Tampoco me importa el mío
Esta semana, no sin esfuerzo, logré retomar algo de ritmo, atrapar una musa, (sí, solo una, peor es nada) y ponerla a trabajar, desentumecer alguito las ideas, y que el cerebro le de un poco más de bola a mis mandatos.
Con eso y algo de voluntad esquiva pude cambiar la fachada de esta casa en la que los y las recibo semanalmente como así también mi perfil, al que tenía en la mira aun antes de que la pandemia nos avasallara.
Obviamente, como no creo en las casualidades, se me ocurre que el fondo elegido no ha sido azaroso. Ni el relato...
Porque
el relato es el que hace ya como tres semanas tenía formato "idea" pero nunca llegaba a pasar a "escritura" y, finalmente, habida cuenta los recovecos de la mente, los sueños coartados por COVID-19, y otra serie de sucesos abstractos lo he logrado.
¿Podría haber obtenido mejores resultados? Supongo que sí pero, dadas las circunstancias, estimo que no están nada mal lo logros obtenidos.
Con el deseo intenso de que puedan distenderse y recrearse con mi nuevo relato, presentación y música seleccionada para esta ocasión finalizo por hoy, pues el tiempo apremia y debo salir para realizar mi compra semanal en un día congelado...no por el coronavirus sino por la baja temperatura que no me atrevo a buscar en la información meteorológica porque, asumo, debe estar por debajo de cero.
Con eso y algo de voluntad esquiva pude cambiar la fachada de esta casa en la que los y las recibo semanalmente como así también mi perfil, al que tenía en la mira aun antes de que la pandemia nos avasallara.
Obviamente, como no creo en las casualidades, se me ocurre que el fondo elegido no ha sido azaroso. Ni el relato...
Porque
el relato es el que hace ya como tres semanas tenía formato "idea" pero nunca llegaba a pasar a "escritura" y, finalmente, habida cuenta los recovecos de la mente, los sueños coartados por COVID-19, y otra serie de sucesos abstractos lo he logrado.
¿Podría haber obtenido mejores resultados? Supongo que sí pero, dadas las circunstancias, estimo que no están nada mal lo logros obtenidos.
Con el deseo intenso de que puedan distenderse y recrearse con mi nuevo relato, presentación y música seleccionada para esta ocasión finalizo por hoy, pues el tiempo apremia y debo salir para realizar mi compra semanal en un día congelado...no por el coronavirus sino por la baja temperatura que no me atrevo a buscar en la información meteorológica porque, asumo, debe estar por debajo de cero.
¡Cuídense, cuidémonos los unos a los otros y más temprano que tarde esto será un mal sueño!
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
Música durante la cuarentena
NOTA: Puse en el buscador de Youtube "Honrar la vida". Creí que era un muy buen tema para estos momentos (y siempre)
No puedo creer esta joyita que encontré. ¡Emoción pura! Ese es mi sentimiento.
Temazo por intérpretes que acabo de descubrir, vistas de Buenos Aires, mensaje de profesionales de la salud que te anuda la garganta y, para que nada falte:
¡Feliz aniversario Patria mía! 25 de mayo 1810 - 25 de mayo 2020
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...¡así que leé la entrega Nº 354 de la suelta de mis letritas!)
Clementina
Estás allí inmóvil y , aunque no me hables, intuyo tus reproches.No hay manera de no verte, de no sentir tu desconcierto, tu enojo, tus ganas de volar.
No sé como explicarte Clementina mía que no es mi responabilidad. Qué no soy culpable de esta quietud.
Que ese maldito coronavirus vino aquí a instalarse y descompaginar el mundo.
¡El mundo! es demasiado amplio ese concepto
Y puede sonar egoísta pero...el mundo es el mundo y nosotras somos nosotras, cada cual con sus problemas, con sus quejas, enojos y encierros.
Quiero decir que vino este virus de mierda a descompaginar mi vida, más allá o más acá del mundo.
Ese mundo que antes de la pandemia podía soñarlo y pensar como sería llegar a ese o aquel sitio, como serían sus aeropuertos, cuántas horas de vuelo tendría hasta llegar allende los mares...
Pero
¡ahora nada!...¡Virus de recontramierda!
Ni siquiera podemos volar acá nomás, cruzando el estrecho de Magallanes para ir a visitar familia.
De volar nada...de aeropuertos, aviones, equipajes, encuentros y más...¡nada!
Por eso sé Clemen , aunque no me lo digas, que estás enojada conmigo.
Porque al desarticularse mi vida viajera, obviamente se desarticuló la tuya.
Ya no más llenarte la panza, con alguna caja de chocolates que llevo para regalar, ni de arrobarte con mi pilcha viajera, con mi calzado...
Ya no Clementina mía, mi más fiel y consecuente compañera de viajes, mi bella, cómoda y pequeña valija viajera.
