viernes, 17 de noviembre de 2017

Tormenta eléctrica

Tampoco me importa el mío
Esta vez sí que seré breve.
Llevo dos días sin dormir casi. Mi gatito "medio tiempo" por una cuestión humanitaria, no por elección propia, cabe la aclaración, lleva dos noches durmiendo dentro...¡Es que llegó, cerca de las 20 horas,  con una de sus patas traseras en muy mal estado! Tenía fiebre y se quedó dormido. Llegó mi hija, y Calabaza seguía durmiendo. Total que no podía ni caminar, así que lo dejé durmiendo adentro de mi casa. Durmió profundamente, hasta que antes de las 6 se despertó y con sus maullidos...¡yo también! A las 9 estábamos en la veterinaria que conseguimos abierta a esa hora (En Ushuaia los comercios en general abren a las 10 de la mañana) No teníamos las mejores recomendaciones de la misma, pera antes que nada...
Y no podíamos esperar, habida cuenta que mi hija también entra a trabajar a las 10.
Nos dijeron que quebrado no estaba, pero tenía una infección. Lo inyectaron con analgésico y antibiótico. Y dijeron expresamente : "que se quede adentro" O sea, hubo una segunda noche en la cual no pude dormir bien.
Hoy fue a control nuevamente...
Total que esta historia no es para aburrirlos, sino para sostener en voz alta una vez más porqué aun no es mi tiempo de tener una mascota. 
Amo profundamente los gatos, y a éste particularmente. Pero no estoy en condiciones, en este momento de mi vida, de asumir tal responsabilidad.
No tienen porqué saberlo, pero es preciso decir en este momento, que durante toda mi existencia debí hacerme cargo de absolutamente todo. Desde haber criado sola a mi hija, que hoy es la maravillosa mujer que es, hasta de resolver qué hacer cuando pasé, en dos oportunidades, por el maldito cáncer y en la primera ocasión hiji tenía  apenas 7 años. 
Ni hablar de todo lo que tiene que ver con lo económico y, además, cambiar cueritos de canillas (por citar una de las tantas faenas domésticas), llevar el auto al mecánico, cocinar, hacer las compras, trabajar 7 horas fuera de casa, llevar a mi chiquita al médico, a sus actividades extra escolares etc etc. 
Me pasé la vida haciendo tareas que habitualmente se reparten, entre al menos dos personas, yo sola.
Ya pasé, y con éxito, por eso. Ahora es MI TIEMPO PERSONAL y no puedo, ni quiero, afrontar más responsabilidades. 
Ahora necesito alguien que me abraze y me diga que no me inquiete por nada ni por nadie.
O ,como cantaba Sui Géneris, allá por los 70, "Necesito":
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
    Lu
Frases:
Pueden quitarte todo; Tus bienes, tus mejores años, todos tus méritos y alegrías, hasta la última camisa. Pero siempre te quedarán los sueños para reinventar el mundo que te han confiscado.
Yasmina Khadra
Aguanta. Cada día es un milagro.
Yasmina Khadra
No hay cuesta, por pedregosa que sea, que no puedan subirla dos juntos.
Henrik Johan Ibsen
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aun has de andar y de espaldas a lo ya andado.
Proverbio chino
        Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 260 de la suelta de mis letritas)
                                                                  Tormenta eléctrica
Estábamos en Villa Carlos Paz, en la provincia de Córdoba.
Mi hija, que con sus trece años se "las sabía todas", estaba bastante molesta por tener que compartir unos días de vacaciones con su mamá.
Entonces
Muy paciente su mamá, o sea yo, ponía la mejor onda a esos bellos días de enero, comprendiendo que tenia una hija adolescente y que, por suerte, emocionalmente era una niña muy sana por lo qué no era de extrañar esas conductas propias de la edad.
Por eso
Había previsto también la compensación para "tal tortura" por lo que luego iríamos a pasar tiempo al pueblo donde vivían sus primas y las amigas de las mismas, que formaban un grupete de "niñas en crecimiento veloz" de entre trece y quince años.
Así las cosas
Hiji "soplando" y yo proponiendo ideas para divertirnos juntas, a las que en ocasiones respondía: "Vieja, ¿no te das cuenta que ya soy grande?"
Por eso
Aquella noche de estrepitosa tormenta eléctrica, resolví que me iría a dormir temprano, falta me hacía descansar un poco, y cuando fui a darle el consabido "besito de las buenas noches", la encontré, literalmente, pegada a los ventanales del balcón.
Los rayos y relámpagos iluminaban , bellamente, la oscuridad de la noche. El viento, la lluvia y los potentes truenos, completaban la escena nocturna.
Mi "niña grande", se dio vuelta para mirarme a los ojos y me dijo
-Ma, y ¿si salimos al balcón para ver un poco más?
-¡Agus! respondí con una amplia sonrisa, es solo una tormenta eléctrica.
Fue entonces cuando clavó su mirada, firme y penetrante, en mí y respondió
-Yo jamás vi una
Y fue entonces también cuando me di cuenta de que mi hija, nacida y criada en Ushuaia, no tuvo oportunidad de presenciar tan bello espectáculo habida cuenta que, por estos lares, no sucede dicho fenómeno meteorológico.
Comprendí de inmediato que esa niña, que se sentía adulta, tenía miedo a la vez que fascinación por dicho evento y necesitaba, aún mas allá de su postura, que su mami, o sea yo,  la acompañara.
Total
Nos pusimos capas para guarecernos de la lluvia y, hasta que se nos empezaron a caer los párpados, nos quedamos charlando sentadas en un rincón bastante protegido del balcón...
Casi como si estuviéramos en la primera fila de una gran platea para presenciar esa bella obra de la naturaleza. 
Casi como si mi hija hubiera zanjado sus "diferencias generacionales", disfrutando del espectáculo visual y, ¡por fin! disfrutándonos mutuamente.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Escondida en mi infancia

Tampoco me importa el mío
Anoche me llamó mi amiga Silvia, justo antes de irse a dormir. Atenta a mi promesa de escribir este post sobre juegos de nuestra infancia, mi amiga me "soplaba" : "Lu, no te olvides del poliladron"
Cómo olvidar ese juego que representaba, sin dudas, una época en la que los polis eran todos buenos y los ladrones eran los que robaban billeteras, o un banco o a los "ricos"...¡Ups! prometí no hacer asociaciones libres....
Entonces, recordando infancia, ¡el elástico! Fue muy popular durante mi niñez y más. No sé si las nenas de hoy aun lo juegan en los recreos
Buscando imágenes en google para acompañar, habida cuenta que no sé si todos y todas conocen este juego, encontré la siguiente que es muy divertida y me recordó que, las muy fanáticas, cuando no teníamos con quien  jugar poníamos sillas para practicar...jajaja ¡yo era de esas!
Saltar la cuerda era otro de los favoritos durante los recreos. ¿Y el "Martín pescador"? "Pasará pasará pero el último quedará" ¡Me encantaba la cinchada del final! Tirábamos con tanta fuerza para ganar, que a veces nos caíamos y rodábamos riendo por el piso.
"La farolera" No quiero adentrarme en este juego porque no voy a poder con mi genio de hacer asociaciones libres con la farolera que "al pasar por un cuartel se enamoró de un coronel". Y si de milicia hablamos, recordé esa canción que tanto me gustaba "Estaba la catalina/sentada bajo un laurel..." Y aparece de pronto en mi "memoria temática" "La ronda de San Miguel el que se ríe se va al cuartel" ¡¡"Ohhhh lo que dicen esas canciones y juegos!! Pero dije que solamente recordaría juegos, sin "irme por las ramas"..¡Qué esfuerzo mantener mis pensamientos encerrados!
Mejor voy a los de mi primera infancia. Recuerdo el "huevo podrido" juego que aún hoy tiene vigencia. ¿Y el arroz con leche??? Muchos "ohhesss" también para la letra de este "inocente juego" Y no muchos más de esa época en la que yo era una niñita bastante solitaria. Bueno, si la mancha venenosa y otras que hemos jugado durante bastantes años. Luego, con los cambios hormonales y la pubertad, claramente cambiamos los juegos...o al menos algunos. La soga y el elástico siguieron por varios años, pero por esas épocas junto con el acné y otras manifestaciones de nuestro despertar sexual aparecieron "La botellita" y el "Verdad consecuencia"...Entre otros...
Ayy! Casi cerrando esta edición, vaya a saber porqué mientras me duchaba, recordé un par más de juegos que me gustaban tanto. "La payana", increíblmente vino a mi memoria su nombre y visualicé una manito con pidritas. No recuerdo si yo lo jugaba. Creo que no. Pero lo recuerdo tan nítidamente que supongo que era el que elegía ver jugar, en silencio y desde mis momentos solitarios, a otros nenes  y nenas..
¿Y el Antón Pirulero? (qué por estos lares decíamos Al Don Pirulero) Ese sí que jugaba también yo y me divertía mucho imitar los instrumentos musicales a tal velocidad. 
¡¡Y las retahílas para sortear juegos o saber quien hacía tal o cual personaje!!
Don Pepito el verdulero/se metió dentro un sombrero/..."Pata sucia fue a la feria/a comprar un par de medias..." ¡ Qué maravilla el énfasis que poníamos al decirlas señalando a los jugadores con el dedo o apoyando nuestra mano en sus cabezas! Bueno, es muy tarde ya y a pesar de que los recuerdos fluyen a borbotones y me quedo con ganas de más, por esta vez finalizo aquí.
Este es solo un paneo. Me quedaría escribiendo varias páginas sobre los juegos que jugamos hace tantas décadas atrás. Algunos de esos juegos, sin dudas, hoy con los cambios de paradigma me parecen "panfletarios" por decirlo de una manera ligera y sin adentrarme en detalles y profundos análisis.
Como sea, estoy segura de que todos y todas lo hemos disfrutado de una u otra manera. Mas solitarios/as o menos, hemos transitado nuestra niñez y, vale la pena decirlo, no importa ya como haya sido. Importa que forma parte de nuestro acervo y de nuestro "Ser hoy"
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
 Lu
Frases: Hoy todas sobre libros. 
NOTA: Porque creo que van de la mano con nuestros juegos de infancia
“Hay que aprender la lección de Geppetto, que cambia el saco por el libro que necesita Pinocho”
Oche Califa
“El libro es un amigo fiel, un compañero de vida, un refugio y un lugar de encuentro”
Sandra Pulido
 “No hay mejor introducción a la lectura que ese momento mágico en que un padre lee un cuento a su hijo”
José Carlos Alvariño
"El recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro en sí".
Adolfo Bioy Casares
"No hay dos personas que lean el mismo libro"
Edmund Wilson
                                                                      Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 259 de                                                                              la suelta de mis letritas) 
Escondida en mi infancia

He pasado mi infancia en diferentes ciudades de Argentina. 
No recuerdo haber sentido pertenencia a ninguna de ellas.
Tampoco recuerdo a mi madre intentando ayudarme para que pudiera adaptarme sin tanta pena a cada nuevo sitio.
En Comodoro Rivadavia, como ya conté alguna vez, ella sufría el desarraigo por lo que, como es de suponer, volcaba sus temores y desencanto sobre nosotros. 
Qué si el frío, que si el viento, que si la tierra…todas y cada una de las características de la Patagonia, eran motivos sobrados para que, a mi hermano y a mí, no nos dejara salir a jugar libremente.
Luego, pasé algunos años en Santa Fé. Allí se respiraban aires de algo más de libertad. 
Ni tanto tampoco…no se lo vayan a creer. 
Pero
Al menos podía yo salir a jugar a la vereda o al patio del fondo de nuestra casa. Mi hermano, como “era varón” ya gozaba de algunos privilegios tales como dar la vuelta manzana en bici, o trepar a los frondosos árboles del jardín. Eso para mí estaba vedado pues no “eran juegos de nenas”.
Finalmente, promediando mi infancia fuimos a vivir a Mercedes.
¡Ay esa ciudad correntina en la que se vivía a ritmo de pueblo, plagado de injusticias respecto a las clases sociales!
Allí se era –se es- “niña/niño bien” o “china/chino” y las castas no debían –ni deben-mezclarse.
Es decir, yo debía juntarme con todas las “Mercedita” “Elenita” o “Felicitas” y no con “la Ramona”, “la Cármen” y tantas que habían nacido para ser “criadas” o sirvientas.
Entonces
Tampoco allí tuve una infancia soñada. 
Claramente no podía elegir libremente y por afinidad a mis amigas, ni asistir a sus cumpleaños o cualquier otra reunión a la que me invitaran.
Total que un día fue el cumpleaños de Alicita y, como están suponiendo, allí sí que se me permitía ir. 
Recuerdo mis zapatos guillermina blancos, mi pollera corta y plisada, mi blusa blanca con discreto bordado y un paquetito primoroso que llevaba para obsequiar a la cumpleañera.
Luego
El chocolate de rigor, algunas confituras y el permiso para salir a jugar al jardín, cuasi victoriano, de la abuela de Alicia…Cierto….”Alicita”
¡Qué bien me sentía entonces, al fin, lejos de la vista de mi madre!
Así que cuando optaron por jugar escondidas, yo estaba encantada.
Me escondí muy bien. Al menos eso creía yo. De hecho ya habían librado a varias, y a mí no me encontraban, cuando sentí una terrible comezón y ardor sobre mis piernas, por encima de los tobillos…Bajé la vista con una necesidad frenética de rascarme y entendí todo.
¡Estaba parada sobre un hormiguero de hormigas coloradas!
Diminutas y dispuestas a defender su morada, salían en batallón atacando mis piernas flacuchas y moradas.
No recuerdo ahora si sentí más dolor o más vergüenza por ser tan “pacata”.
Sí recuerdo que me sacaron los zapatos, las medias y me zambulleron hasta las rodillas en un fuentón con agua.
Y recuerdo también la sonrisa sarcástica de Toni, el hermano de la cumpleañera, y alguno de sus amigos.
Supe entonces que los “niños bien” a mí no me gustaban y, tuve la certeza, que si me hubiera visto “un chino” en la misma situación se hubiera solidarizado conmigo y me hubiera ayudado sin más.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Infancia patagónica

Tampoco me importa el mío
Apagadas las luces y con el escenario nuevamente en penumbras vienen a mi, vaya a saber porqué intricado vericueto de mi mente, el recuerdo de los juegos a los que jugábamos las niñas de mi generación. Y si digo específicamente niñas es porque por aquellos años había una diferencia un tanto marcada sobre "juegos de niñas" y "juegos de niños".  Lamentablemente he sido una nena demasiado sumisa y obediente, y nunca infringí las estrictas reglas de mi madre. Añoro aun no haber jugado a las bolitas, a la tapadita,  a "los pistoleros", o haber trepado árboles entre otras cosas.
Sin dudas había juegos compartidos: Escondidas, "la mancha", las estatuas como ejemplos. 
Lo cierto es que ahora, con tantos diablos ostentando poder disfrazados de presidentes, gobernadores, y toda la casta política, dirigentes sindicales y empresarios poderosos, recordé un juego "exclusivo" de niñas en el qué decíamos:   -"Primer ángel, ven a mi"  -No porque está el diablo ahí" -"Abre tus alas y ven aquí" 
En verdad era el final del "Pisa  pisuela, / color de ciruela, /vía, vía, este pie- / No hay de menta, / ni de rosa, / para mi querida esposa. / que se llama Doña Rosa.
Recuerdan ese juego? Todas sentadas en ronda, o en el cordón de la vereda, o recostadas en el muro de algún patio del vecindario, con los pies bien juntitos, una de las chicas, pasaba tocando con su pie la punta de cada pie de las que estábamos sentadas y diciendo el consabido y ya dicho "pisa pisuela..."
A la que tocaba justo en la última silaba de esos versos, debía esconder el pie señalado y cuando los dos habían sido tocados se salía del juego a esperar  que quedara una sola jugadora, que era la que se convertía en "diablo".  A partir de allí " la madre", que era la que cantaba y señalaba los pies, ponía en fila a los ángeles y los llamaba uno por uno. "El diablo", las corría y si las alcanzaba antes de llegar a la madre pasaba a ser su prisionera. De lo contrario, engrosaba  la  fila de las salvadas por la madre.
Noto ahora que, causalmente tal vez, este juego que recordé sin saber porqué, tiene que ver también con "madres salvadoras", no solo con los diablos que ya mencioné y que pareciera ser que siguen afanosos en sumar riquezas en detrimento de los trabajadores.
Como sea, me ha gustado este recuerdo de infancia que a su vez trajo tantos otros juegos a mi memoria. Para el viernes próximo, intentaré "recordarlos en voz alta" sin meterme en estos laberintos que solo yo me meto haciendo asociaciones cuasi peligrosas. ¡¡Lo prometo!! El tema será puramente "Juegos de infancia antigua".
Y ahora voy a por las frases que tal vez deberán hoy ser "gatunas", habida cuenta de que mientras trabajo en este post mi gatito, "medio tiempo", Calabaza duerme plácidamente sobre mi escritorio.
"Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA
  Lu
Frases: y sí...¡sobre gatitos!
“Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo.”
Théophile Gautier
“Es costumbre muy inoportuna de los gatitos (como observó una vez Alicia) que, sea lo que les digas, siempre ronronean.” 
Lewis Carroll
“Los perros nos miran como sus dioses, los caballos como sus iguales, pero los gatos nos miran como sus súbditos.”- 
Winston Churchill
“Tigres, leones, panteras, elefantes, osos, perros, focas, delfines, caballos, camellos, chimpancés, gorilas, conejos, pulgas… ¡Todos han pasado por ello! Los únicos que nunca hemos hecho el imbécil en el circo… ¡somos los gatos!.”
Garfield
“Se convierte en compañero de tus horas de soledad, melancolía y pesar. Permanece veladas enteras en tus rodillas, ronroneando satisfecho, feliz por hallarse contigo, y prescinde de la compañía de animales de su propia especie. 
Théophile Gautier
 Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 258 de la suelta de mis letritas)   
Infancia patagónica 
Éramos niños de ciudad patagónica lo cual en aquellos tiempos (y aun hoy) era todo un tema.
Y más aún cuando, como en nuestro caso,  formabas parte de una familia que no era nyc*, sino que habitaba aquellos “desolados parajes” por cuestiones de índole laboral.
Imaginen entonces, desarraigo, frío, meseta patagónica con fuertes vientos. Chenque** levantando kilogramos de tierra y una “madreamadecasa” educada en otro siglo, con costumbres burguesas y depositada en ese paisaje hostil por obra y gracia del trabajo de su marido, con el dinero justo como para el mate cocido con leche de la mañana y la polenta varias veces en la semana de almuerzo. Ni mencionar la frugalidad de la cena.
¡Que panorama! Si casi lo estoy viendo, a pesar de no recordarlo.
Es decir, estoy situándome en los pensamientos de mi madre por aquellos años…De hecho, amo la Patagonia, y mi sentir siempre fue y será otro al respecto.
Como antes, como siempre, como ahora, a veces las cigüeñas se meten en la chimenea equivocada.
Y no. No  estoy emitiendo quejas sobre mi familia. ¿Con qué derecho lo haría?
Solamente estoy reafirmando mi condición de “distinta”…Desde  chiquita lo fui.
Lo cierto es que mi hermano y yo, vivíamos encerrados dentro de la casa, y todos los temores maternos, nos hacían muy vulnerables.
No teníamos televisión, no salíamos a jugar afuera, no teníamos una “barra” de amigos ni amigas, no conocíamos insectos, ni gallinas, ni vacas, ni animales del zoológico (que tampoco conocíamos) Así que, nuestra idea de animales salvajes y domésticos, se basaba en algunas figuras vistas en libros de cuentos, perros y gatos de los vecinos y algún que otro caballo que por el fondo de nuestra casa pasaba.
Fue en ese entonces, cuando mis padres decidieron un verano, ir a pasar unos días de vacaciones nada más ni menos que al campo.
Sí, al mismísimo campo, en plena pampa húmeda…a la chacra de mis tíos.
¡Qué revuelo! Descubrir moscas, mosquitos, abejas y toda suerte de insectos…sapos, ranas, vacas, chanchos, aves de corral y cuanto animal pueda imaginarse uno en los campos argentinos, de la provincia de Santa Fe, allá por mediados, o poco más, de los 60.
Y no es que recuerde yo estos hechos, pero con el paso del tiempo, se los escuché contar a mi madre infinidad de veces, por eso lo sé.
Lo único que recuerdo nítidamente, y aún ahora en vez de parecerme un episodio chistoso me genera un poco de melancolía, es la risa dibujada y sonora en esas caras adultas que, en vez de ayudarme, me miraban correr, desesperada, a una gallina blanca de impresionante cresta roja. 
Llevaba, entre mis manitos, una lata vacía, mientras a viva voz y muy colorada por el esfuerzo decía:- ¡Gallina, que sucia!, tenés que hacer caca en la lata. 
Luego llegan confusos los sucesos. Me caí en el intento de atrapar a la cocorita, mi tía me abrazó y alguien decía que no pasaba nada...
Y yo me puse a llorar al darme cuenta de que había otra forma de vida más libre y que no era tan importante ponerse muchos abrigos, quedarse siempre adentro y tener la casa ordenada.

* NYC sigla que se usa en las ciudades patagónicas de Argentina para denominar a los que nacieron y se criaron en el lugar: "Nacidos y criados"
** Cerro ubicado en la ciudad de Comodoro Rivadavia. (La palabra chenque denomina a los cementerios de aborígenes)

viernes, 27 de octubre de 2017

Resurrección

Tampoco me importa el mío
Regreso, luego de haber transitado por unos días eclécticos, con el "titulo oficial de suegra".
Pero hoy necesito reflexionar en voz alta sobre el "título de madre de mujeres". Ese vínculo tan pasional que a veces resulta difícil controlar. 
Me parece muy oportuno entonces compartir algunos conceptos que he encontrado, google mediante. 
En principio, leí en www.clarin.com/sociedad/dificiles-relaciones-madre-hija 
"Del odio al amor en un solo paso, de la compañera confidente a la enemiga mortal, y de vuelta al reconocimiento. Los avatares de las relaciones entre madre e hija muchas veces parecen los de una montaña rusa, que en cuestión de minutos puede pasar de un día soleado a la más grande de las tormentas, para luego volver a ver el arco iris."
Para la psicoanalista Mónica Fudín, jefa de la sección Docencia e Investigación del Hospital Neuropsiquiátrico José Borda, lo que mejor define la relación entre madres e hijas es “la dualidad amor-odio que existe entre ellas, y la inmensa pasión que tienen este tipo de relaciones”
Lo cual es una definición, me parece, muy próxima a mi realidad y, por lo que llevo hablado con amigas personales, a la realidad de muchas mujeres.
Dice la psicóloga y escritora Maureen Murdock que “la relación madre-hija es tan compleja que en la mayor parte de la literatura sobre mujeres y en los cuentos de hadas, la madre está ausente o muerta, o aparece como una malvada”.
Nota completa en:http://www.eldia.com/nota/2012-10-7-el-vinculo-madre-e-hija-
Encontré también en https://www.rinconpsicologia.com/2016/05/, cinco tips para crecer como persona a partir de la herencia materna (o "a pesar de", se me ocurre a mi) Uno de ellos es, a mi modo de ver este intrincado vínculo, fundamental. Como hija asumo que lo he logrado a partir de ser una mujer adulta...como madre espero que mi hija lo logre...(Es que estos son años donde la adolescencia se prolonga...eso dicen...por eso tal vez aún mi hija no puede pasar por este proceso.) He aquí el punto en  cuestión: "Sana las heridas emocionales": "Es importante que detectes esas partes de la relación con tu madre que no aceptas y que requieren un proceso de curación. Arrastrar esos problemas, fingiendo que no existen, no te permitirá crecer. Afronta los conflictos, perdona y pasa página. En ocasiones todo lo que necesitamos es hacer las paces con las rarezas y dificultades con las que nos tocó vivir. Es probable que haya sido difícil y que aún arrastres las consecuencias, pero esos problemas también te han convertido en la persona que eres hoy, así que intenta comprender cómo te han permitido crecer."
¿Y porqué arranqué sin más hoy con este tema? Es que pasó la boda, y créase o no, mi hija tiene fotos por poco hasta con los cubiertos y platos pero...¡no hay una solo foto donde esté conmigo y el novio! No fue intencional, lo sé y no tengo dudas, pero...¡no hay foto! Y, obviamente, no faltan fotos con su padre...
Tema para agenda de próximas entradas: Vínculo padre-hija. En todos los casos la hija a su padre le perdona sin más y es incondicional...Aún a pesar de que éste haya sido como un jardinero: "puso las semillitas y desapareció"...
Hombres que pasan por este blog...ya sabrán ustedes si estoy diciendo verdades o no.
Por ahora mejor me voy a editar alguna foto de las que estoy en grupo...tal vez cortando y pegando logre una en donde se sepa quien era "la madre de la novia" 
Eso sí, al menos quedó registrado el momento de bailar el vals. Tanto con la novia, como con el novio.
"Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA
 Lu
Frases: Akio Morita
Lo importante en mi opinión no es echar la culpa de un error de alguien, sino averiguar qué causó el error.

No tema equivocarse. Pero no cometa el mismo error dos veces.

Si te pasas la vida convencido de que tu manera es siempre la mejor, todas las ideas del mundo se te escaparán.

Queremos que todos tengan las mejores instalaciones para trabajar, pero no creemos en la oficina privada elegante e impresionante.

Se puede ser totalmente racional con una máquina. Pero si usted trabaja con gente, a veces la lógica tiene que ir en el asiento trasero y dejar adelante a la comprensión.
 Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 257 de la suelta de mis letritas)         
Resurrección
En los estertores de la juventud
inhóspita
desierta
recojo pedazos
de sueños perdidos
me lloro
me sangro
me busco.
Y veo una imagen
-danzando entre brumas-
de otra que fui

Se acerca..,
me atrapa
me baila
me ríe
me muestra una vida
que espera por mi

Ave Fénix
de nuevo volando
danzando
soñando…
Anudando el pasado
bebiendo el presente…
que fluye
y espera
¡Le déjà-vu  por/venir!