viernes, 17 de marzo de 2017

Nosotros (pasajeros del tiempo)

Tampoco me importa el mío
En Argentina en esta época del año mayoritariamente la gente regresa a sus trabajos, comienzan las clases y la rueda del año se pone en movimiento.
A la inversa, algunas personas, que ya EGRESAMOS DEL SISTEMA, empezamos a organizar nuestras vacaciones.
Pues, felizmente, estoy en esa etapa. Estoy expectante, acelerada, confusa, feliz, ansiosa, indecisa...¡Uf! Todos los estados de ánimos predecibles y más, pueden pasar por mi en un solo día. Pierdo horas pensando y buscando info en Internet....luego transcurre el tiempo y se me ocurre que no hice nada.
Pienso , por ejemplo, "hoy voy a trabajar para mi blog" y luego pasa el día , llega la noche me voy a dormir y...¡no lo hice! Entonces no puedo dormirme pues mi cerebro estalla considerando todo lo "por hacer".....¡uf! 
Soy un verdadero desastre. Ya he dicho que no planifico nada con demasiado tiempo, que dejo que fluya, que luego todo me sale bien....¡Pero esta etapa previa es la peor parte! Me acelero y me paralizo en cuestión de momentos. 
Y así voy por la vida, pero si cambiara ahora dejaría de ser yo misma.
Lo cierto es que ya tengo la mochila presta sobre la cama del cuarto de huéspedes, o sea el "vale todo" en los tiempos que no tengo visitantes. Y voy desparramando allí todo lo que creo que voy a llevar...Luego iré viendo que se queda y que no. 
Por suerte, siempre soy de equipajes pequeños, maletas que pueden ser llevadas en la cabina de los aviones...¡Me estresan los aeropuertos! Y particularmente Barajas....¡Justo adonde voy a llegar en este viaje!
El punto es que esta vez tendré que aplicar todo mi arte para reducir aún más el tamaño de mi equipaje, pues iré solo con la mochila que utilizaré en el Camino de Santiago. En ella tiene que entrar todo lo necesario para andar vagabundeando 3 semanas. Lo más fácil, y casi listo, es lo que voy a usar en los 6 días de caminata...pero luego, restarán dos semanas de vacaciones más urbanas que el senderismo del Camino de Santiago. 
Entonces, las dudas estallan y mis neuronas, confundidas, piden ¡descanso por favor! ¿Y qué zapatos? O no...no, mejor botas....¿Botas? ¡uf! Pero en España puede que en abril ya haga calor....¿Un vestido? ¿Pantalones? ¿Y la campera? ¡Tiene que ser abrigada! Pues cuando regrese a Ushuaia aquí sí va a hacer frío ni bien abran la puerta del avión...
En fin, en apenas dos semanas estaré subiendo a mi vuelo con mi mochila excelente, bien armada, con lo justo y necesario como siempre. Lo sé, pero no puedo evitar este periodo tan adrenalítico donde se confunden ilusiones y realidades. Periodo en el que se entrelazan fantasías, imágenes antiguas y futuras...
Recuerdos, añoranzas...Y ese amor ausente para darme la mano y caminar conmigo.
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida.
Lu

Frases: Hoy Ernesto Sábato
Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.

Creo que la esencia de la vida consiste en ser fiel a lo que uno cree su destino” 

Leer les dará una mirada más abierta sobre los hombres y sobre el mundo, y los ayudará a rechazar la realidad como un hecho irrevocable.

"La gente cree que anarquista es el que pone bombas, pero anarquistas han sido los grandes espíritus como, por ejemplo León Tolstoi” 

El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.” 
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 231 de la suelta de mis letritas)
NOTA: Este cuento que hoy empiezo a publicar, tiene exactamente 10 años. Un poco ficción, un poco realidad...Voy narrando algunas experiencias vividas en el que fue mi primer viaje a España. Es el cuento más extenso que he escrito. Por eso he decidido publicarlo por tramos. Veremos como resulta la experiencia y qué les parece a ustedes. En verdad, mi estilo definitivamente tiene más que ver con la brevedad de los textos. Ya me dirán que les parece esta pequeña innovación. Agrego que nunca lo publiqué en el blog, pero que es uno de los cuentos de mi libro "Breves momentos" Creo que no es casual que se me haya dado por publicarlo ahora...Todo tiene que ver con todo... Mi viaje se acerca...Volveré a recorrer algunos caminos los que, sin dudas, serán iguales, pero distintos. 
Nosotros (pasajeros del tiempo)
Me despido con aire casual del simpático conserje. Con aire casual también cargo mi pesada mochila y salgo, como si nada pasara, del hostal rumbo a la estación de trenes de la Red Nacional de Ferrocarriles Españoles.
Nada hace suponer este aletear de pájaros en mi interior, gaviotas prestas a levantar vuelo en la soleada mañana. Nadie puede sospechar siquiera cuantos sentimientos se atropellan dentro de mí.
Pasaje en mano –comprado ansiosamente el día anterior – busco la cartelera de horarios y destinos, y tengo la vaga sensación de que allí a nadie parece importarle demasiado esos anuncios. Más allá, duerme plácidamente algún turista trasnochado, que –pienso yo- espera su tren mirándose hacia adentro… ¿o será que a partir de un mal cálculo, no pudo dormir esta vez en un albergue?
Entonces, titilan las luces que me vuelven a mi ansiosa realidad: BARCELONA – Andén 3 – 10:45 Hs.
Pregunto la hora a ese distraído Sr. que pareciera esperar a alguien que nunca llegará.
Ocho y treinta, dice, y sigue imperturbable en su espera.
¡DIOS! ¿Cómo haré para soportar estas interminables horas?  
Escaleras abajo, pienso que ni siquiera mi “celu” tiene batería, así que cero posibilidad de “relojear” cada tanto el transcurrir del tiempo.
Andén 1, lo cruzo; paso el 2 y, finalmente, escaleras arriba, aparezco en el 3. ¡Allí sí que se amontonan, pero sin amontonarse! Admiro cómo cada quien parece único dueño de su espacio circundante, admiro cómo las voces apenas son suaves murmullos, admiro cómo los papeles van a parar al cesto, y mi admiración más admirada es para aquel solitario que no puede abandonar el vicio, pero no por eso contamina el aire grupal.
Me duermo, creo…no estoy segura…tal vez sueño…siento la tibieza del sol y mis párpados se rinden.
Sobresaltada, dejo mi asiento, arrastro como puedo mi pesada mochila, y logro subir al vagón que me ofrece primero sus escalones, su amplia puerta luminosa y ¡ups! , al fin, su interior. Ya estoy…un esfuerzo más y entra mi compañera. ¡Listo!  Ya estamos, ahora el movimiento es lento, el quetren…quetren…quetren -que disfruté en mi infancia argentina y qué olvidé por lo tanto a partir de mi juventud, por obra y gracia de ese gobierno que privatizó el ferrocarril - me abre la ventanita de los recuerdos y soy feliz por saber de donde vengo y hacia donde voy…se acelera quetrenquetrenquetren. Atrás veo, como de cuento, pequeñito y lejano por las ventanillas del lado izquierdo, la estación de SAN SEBASTIAN/DONOSTIA. Mientras pasan árboles, casas, autos y buses -¿o pasa el tren?- voy buscando mi número de asiento.
Percibo voces, movimientos, gente, pero mis ojos asombrados no pueden dejar de mirar hacia fuera, a la vez que intento encontrar mi asiento…1925….1928... ¿Y esos autos estáticos? Pasamos la barrera; 1957…1975… ¡Bingo! 1988, es mi asiento sin dudas...y lo mejor de todo: ¡Nadie de acompañante!
Calor sofocante en este junio aventurero. Movimiento de un tren en movimiento. Peso de mi mochila, igual al mío. Mido visualmente la distancia al portaequipaje, respiro profundo, tomo la mochila con ambas manos...flexiono un tanto las rodillas...elevo los brazos a la vez que las piernas hasta quedar en puntas de pie…inspiro...exhalo... ¡ya! pero no logro mi objetivo. Oigo entonces una amable voz, femenina y argentina, diciendo: ¿te ayudo? Y, sin más, toma por una punta mi equipaje; yo acomodo mis manos en la otra. A la cuenta de tres empujamos hacia arriba, agrega. 1...2... ¡3!
Libre al fin de semejante peso, saludo a mi salvadora y observo que ocupa junto a una joven mujer el asiento ubicado detrás. Agradezco cordialmente su ayuda a la vez que pienso que no quiero hablar con nadie. Necesito estar sola...Necesito ver, descubrir, vivenciar.
El sol sigue brillando. No sé de tiempos, no uso reloj.  ¿Cómo puede ser que ya estemos atravesando campos? ¿Campos o tiempos? ¿Será éste un tren turístico o un tren de tiempo? ¿Seré una pasajera del tiempo atravesando campos?  Tal vez soy una turista atravesando tiempos...
¿Estaré durmiendo nuevamente? Es que, aquellas mujeres…Aquellas bajo el sol y sobre la tierra, gachas, encorvadas, dibujando surcos, con ese movimiento de sube y baja cortando el aire con sus brazos, asada en mano, vestidas de negro…alpargatas negras…medias negras…largas polleras negras…camisas negras y hasta pañuelos negros ¿están cultivando la tierra? Se entrecruzan imágenes de madres con pañuelos entonces, y puedo pensar que al fin, más allá de los tiempos y/o lugares, es una suerte que éstos no sean blancos. En ese instante, escucho a mi “paisana”, la Sra. del asiento de atrás, la que me ayudó con la mochila, que es real y está aquí y ahora diciendo: “Increíble estas mujeres; por aquí no ha pasado el tiempo…” 
Continuará

7 comentarios:

MIRYAM GARABELLO dijo...

Querida Lucía : las ansiedades son lógicas ya que no será un viaje común, se ponen en juego muchas cosas como resistencia tanto física como mental/emocional ...Pero vos ya te estás preparando hace tiempo y como es un gran deseo que tenés que cumplir, todo irá sobre ruedas...Mejor dicho , sobre pies. Tus dos pies que son los que te sostienen y te llevarán a buen puerto. Te deseo lo mejor para este próximo viaje, tu fuerza de voluntad hará que cortés la cinta de llegada y esa linea final será el comienzo para muchas más experiencias viajeras. Solo te encargó de semejante experiencia que me traigas alguna piedrita que recogas de tu camino y al recibirla será como que también camine con vos...Un abrazo cálido y nos veremos a la vuelta.

Lu dijo...

Gracias Miry!Desconectå 100% de lo cotididiano, aprovechå el sol, caminå mucho, disfrutå cada segundo, no dejes de reír con tu contagiosa risa, divertite mucho y compartì bellos momentos con tu amiga.Nos vemos a la vuelta! Vendré con la piedrita del Camino. Abrazo

Tesa Medina dijo...

Ay, Lu, cómo te entiendo, a parte de la inquietud normal del viaje, del qué tiempo hará, de si llegaremos a este o aquel transporte, de si aguantarás el ritmo del Camnino, está la ropa y el calzado, un poco loco para una España de climas cambiantes y diversos, porque aquí puede hasta nevar en abril o hacer un calor sofocante.

Cuando estés más cerca de la llegada, mira las previsiones de páginas locales, que suelen acertar bastante. Porque no es lo mismo la temperatura en Madrid, que en Barcelona, que en Santiago de Compostela... Es muy importante tener en cuanta la humedad. Y si te hace falta algo más de ropa, una vez acá, ya lo apañamos.

Te voy a descubrir unas tiendas de ropa fantástica de segunda mano,pero casi mpecable, que está muy barata. Así que no te apures.

Me quedo sin duda con la primera frase de Sábato.

Y tu cuento, Lu, ¡me atrapó y me encantó! Espero ya con curiosidad las próximas estregas.

Un abrazo,

Anónimo dijo...

Hola Lucía, ya preparando todo para ese viaje tan soñado, qué bueno amiga ojalá que todo te salga bien, no hay otra opción. La ansiedad te carcome el seso, pero hay que tranqulizarse, porque de última siempre salís haciendo las cosas bien. Creo, ya que lo tuyo va a ser más que nada una caminata, deberías prestarle todo tu atención al calzado, lo demás se puede ver con menos importancia, eso sí, el abrigo también la tiene aunque en menor medida, ya que cuando vuelvas en nuestro amado sur será casi el invierno.
El cuento ya lo conozco, y además tengo tu libro, pero no por eso dejaré de leerlo. Besos, Evy

Lu dijo...

Tesa! ¡¡¡me anoto para ir a esas tiendas!!! Genial! creo que será muy divertido ir de compras contigo.
Ya estuve viendo las previsiones...¡lluviaaaaaa! pero ya sabes como es cuando uno está de vacaciones ¡todo vale y al mal tiempo buena cara!
También, si bien todas me parecen geniales, me quedo con la primer frase de Sábato

¡Que bueno que te a atrapado el cuento! A mi, la verdad dicha sea, me gusta MUCHO, y no es que siempre me pasa con mis escritos. De todos modos, sin dudas con este relato en particular, no puedo ser miuy objetiva porque en él se juegan muchas emociones.
Abrazo

Bouquet Garni dijo...

Lucía, ante todo, te pido disculpas porque mis actividades no me han permitido aparecer por mi blog y, mucho menos, me han dado respiro como para visitar aquellos que me interesan. Ya estoy un poco más relajada y paso por tu casa para ponerme al día. A propósito de tu estado de ansiedad, te cuento que a mí me encanta irme de viaje y disfruto de todo el proceso desde el momento mismo de elegir destino. Todo me seduce, escoger adónde iré, informarme lo suficiente como para tener idea de qué recorrer (sin exagerar, claro está), comprar los pasajes, hacer las reservas, armar el equipaje... Hasta los trámites en aeropuertos y hoteles me fascinan. Lo llevo en la sangre y lo disfruto enormemente. Eso sí, sin estrés y con mucho placer.
Me parece que has elegido un estupendo destino. Por un lado el mágnífico camino de Santiago (¿qué ruta has decidido realizar?) y luego el descanso sosegado en la propia España. Deseo, de corazón, que lo disfrutes enormemente.
Respecto de tu cuento, estoy ansiosa por saber cómo continúa ;)
Un beso grande

Lu dijo...

Silvina, querida ¡nada de disculpas!, cada quien hace lo que puede, según sus tiempos personales. Sé que estás allí, y eso es lo fantástico de el "ser bloggera".
Las presiones, nunca son buenas. Cada quien a su aire...¡Es la mejor manera!
Gracias mil por dejar tu comentario, que obviamente, siempre es una caricia al alma y un soplo de buenos vientos para seguir andando. Pero, una cosa no quita la otra.

Creo que omití decirte, en tu cocina compartida, que también adoro viajar.
Sucede que soy hiperansiosa...y los aeropuertos me estresan. Pero disfruto, y muchoooo, cada viaje. Desde los 21 años, hago una pequeña maleta y parto hacia donde el momento me lleve.
Voy a hacer, con dos amigas, 120 km de la RUTA PORTUGUESA, partiendo desde Tuy hasta Santiago de Compostela.
Que bueno saber que te despierta intriga mi cuento!
Un abrazo