios ventanales que daban al frondoso parque del profesorado. 
Nuestro común denominador, además de la carrera elegida, eran las risas y el buen humor.
Entonces
Entró, al aula bulliciosa, el profe de biología. Uno de los poquísimos hombres del plantel docente , por ese entonces, del Instituto Superior de Profesorado de Educación Inicial "Sara C. de Eccleston"
Lo recuerdo ahora como un pobre hombre que nunca supo muy bien como estar a nuestro lado. Tendría unos 40 años y cero atractivo para nosotras. 
Lo peor para él, yo creo, era cuando alguna de las chicas, en tono jocoso, le hacía alguna consulta sobre los órganos sexuales. 
Total
en ese día tan particular, no tuvo mejor idea que amenazar con tomarnos una evaluación.
Bettina, tan sensual y graciosa como siempre le dijo
-Sobre qué tema? 
-Sobre leucocitos, señorita.
-Ah! usted quiere saber más sobre mi anatomía.
-Qué dice señorita? Síentese y saque una hoja para la evaluación.
-Pero...¿no es lo mismo leucocito que "el cosito" de Lew?
Remató Bettina y todas estallamos en carcajadas.
En medio del revuelo y antes de tomar sus cosas y salir del aula el profe respondió, colorado y transpiradísimo:
-Señorita Lew! ¡No sea insolente!  

Y esa fue la única vez en el año que la llamó por su apellido.