viernes, 10 de noviembre de 2017

Escondida en mi infancia

Tampoco me importa el mío
Anoche me llamó mi amiga Silvia, justo antes de irse a dormir. Atenta a mi promesa de escribir este post sobre juegos de nuestra infancia, mi amiga me "soplaba" : "Lu, no te olvides del poliladron"
Cómo olvidar ese juego que representaba, sin dudas, una época en la que los polis eran todos buenos y los ladrones eran los que robaban billeteras, o un banco o a los "ricos"...¡Ups! prometí no hacer asociaciones libres....
Entonces, recordando infancia, ¡el elástico! Fue muy popular durante mi niñez y más. No sé si las nenas de hoy aun lo juegan en los recreos
Buscando imágenes en google para acompañar, habida cuenta que no sé si todos y todas conocen este juego, encontré la siguiente que es muy divertida y me recordó que, las muy fanáticas, cuando no teníamos con quien  jugar poníamos sillas para practicar...jajaja ¡yo era de esas!
Saltar la cuerda era otro de los favoritos durante los recreos. ¿Y el "Martín pescador"? "Pasará pasará pero el último quedará" ¡Me encantaba la cinchada del final! Tirábamos con tanta fuerza para ganar, que a veces nos caíamos y rodábamos riendo por el piso.
"La farolera" No quiero adentrarme en este juego porque no voy a poder con mi genio de hacer asociaciones libres con la farolera que "al pasar por un cuartel se enamoró de un coronel". Y si de milicia hablamos, recordé esa canción que tanto me gustaba "Estaba la catalina/sentada bajo un laurel..." Y aparece de pronto en mi "memoria temática" "La ronda de San Miguel el que se ríe se va al cuartel" ¡¡"Ohhhh lo que dicen esas canciones y juegos!! Pero dije que solamente recordaría juegos, sin "irme por las ramas"..¡Qué esfuerzo mantener mis pensamientos encerrados!
Mejor voy a los de mi primera infancia. Recuerdo el "huevo podrido" juego que aún hoy tiene vigencia. ¿Y el arroz con leche??? Muchos "ohhesss" también para la letra de este "inocente juego" Y no muchos más de esa época en la que yo era una niñita bastante solitaria. Bueno, si la mancha venenosa y otras que hemos jugado durante bastantes años. Luego, con los cambios hormonales y la pubertad, claramente cambiamos los juegos...o al menos algunos. La soga y el elástico siguieron por varios años, pero por esas épocas junto con el acné y otras manifestaciones de nuestro despertar sexual aparecieron "La botellita" y el "Verdad consecuencia"...Entre otros...
Ayy! Casi cerrando esta edición, vaya a saber porqué mientras me duchaba, recordé un par más de juegos que me gustaban tanto. "La payana", increíblmente vino a mi memoria su nombre y visualicé una manito con pidritas. No recuerdo si yo lo jugaba. Creo que no. Pero lo recuerdo tan nítidamente que supongo que era el que elegía ver jugar, en silencio y desde mis momentos solitarios, a otros nenes  y nenas..
¿Y el Antón Pirulero? (qué por estos lares decíamos Al Don Pirulero) Ese sí que jugaba también yo y me divertía mucho imitar los instrumentos musicales a tal velocidad. 
¡¡Y las retahílas para sortear juegos o saber quien hacía tal o cual personaje!!
Don Pepito el verdulero/se metió dentro un sombrero/..."Pata sucia fue a la feria/a comprar un par de medias..." ¡ Qué maravilla el énfasis que poníamos al decirlas señalando a los jugadores con el dedo o apoyando nuestra mano en sus cabezas! Bueno, es muy tarde ya y a pesar de que los recuerdos fluyen a borbotones y me quedo con ganas de más, por esta vez finalizo aquí.
Este es solo un paneo. Me quedaría escribiendo varias páginas sobre los juegos que jugamos hace tantas décadas atrás. Algunos de esos juegos, sin dudas, hoy con los cambios de paradigma me parecen "panfletarios" por decirlo de una manera ligera y sin adentrarme en detalles y profundos análisis.
Como sea, estoy segura de que todos y todas lo hemos disfrutado de una u otra manera. Mas solitarios/as o menos, hemos transitado nuestra niñez y, vale la pena decirlo, no importa ya como haya sido. Importa que forma parte de nuestro acervo y de nuestro "Ser hoy"
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
 Lu
Frases: Hoy todas sobre libros. 
NOTA: Porque creo que van de la mano con nuestros juegos de infancia
“Hay que aprender la lección de Geppetto, que cambia el saco por el libro que necesita Pinocho”
Oche Califa
“El libro es un amigo fiel, un compañero de vida, un refugio y un lugar de encuentro”
Sandra Pulido
 “No hay mejor introducción a la lectura que ese momento mágico en que un padre lee un cuento a su hijo”
José Carlos Alvariño
"El recuerdo que deja un libro a veces es más importante que el libro en sí".
Adolfo Bioy Casares
"No hay dos personas que lean el mismo libro"
Edmund Wilson
                                                                      Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 259 de                                                                              la suelta de mis letritas) 
Escondida en mi infancia

He pasado mi infancia en diferentes ciudades de Argentina. 
No recuerdo haber sentido pertenencia a ninguna de ellas.
Tampoco recuerdo a mi madre intentando ayudarme para que pudiera adaptarme sin tanta pena a cada nuevo sitio.
En Comodoro Rivadavia, como ya conté alguna vez, ella sufría el desarraigo por lo que, como es de suponer, volcaba sus temores y desencanto sobre nosotros. 
Qué si el frío, que si el viento, que si la tierra…todas y cada una de las características de la Patagonia, eran motivos sobrados para que, a mi hermano y a mí, no nos dejara salir a jugar libremente.
Luego, pasé algunos años en Santa Fé. Allí se respiraban aires de algo más de libertad. 
Ni tanto tampoco…no se lo vayan a creer. 
Pero
Al menos podía yo salir a jugar a la vereda o al patio del fondo de nuestra casa. Mi hermano, como “era varón” ya gozaba de algunos privilegios tales como dar la vuelta manzana en bici, o trepar a los frondosos árboles del jardín. Eso para mí estaba vedado pues no “eran juegos de nenas”.
Finalmente, promediando mi infancia fuimos a vivir a Mercedes.
¡Ay esa ciudad correntina en la que se vivía a ritmo de pueblo, plagado de injusticias respecto a las clases sociales!
Allí se era –se es- “niña/niño bien” o “china/chino” y las castas no debían –ni deben-mezclarse.
Es decir, yo debía juntarme con todas las “Mercedita” “Elenita” o “Felicitas” y no con “la Ramona”, “la Cármen” y tantas que habían nacido para ser “criadas” o sirvientas.
Entonces
Tampoco allí tuve una infancia soñada. 
Claramente no podía elegir libremente y por afinidad a mis amigas, ni asistir a sus cumpleaños o cualquier otra reunión a la que me invitaran.
Total que un día fue el cumpleaños de Alicita y, como están suponiendo, allí sí que se me permitía ir. 
Recuerdo mis zapatos guillermina blancos, mi pollera corta y plisada, mi blusa blanca con discreto bordado y un paquetito primoroso que llevaba para obsequiar a la cumpleañera.
Luego
El chocolate de rigor, algunas confituras y el permiso para salir a jugar al jardín, cuasi victoriano, de la abuela de Alicia…Cierto….”Alicita”
¡Qué bien me sentía entonces, al fin, lejos de la vista de mi madre!
Así que cuando optaron por jugar escondidas, yo estaba encantada.
Me escondí muy bien. Al menos eso creía yo. De hecho ya habían librado a varias, y a mí no me encontraban, cuando sentí una terrible comezón y ardor sobre mis piernas, por encima de los tobillos…Bajé la vista con una necesidad frenética de rascarme y entendí todo.
¡Estaba parada sobre un hormiguero de hormigas coloradas!
Diminutas y dispuestas a defender su morada, salían en batallón atacando mis piernas flacuchas y moradas.
No recuerdo ahora si sentí más dolor o más vergüenza por ser tan “pacata”.
Sí recuerdo que me sacaron los zapatos, las medias y me zambulleron hasta las rodillas en un fuentón con agua.
Y recuerdo también la sonrisa sarcástica de Toni, el hermano de la cumpleañera, y alguno de sus amigos.
Supe entonces que los “niños bien” a mí no me gustaban y, tuve la certeza, que si me hubiera visto “un chino” en la misma situación se hubiera solidarizado conmigo y me hubiera ayudado sin más.

4 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

Maravillosos
tus textos......
Me sonrío ya que yo no puedo escribir mas de seis lineas...
me da envidia tu arte... de escribir
así de largo.. Me haces sonreir... cuando te leo
Todo es corto para mi
Todo y no te rías.
Lo largo es imposible
Aún recuerdo a uno de ellos...
que le gustaban las largas horas de romance clandestino....
Gracias por compartir con nosotros tus juegos y maravillas
abrazos van

Lu dijo...

Hola Mucha! En este maravilloso mediodía soleado, entro a mi casita de letras y te leo.
Pues que también me has hecho reír con tu comentario! jajaja Es que más aun me dio risa tu "tonito" de "todo y no te rías" y si que me has hecho reír.
Gracias, ambas sabemos de la importancia de la risa en nuestras vidas (y la de cualquiera).

Y de "romances clandestinos" mejor no digo nada porque ...¡debería entonces escribir por capítulos! Ese sí sería un texto muy largo...
Abrazo, el más feliz y más austral.

MuCha dijo...

Los hombres que nunca culminan que desastre ...jajajaja

Tesa Medina dijo...

El elástico, jugar a las gomas, decíamos nostras, me encantaba y no se me daba mal, aunque mejor saltar a la comba. Y el Antón Pirulero, claro, y alguno más de los que nombras, no todos...

Recuerdo las cinco piedras, imagino que algo parecido a lo que dices que observabas
Y que mientras las esparcíamos sobre el suelo, recogíamos, y demás malabares con y entre los dedos, íbamos cantando...

"A mis unas, aceitunas, que me amargan en ayunas, a mis dos vámonos, a mis tres al café..." y alguien había manipulado la letra para que a mis cuatro dijéramos "Viva Franco", pero yo segúia diciendo, "en mi casa vive un gato..."

Cuando era más chica me encantaba jugar a aventuras y a guerras en grupo, cuando ya fui un poco mayor, a partir de los 9 años siempre prefería leer, observar a los bichos y la naturaleza y jugar sola a inventarme personajes y mundos paralelos... Ya entonces era algo lunática y solitaria.

Cierto, que no hay dos personas que lean un mismo libro, ni miren un mismo cuadro, ni observen un mismo paisaje... Somos así de fascinantes o complicados, cada uno con nuestra mochila de experincias vitales que nos pone diferentes colores en la mirada.

Qué bueno tu relato, Lu, imaginé esa fiesta con todo detalle, y los vestidos algo cursis, y los modales que eran tan impostados a veces...

Pensé que te ibas a quedar dormida y perdida en tu escondite del jardín victoriano, y acabaste en remojo como una galleta, me hizo reír, Lu, imaginar la escena, aunque eso mordiscos debían doler...

Y seguro que si la fiesta hubiese sido con la otra "casta" todo habría resultado más natural y divertido y conservarías algún recuerdo de empatía por tu percance.

Un abrazo,