viernes, 7 de abril de 2017

Nosotros (Pasajeros del tiempo) IV

Tampoco me importa el mío
Esta entrada ha quedado programada antes de mi partida.
Quiero decir con esto que, ahora mismo, mientras me estás leyendo yo debería andar en mi segundo día de la Ruta portuguesa del Camino de Santiago.
Al menos eso es lo esperable...
La verdad es que he decidido dejar esta entrada programada porque sé que hay varios visitantes de esta página, mi casa de letritas, que se han entusiasmado verdaderamente con mi relato. Entonces, como para ofrecerles un capítulo más, aún con mi dificultad para anticipar, la he escrito antes de partir rumbo a España.
Al mismo tiempo quiero contarles que aún faltan tres capítulos y pedirles disculpas por la interrupción del relato durante los próximos dos viernes.
Regresaré, si el Universo sigue acompañando mis decisiones, el viernes 28
Tendré mucho para contar entonces...
Ojalá aguarden mi regreso para saber como continúa la aventura de la pasajera del tren del tiempo, y como me ha ido en este viaje tan lleno de nuevas expectativas.
Gracias por el aguante y por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes 28! Buena vida.
 Lu
Frases: Antoine de Saint-Exupéry II
La huida no ha llevado a nadie a ningún sitio.” 

Las personas mayores nunca son capaces de comprender las cosas por sí mismas, y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones

La pura lógica es la ruina del espíritu” 

Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan.” 

A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: ¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas? Pero en cambio preguntan: ¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre? Solamente con estos detalles creen conocerle” 

El pato es feliz en su sucio charco porque no conoce el mar.” 
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 234 de la suelta de mis letritas)
Nosotros (pasajeros del tiempo) IV
IV
Borrosas estas imágenes vienen a mí ahora. Veo tu sonrisa, tu piel morena; tus canas; te veo... ¡Allí estás! Del otro lado del vidrio, en medio del tumulto, sonriente, saludando y corriendo hacia los escalones y la amplia puerta luminosa de mi vagón. Ya no sé si bajaron o no mis amigas, si me pesa o no la mochila, si estoy temblando o aún se deja sentir el quetren quetren, si son lágrimas resbalando por mis mejillas o solo sudor nomás…
Aquí estás ahora, a mi lado, abrazándome, murmurando no sé qué cosas con ese acento españolísimo, pidiéndome la mochi y yo diciendo que está muy pesada, que tal vez ya no tengas tanta fuerza, y vos diciendo _… pues mira que estás igual, igual a siempre, igual a entonces…
Ya estamos ambos -y la mochila, claro - en el andén. Veo de soslayo a mis amigas que se quedaron allí paradas, tan sólo para vernos, y otra vez las palabras empujándose en mi boca y mis manos gesticulando más que siempre, lo cual es demasiado. Me acerco a ellas con vos colgado de mi mano, cumplo con el ritual de las presentaciones, saludo una vez más, y partimos.
Podría agregar: sin rumbo…a caminar descalzos sobre la arena…a ver gaviotas cual noches blancas disfrazadas de mamadera…sin tiempo…sin presentes familiares…sin miedos…sin años…etéreos.
¡Querría agregar tantas cosas! Pero no. No puedo, porque en ese instante fugaz en que pasé el molinete del metro, quedando yo de un lado, y vos del otro comprando un boleto que no anticipaste, mirándome con esa mirada extraña, como si no entendieras mis bobadas de siempre. Como si no entendieras esas palabritas que, divertida, soltaba yo al viento de pura felicidad nomás. Como si no supieras con quien estabas…En ese instante, decía, te sentí extraño, y fue en ese instante; cuando supe que “...Nosotros, lo de entonces, ya no éramos los mismos…” (A pesar de ello, ese olor a mar y la alegría de saberte allí, en ese andén del otro lado del mundo, mientras esperábamos el metro, echaron a volar mis recuerdos, llevando a mi memoria aquello que escribiste para mi hace nada…es decir, hacen apenas unos tres años: “…Hola Lucerito, me temo que empezamos mal si ya me acusas de no querer saber de nosotros. Mejor harías en abrazarme virtualmente y esperar a saber alguna cosa... por ejemplo si me resultaba fácil hablar por teléfono, si me costó encontrar a alguien... si tantísimas cosas...”
El anuncio con voz metálica, el sonido del tren arribando y tu mano tirando de la mía, me recuerdan por un instante otro verano, otro andén y nosotros los de entonces, en la porteñísima estación Callao.
Pero partimos ahora de este andén y en este presente,  y no puedo creer que ante la emoción ni tan virtual de nuestro reencuentro, luego de 13 silenciosos años y tantos más de no vernos las caras, de tratar de distraer la incertidumbre para calmar la ansiedad de querer saber si aún éramos como nosotros, de querer saber si recordabas a las gaviotas como la noche blanca disfrazada de mamadera, si aún caminabas descalzo por aquellos campos de amapolas, si seguiríamos siendo como nosotros…¡ Si tantas cosas! y lo peor…esa loca idea mía de que podrías haberte desarmado en mil partículas y que en noches desveladas y colillas retorcidas en medio de tanto humo me llevaron a escribir mi angustia y decir entonces:
“… justamente porque no cabe en mi cabeza que puedas olvidarme ni por un silencioso segundo, es que creí que tu cerebro había estallado en mil pedazos y ya no podías pasar por ningún campo de amapolas dejando las huellas de tus pies descalzos. Creí que ya no estabas materialmente en este Planeta…Imaginé mil formas de otra vida posible en la cual encontrarte…Imaginé de qué modo habías dejado de ser Ser…”
No puedo creer, decía, qué luego de tanto amor infinito, de amor AMOR, atemporal, increíblemente sensual, tanto sentimiento uniéndonos más allá de cualquier circunstancia, y saber que sólo nosotros éramos como nosotros; ahora estemos aquí parados separados apenas por un milímetro de distancia, en este metro, con tu aliento posado sobre mis boca, pero… ¡A KILÓMENTROS Y ABISMOS DE DISTANCIA EMOTIVA!
Entonces, mientras me hablas pausadamente, buscando esas palabras que no te salen, intentando narrar una situación familiar que están atravesando con_…la niña, pues, que tiene problemas en la escuela, pero fíjate tú, ahora se dan cuenta que no puede leer de corrido…Y sabes, qué quieres, con estos tíos que tienen como lengua oficial el catalán…es que ahora mi mujé va a buscar un abogado. Y bla bla bla.
Te miro… ¡tan cerca! Te siento… ¡tan lejos! Sigo sin poder creer lo que está pasando justo en este instante y quisiera dar marcha atrás al tiempo, volver al tren, alejarme del olor a mar…pasar Tarragona… Reus… ver los olivares...a mis amigas y a Leo…los sistemas de riego...a las Gallegas vestidas de negro…los hórreos…las casas de tejas negras desteñidas por el tiempo…soñar en ese tren que aceleradamente quetrenquetrenquetren me llevaba hacia vos…soñar que esto no está pasando y llegar finalmente a DONOSTIA, andén tres, tomar el tren equivocado –historia que omití, pero que en este acontecer de mi relato podré sacar a la luz – y en esta ocasión no bajarme; dejar que me lleve hacia donde el azar de la vida me depare un encuentro con “vos aquel que fuiste”. No importa en que dimensión podamos encontrarnos, si puedo rescatarte de “vos este que sos”.
Continuará

viernes, 31 de marzo de 2017

Nosotros (pasajeros del tiempo) III

Tampoco me importa el mío
¿Vestido o pantalón? ¿Botas o sandalias? ¿Abrigo liviano o mejor más grueso? ¡¡Ayyy los cambios climáticos!!
Digo que estas dudas, a la hora de preparar una maleta, si bien no son existenciales hacen al bienestar de nuestros días vacacionales. Y creo que no sólo son mis dudas, sino de la mayoría de los viajeros que parten hacia climas inciertos.
Obviamente, quien viaje a climas tropicales, no tiene mucho que pensar al respecto.
Y vale la aclaración: si dudo es por no saber a qué temperaturas medias atenerme, no por una cuestión de estética, modas o porque quiera parecerme a una de las chicas de Divito...
Para quienes son muy jóvenes, o quienes no viven por este lado de los mares, les cuento que Guillermo Divito fue un dibujante argentino que tuvo su máxima expresión con sus populares chicas, publicadas en la revista "Rico Tipo", entre los años 50 y hasta finales de los 60. ¡Eran "casi pornos" para esos tiempos!
Aquí les dejo un mini muestreo de la famosas chicas, imágenes de google por cierto.
                                          
Ya ven, eran unas divas, todo glamour... Bueno, no es mi caso.
Como sea, para hacer la maleta, hay que ser prácticos, y generalmente lo soy.
Básico, siempre, un buen abrigo... Y el conocido "equipo cebolla" es una gran opción. O sea, prendas que puedan superponerse, según haya más o menos temperatura, uno se las pone o se las quita.  ¿Y el calzado? ¡Uff! Se complica un poco más. Particularmente porque es lo que más espacio ocupa y no se puede andar cargando varios pares "por si acaso".
Y, hablando de maletas, me voy a preparar la mía, así que hoy en verdad he sido breve.
Espero que el nuevo capítulo del cuento siga atrapándolos y queden con ganas de volver por aquí la semana que viene, para saber como continúa la historia de esa protagonista, viajera y soñadora.
Gracias por pasar. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida.
Lu
Frases: Antoine de Saint-Exupéry
“Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos.”

“El amor es lo único que crece cuando se reparte.”

“El amor no consiste en mirar al otro, sino en mirar juntos en la misma dirección.”

“Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía.”

“Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo de mar libre y ancho.”
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 233 de la suelta de mis letritas)
Nosotros (pasajeros del tiempo)
III
Aprovechando al máximo la disponibilidad de espacio –recuerden que, para más suerte aún, no tuve compañero/ra de asiento, y pasadas que fueron ya más de 7 horas de quetren quetrenqutren, me estiro cuan cortita soy, y pego mi cara a la ventanilla…más rosa que celeste ahora, más cielo crepuscular…y me acuerdo de otros atardeceres…de otros maresde nosotros siempre por aquellos años como nosotros…de las gaviotas ...y me pregunto entonces si también en el Mediterráneo habrá gaviotas, si seguirás afirmando que son la noche blanca disfrazada de mamadera, si seguiremos siendo como nosotros…si irás conmigo a caminar descalzo y de la mano por la playa…Si podremos olvidar nuestro presente familiar por unos instantes y ser solo dos almas invencibles que vuelven a juntarse, etéreas, únicas, gemelas, necesitadas la una de la otra para seguir en esta vida real y complicada.
Me emociono. Se aceleran mis latidos nuevamente; del mismo modo que en este preciso instante, en que cuento al mundo este maravilloso capítulo de mi existencia.
Vuelvo pues al tren…vuelvo a mi relato…y vuelvo a preguntar a mi anfitriona argentina, con tonada española, por donde andaremos…
“Pasamos Reus, estamos llegando a Tarragona”, dice.
Pienso entonces que sí, que por algo recordé el mar y las gaviotas, porque ya lo presiento...ya siento su olor salado…ya veo su cielo…ya te veo a vos, allí, parado, esperándome.
Calma, Lu, calma, me digo, aún falta una hora de viaje, y seguramente no más que una hora. 
Estoy en España, aquí y al menos por ahora, los trenes funcionan... ¡qué digo funcionan! ¡Van de puta madre! Ínfima hora si las hay, comparada con cada hora multiplicada por las pasadas durante 22 años…porque es ése el tiempo cronológico que hace que no nos vemos las caras, que no nos miramos las miradas, que no sentimos la tibieza de “…la peau sur la peau…” como me dijiste alguna adolescente tarde porteña, caminando por no recuerdo que plaza, mientras intentabas describir ese maravilloso e irrepetible sentimiento conocido como amor, love, amour…
Ínfima hora si las hay, comparadas con las pasadas durante 13 años en los cuales ni siquiera supe de tu existencia, esos durante los cuales creí que te habías ido de este planeta para siempre, hasta que un día cualquiera y luego de buscarte durante tantos, supe que estabas de visita, en la porteñísima Buenos Aires y, gracias a los duendes siempre presentes en mi vida, volví a escuchar tu voz grabada en mi contestador pero tuya al fin.
Luego...ya sabes...Internet…Nunca adoré tanto los avances tecnológicos, de los cuales más bien siempre fui una renegada, y gracias a los cuales establecimos contacto cotidiano: MSN…e-mails….No más que eso, no tengo camarita – ya dije que soy una renegada-, pero al menos nos volvimos a ver en fotos…supe por ellas de tus canas…y de tu rostro intacto, con apenas unos vestigios de los años transcurridos sombreando tu frente. Supe que ese rostro era el que mantenía imborrable mi recuerdo. Supe…Y esa voz mecánica saliendo de alguna parte: “RENFE ANUNCIA SU LLEGADA A BARCELONA SANTS. ESPERAMOS HAYA TENIDO UN AGRADABLE VIAJE Y VOLVER A CONTARLO ENTRE NUESTROS PASAJEROS”...
Y ya no supe nada. Volví mi mirada al exterior...los andenes; los galpones; el atardecer; la disminución del quetren… quetren…quetren.
Mis amigas me ayudan con la mochila, creo. A estas alturas de los aconteceres ya no me doy cuenta de nada...
Ya se divisa un amontonamiento de gentes, ahora sí amontonadas, y pegada al vidrio trato de encontrarte, mientras Mona y su madre, Alicia, me abrazan como pueden; me desean suerte; me dicen que fue un gusto el haberme conocido, que seguiremos en contacto, que para eso ya intercambiamos nuestros correos. 
          Como puedo las abrazo, beso a Leito, dulce bombón, me alegra también el haberlas conocido…miramos las tres, ansiosas, tratando de divisarlo. 
Continuará

viernes, 24 de marzo de 2017

Nosotros (pasajeros del tiempo) II

Tampoco me importa el mío
Estoy monotemática. Lo sé. Y no quiero aburrirlos.
Pero esta circunstancia viajera me atraviesa, y si bien percibo lo que sucede a mi alrededor, no puedo concentrarme en ninguna otra cosa que no sea mi equipaje, lo necesario para el Camino, los pequeños obsequios pensados especialmente para cada una de las grandes personas que abrirán las puertas de sus casas y los corazones para que me sienta como en la mía.
Y hablando de "abrir las puertas de sus casas" espero que España, como Estado, sea tan generosa como esas personas.
Digo esto porque en viajes previos, ni bien pisé suelo español he tenido una experiencia magnífica (2007) y otra patética (2012)
¡Por todos los Dioses del Universo! Espero que esta vez sea como fue, exactamente, hace 10 años atrás.
En 2012 me tocó en suerte una señora ¿policía aeronáutica? o como se llame a los que revisan los documentos, los equipajes y deciden si entras al país o no. La mujer en cuestión estaba por cierto de bastante mal humor, y empezó a hacerme historia por todo. Yo podía acreditar mi billete de regreso a mi amado país, mi tarjeta de crédito, mi solvencia para estar haciendo turismo etc...¡Pues que ella necesitaba saber a qué hoteles iría a parar! Pero, hete aquí, yo no iba a ningún hotel, pues como socia de http://secure.hospitalityclub.org/, me alojaría en casas de familia y no tenía invitación (como pretendía la mujer que le muestre) de mis anfitriones pues todo lo acordamos a través de la página.
¡Vaya jaleo tuve para poder pasar apenas un par de horas por Barajas! Es que estaba viajando a Francia en esa ocasión, con combinación de vuelo en ese aeropuerto. Finalmente, con la señora de mal genio vencida, logré pasar y concluí que la pobre mujer no podía creer que yo tenía casi su misma edad (vio mis documentos) y no solo que ya estaba jubilada sino que me veía como si fuera su hija.....La vida me da sorpresas, sorpresas me da la vida y yo siempre intento ponerle un toque de buen humor pasado el momento álgido.
Como leí una vez, por esos años de mi arribo nefasto, España que siempre ha sido nuestra Madre Patria, tal parece se ha convertido en "Madrastra" enarbolando la palmeta de la Unión Europea...Me ha dado mucha risa ese comentario y, QUEDA CLARO, esto no hace al generoso pueblo español ni a su bellas ciudades en cuyas callecitas siempre me he sentido como una habitante más de cada sitio que visité. Tiene que ver, sin dudas, con políticas de estado que, generalmente, no tan solo se ensañan con turistas sino también con los propios hijos de su tierra.
Y, lo extraño en el caso particular de Argentina, es que mayoritariamente, somos sino hijos, nietos o bisnietos de Españoles, de aquellos abuelos que vinieron huyendo de la hambruna, como los míos, o más tarde de la guerra civil española y que, como solíamos decir, acá "se hicieron la América"
Aunque, pensándolo bien, debería relajarme con el asuntillo pues, tal parece, "MACRI y RAJOY, un solo corazón" En ese sentido no deberían hacerme problemas en el aeropuerto, a pesar de que no tengo pasaporte de la UE.
Eso, siempre y cuando, puedan obviar dos detalles: NO SOY EMPRESARIA y SOY MOROCHA...
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida.
Lu

Frases:
Por muy largo que sea el camino, lo más importante es dar el primer paso” 
Vinicius de Moraes
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
Eduardo Galeano
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.” 
Antonio Machado
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 232 de la suelta de mis letritas)
Nosotros (pasajeros del tiempo) 
II
Vuelvo a este presente feliz y viajero, intento un cruce de palabras, no tanto por curiosidad, sino como muestra de cordialidad turística. Aventuro que ambas mujeres, que luego sabré son madre e hija, llevan un cachorrito a sus pies, porque sonríen, balbucean, acarician, replegándose sobre sus cinturas y estirando, hacia el piso del vagón, las manos. Pregunto entonces y, amigables, sonrientes, ellas me invitan a ver con mis propios ojos al cachorro de mi intuición. Giro un poco más, me estiro cuanto puedo por sobre el respaldo de mi asiento y allí, muy acomodado sobre unas sabanitas, lo veo.
¡Jaaaaa! ¡Vaya qué lo es!, es un regordete, simpatiquísimo y tranquilo “cachorro humano”. Divertidas, me cuentan que van también hacia Barcelona; que llevan a Leo, el supuesto cachorrito, a su control pediátrico; que son argentinas; pero que, ¡hombre!, en España se vive mejor y por eso nomás, desde hace algunos años, la joven mujer partió desde nuestra Patria, consiguió trabajo, pareja, hijito…en fin…_Qué más_,dice la mujer mayor agregando que vive en  Avellaneda, (Bs. As)., y que viajó hace 4 meses para conocer a su nieto y que, seguramente, si allí nos encontramos el destino sabrá porqué, y etc. etc. etc.
Cada vez más lejanas las voces, vuelvo lentamente mi mirada ansiosa hacia la ventanilla….ya no están los hórreos que, entre palabra va palabra viene, pude divisar, ya no los techos de teja oscura de tantos años bajo el sol, y ni hablar de las "gallegas", que ya no sé si estuvieron allí o no…tal la prisa del tren contrastando con la lentitud del tiempo transcurrido… ¿o será que a tanta ansiedad por llegar a destino, no sincronicé aún mi tiempo con el quetrenquetrenquetren?
Mis ojos asombrados, están a punto de salirse de sus órbitas…ahora el cielo rosado, celeste, rosado; mi sed calmada gracias a mis amigas nuevas, que generosas me brindaron un mate enormemente argentino y mi asombrada curiosidad por tanto sistema de riego que hacen de estos campos los más fértiles que nunca haya visto… “A pesar de que la geografía y el clima de estos lugares puede compararse a nuestra Patagonia…”, escucho a Mona explicando desde su asiento con un nuevo acento español, que agudizando los oídos deja entrever el tonito porteño de todos modos, intentando ser una cordial anfitriona.
Respondo casi con onomatopeyas al estilo de: ¡Uh! ¿Psiii? ¡Ha!, porque ya estoy extasiada con tanta extensión de olivares.
No sé de kilómetros, no sé de tiempos, pero sí sé que, hace mucho rato, sólo veo estas plantaciones.
Tal parece, al menos eso dice la cronología, pasaron ya cinco horas desde la partida. Ya falta menos… ¿cómo será nuestro encuentro?... ¿estarás allí asombrado, ansioso, olvidado, como entonces, como nosotros…? No sé si es el quetrenquetrenquetren o mi corazón acelerado, pero necesito aire…agua… Me paro. Camino como puedo por el vagón. Voy al baño. Me mojo la cara. Vuelvo. Me siento, hurgo desesperadamente mi bolso de mano, encuentro agua y aquel sándwich olvidado por tantas horas. ¡Puajjj! ese queso derretido por el calor...no importa...mñmñmñ… qué hambre y no me había dado cuenta, qué rico a pesar de todo… ¡Un pucho! ¡Me falta un pucho! …¿Y estas ganas de fumar? ¡Si ya no fumo!
De nuevo esas voces amigables. Ahora, ofreciéndome otro mate argentinísimo…Creo que estuvieron siempre allí, tratando de adivinar el porqué de mis ansias, de mi excitación…de este disfrute visiblemente acelerado. Inspiro…exhalo…inspiro…exhalo, vuelvo a la calma y decido que mis nuevas amigas tienen derecho a saber.  Y allí voy; lanzo palabras al aire…las junto locamente…gesticulo más que siempre lo cual es demasiado, me emociono,  y me doy cuenta de que ellas también se emocionan, sonríen, se asombran al ritmo de mi acelerado relato y siento que en algún punto me escuchan admiradas de esta vida que me tocó vivir…
Llora apenas, imperceptiblemente Leo, y allí estamos las tres, diciéndole tantas bobadas de esas que, cuando adolescentes, escuchábamos decir a nuestras tías viejas, a nuestras abuelas y hasta a nuestras madres y pensábamos con sorna que jamás las diríamos…Se calma Leo...sonríe… ¡Es el bebé más bueno que jamás haya visto!, se me ocurre decir en el momento, y por unos instantes, la charla gira en torno a ese mofletudo y simpatiquísimo niño Barcelonés (pero de pura cepa argentina imagino yo), aun a pesar de su padre vasco…
Continuará

viernes, 17 de marzo de 2017

Nosotros (pasajeros del tiempo)

Tampoco me importa el mío
En Argentina en esta época del año mayoritariamente la gente regresa a sus trabajos, comienzan las clases y la rueda del año se pone en movimiento.
A la inversa, algunas personas, que ya EGRESAMOS DEL SISTEMA, empezamos a organizar nuestras vacaciones.
Pues, felizmente, estoy en esa etapa. Estoy expectante, acelerada, confusa, feliz, ansiosa, indecisa...¡Uf! Todos los estados de ánimos predecibles y más, pueden pasar por mi en un solo día. Pierdo horas pensando y buscando info en Internet....luego transcurre el tiempo y se me ocurre que no hice nada.
Pienso , por ejemplo, "hoy voy a trabajar para mi blog" y luego pasa el día , llega la noche me voy a dormir y...¡no lo hice! Entonces no puedo dormirme pues mi cerebro estalla considerando todo lo "por hacer".....¡uf! 
Soy un verdadero desastre. Ya he dicho que no planifico nada con demasiado tiempo, que dejo que fluya, que luego todo me sale bien....¡Pero esta etapa previa es la peor parte! Me acelero y me paralizo en cuestión de momentos. 
Y así voy por la vida, pero si cambiara ahora dejaría de ser yo misma.
Lo cierto es que ya tengo la mochila presta sobre la cama del cuarto de huéspedes, o sea el "vale todo" en los tiempos que no tengo visitantes. Y voy desparramando allí todo lo que creo que voy a llevar...Luego iré viendo que se queda y que no. 
Por suerte, siempre soy de equipajes pequeños, maletas que pueden ser llevadas en la cabina de los aviones...¡Me estresan los aeropuertos! Y particularmente Barajas....¡Justo adonde voy a llegar en este viaje!
El punto es que esta vez tendré que aplicar todo mi arte para reducir aún más el tamaño de mi equipaje, pues iré solo con la mochila que utilizaré en el Camino de Santiago. En ella tiene que entrar todo lo necesario para andar vagabundeando 3 semanas. Lo más fácil, y casi listo, es lo que voy a usar en los 6 días de caminata...pero luego, restarán dos semanas de vacaciones más urbanas que el senderismo del Camino de Santiago. 
Entonces, las dudas estallan y mis neuronas, confundidas, piden ¡descanso por favor! ¿Y qué zapatos? O no...no, mejor botas....¿Botas? ¡uf! Pero en España puede que en abril ya haga calor....¿Un vestido? ¿Pantalones? ¿Y la campera? ¡Tiene que ser abrigada! Pues cuando regrese a Ushuaia aquí sí va a hacer frío ni bien abran la puerta del avión...
En fin, en apenas dos semanas estaré subiendo a mi vuelo con mi mochila excelente, bien armada, con lo justo y necesario como siempre. Lo sé, pero no puedo evitar este periodo tan adrenalítico donde se confunden ilusiones y realidades. Periodo en el que se entrelazan fantasías, imágenes antiguas y futuras...
Recuerdos, añoranzas...Y ese amor ausente para darme la mano y caminar conmigo.
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida.
Lu

Frases: Hoy Ernesto Sábato
Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.

Creo que la esencia de la vida consiste en ser fiel a lo que uno cree su destino” 

Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable.

"La gente cree que anarquista es el que pone bombas, pero anarquistas han sido los grandes espíritus como, por ejemplo León Tolstoi” 

El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.” 
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 231 de la suelta de mis letritas)
NOTA: Este cuento que hoy empiezo a publicar, tiene exactamente 10 años. Un poco ficción, un poco realidad...Voy narrando algunas experiencias vividas en el que fue mi primer viaje a España. Es el cuento más extenso que he escrito. Por eso he decidido publicarlo por tramos. Veremos como resulta la experiencia y qué les parece a ustedes. En verdad, mi estilo definitivamente tiene más que ver con la brevedad de los textos. Ya me dirán que les parece esta pequeña innovación. Agrego que nunca lo publiqué en el blog, pero que es uno de los cuentos de mi libro "Breves momentos" Creo que no es casual que se me haya dado por publicarlo ahora...Todo tiene que ver con todo... Mi viaje se acerca...Volveré a recorrer algunos caminos los que, sin dudas, serán iguales, pero distintos. 
Nosotros (pasajeros del tiempo)
Me despido con aire casual del simpático conserje. Con aire casual también cargo mi pesada mochila y salgo, como si nada pasara, del hostal rumbo a la estación de trenes de la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles.
Nada hace suponer este aletear de pájaros en mi interior, gaviotas prestas a levantar vuelo en la soleada mañana. Nadie puede sospechar siquiera cuantos sentimientos se atropellan dentro de mí.
Pasaje en mano –comprado ansiosamente el día anterior – busco la cartelera de horarios y destinos, y tengo la vaga sensación de que allí a nadie parece importarle demasiado esos anuncios. Más allá, duerme plácidamente algún turista trasnochado, que –pienso yo- espera su tren mirándose hacia adentro… ¿o será que a partir de un mal cálculo, no pudo dormir esta vez en un albergue?
Entonces, titilan las luces que me vuelven a mi ansiosa realidad: BARCELONA – Andén 3 – 10:45 Hs.
Pregunto la hora a ese distraído Sr. que pareciera esperar a alguien que nunca llegará.
Ocho y treinta, dice, y sigue imperturbable en su espera.
¡DIOS! ¿Cómo haré para soportar estas interminables horas?  
Escaleras abajo, pienso que ni siquiera mi “celu” tiene batería, así que cero posibilidad de “relojear” cada tanto el transcurrir del tiempo.
Andén 1, lo cruzo; paso el 2 y, finalmente, escaleras arriba, aparezco en el 3. ¡Allí sí que se amontonan, pero sin amontonarse! Admiro cómo cada quien parece único dueño de su espacio circundante, admiro cómo las voces apenas son suaves murmullos, admiro cómo los papeles van a parar al cesto, y mi admiración más admirada es para aquel solitario que no puede abandonar el vicio, pero no por eso contamina el aire grupal.
Me duermo, creo…no estoy segura…tal vez sueño…siento la tibieza del sol y mis párpados se rinden.
Sobresaltada, dejo mi asiento, arrastro como puedo mi pesada mochila, y logro subir al vagón que me ofrece primero sus escalones, su amplia puerta luminosa y ¡ups! , al fin, su interior. Ya estoy…un esfuerzo más y entra mi compañera. ¡Listo!  Ya estamos, ahora el movimiento es lento, el quetren…quetren…quetren -que disfruté en mi infancia argentina y qué olvidé por lo tanto a partir de mi juventud, por obra y gracia de ese gobierno que privatizó el ferrocarril - me abre la ventanita de los recuerdos y soy feliz por saber de donde vengo y hacia donde voy…se acelera quetrenquetrenquetren. Atrás veo, como de cuento, pequeñito y lejano por las ventanillas del lado izquierdo, la estación de SAN SEBASTIAN/DONOSTIA. Mientras pasan árboles, casas, autos y buses -¿o pasa el tren?- voy buscando mi número de asiento.
Percibo voces, movimientos, gente, pero mis ojos asombrados no pueden dejar de mirar hacia fuera, a la vez que intento encontrar mi asiento…1925….1928... ¿Y esos autos estáticos? Pasamos la barrera; 1957…1975… ¡Bingo! 1988, es mi asiento sin dudas...y lo mejor de todo: ¡Nadie de acompañante!
Calor sofocante en este junio aventurero. Movimiento de un tren en movimiento. Peso de mi mochila, igual al mío. Mido visualmente la distancia al portaequipaje, respiro profundo, tomo la mochila con ambas manos...flexiono un tanto las rodillas...elevo los brazos a la vez que las piernas hasta quedar en puntas de pie…inspiro...exhalo... ¡ya! pero no logro mi objetivo. Oigo entonces una amable voz, femenina y argentina, diciendo: ¿te ayudo? Y, sin más, toma por una punta mi equipaje; yo acomodo mis manos en la otra. A la cuenta de tres empujamos hacia arriba, agrega. 1...2... ¡3!
Libre al fin de semejante peso, saludo a mi salvadora y observo que ocupa junto a una joven mujer el asiento ubicado detrás. Agradezco cordialmente su ayuda a la vez que pienso que no quiero hablar con nadie. Necesito estar sola...Necesito ver, descubrir, vivenciar.
El sol sigue brillando. No sé de tiempos, no uso reloj.  ¿Cómo puede ser que ya estemos atravesando campos? ¿Campos o tiempos? ¿Será éste un tren turístico o un tren de tiempo? ¿Seré una pasajera del tiempo atravesando campos?  Tal vez soy una turista atravesando tiempos...
¿Estaré durmiendo nuevamente? Es que, aquellas mujeres…Aquellas bajo el sol y sobre la tierra, gachas, encorvadas, dibujando surcos, con ese movimiento de sube y baja cortando el aire con sus brazos, asada en mano, vestidas de negro…alpargatas negras…medias negras…largas polleras negras…camisas negras y hasta pañuelos negros ¿están cultivando la tierra? Se entrecruzan imágenes de madres con pañuelos entonces, y puedo pensar que al fin, más allá de los tiempos y/o lugares, es una suerte que éstos no sean blancos. En ese instante, escucho a mi “paisana”, la Sra. del asiento de atrás, la que me ayudó con la mochila, que es real y está aquí y ahora diciendo: “Increíble estas mujeres; por aquí no ha pasado el tiempo…” 
Continuará

viernes, 10 de marzo de 2017

Fusión

Tampoco me importa el mío
Estoy confusa este viernes. ¿Cómo qué ya es 10 de marzo? ¿Y qué cosas conté en las dos entradas anteriores a esta?
¡No puedo creer que se me pasó por alto el CUMPLE 6 de mi casa de letritas!
El viernes pasado no me sentía nada bien, ya les conté... Pero ¿en qué pensaba el 24 de febrero?
Por suerte, como dice el refrán "nunca es tarde cuando la dicha es buena" 
¡Seis años! Los cumplimos el 22 de febrero. Cuando decidí crear este espacio, no sabía muy bien hacia donde iría...¡Tampoco ahora! 
Pero lo que sí tengo claro es que me da mucho placer hacerlo. Que en estos seis años me deparó algunas sorpresas, alegrías varias y nuevas amistades. ¡Eso es lo que más pesa en los pro de mi balanza! Y ni hablar que me permite despuntar el vicio de escribir...¡Eso es una sensación imposible de describir! Me deleita, me emociona, me ayuda a crecer. En ocasiones me permite echar demonios, a veces me reencuentra con duendes que salen de viejos arcones... ¿Contras?...No, por más que pienso no se me ocurre ninguna. Por todo eso escribo y...¡porqué sí nomás!
El tiempo me apremia muchas veces, pero no quiero saltearme un viernes sin previo aviso. Por eso , me siento en la compu y empiezo a teclear tac tac tac...
Porque sé que a las 0:30 ya me han leído varias personas, y me encanta el misterio de no saber quienes son...Las estadísticas no dicen los nombres, entonces dibujo rostros, imagino argentinos viviendo lejos, hispano parlantes "espiando" que pasa al sur del sur, amigos que he conocido en mis viajes, gentes que quieren practicar español...¡Y porqué no algún antiguo amor que ya no deja comentarios, pero que sigue allí, esperando cada viernes mis novedades!
Sé también que mayoritariamente son mujeres, pero no por ello olvido que hay, también, algunos lectores ocultos .
Ese es un tema que siempre me inquieta, que lo he conversado con amigos inclusive...¿Cómo hacer para que estos párrafos, muchas veces disparatados, se vuelvan interesantes para los hombres también?
Y hay quienes, aunque no comenten, pasan por aquí desde la tímida primer entrada.
Y hay quien desde entonces comenta ¡Gracias Evy por tu fidelidad!
Y hay quienes se engancharon en distintas etapas y siguen expectantes cada nueva edición. Va también entonces mi agradecimiento y un ¡Feliz feliz en tu día! para todos y todas. Los que se quedaron por acá, los que pasaron un tiempo y se fueron, los conocidos y los desconocidos de siempre...Los amigos y familia que me hacen saber cada tanto que rondan por esta casa a menudo...
Miles de gracias a ustedes que ahora mismo me están leyendo. Si esta casa de letras tiene ritmo y sonoridad es porque hay una continuidad lectora, que vuelve y se convierte de nuevo en letras y la rueda gira.
Un abrazo ¡Feliz cumpleaños!
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida.
 Lu
Frases:
El que lo piensa todo primero, no escribe nada después.
Francisco Umbral
Escribo lo que siento. Así como soy, por lo tanto estarán los que acuerden y los que no. Los unos se quedarán...lo otros partirán hacia otro blog.
Lucía Porta
Y el cuento, es eso "puro cuento nomás". Nunca sabremos si es fantasía o una insolente realidad.
Lucía Porta
No me etiquetes, léeme. Soy un escritor, no un género.
Carlos Fuentes
Escribo por la misma razón que respiro ... porque si no lo hiciera, moriría.
Isaac Asimov
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 230 de la suelta de mis letritas)
NOTA: A modo de "homenaje a mi blog" repito aquí la primer entrega de la suelta de mis letritas.
Fusión
Hombre que por ti fui
hembra, hambre y sed
deseo
calor y vida
Hombre
que por mi fuiste
hombro, alimento
liquido incontenible
y color de vida
antes de la vida...

Hombre hombro hembra hambre
hombro hembra hambre hombre
hembra hombre ...
círculo cerrado
fundición /amalgama
¡vida!