viernes, 23 de febrero de 2024

Vidaje

 Tampoco me importa el mío
En principio, agradecer la aceptación que le han dado a mi propuesta de rememorar viajes y, con ellos, el inexorable paso del tiempo.
Dicho esto, vamos entonces sin más a la segunda entrega de los mismos.
Arrancamos por Londres- 1996 Mi hija tenía 7 años. Se quedó con sus abuelos- mis padres- y todos felices. En Londres estaba viviendo, temporalmente, mi amiga Cecilia así que allá fui a visitarla y conocer -de su mano- esa ciudad que si bien no era mi prioridad, no podía desaprovechar esa oportunidad.

Antes de pasar al siguiente viaje, quiero decirles que no es fácil elegir entre tantas fotos. En todo caso, decidí que algunos sitios son archi conocidos y por eso escogí la de esa ardillita. Me encantó verlas, por primera vez, en uno de los fantásticos parques de Londres, y la del Papa Juan Pablo II porque era una de las tantas estatuas del Museo de Cera Madame Tussauds. 
Y en este blog, sí que pasa "volando" el tiempo. 
Llegamos a 2007. Mi primer viaje a España. 
Surgió a partir de que un amigo del cole secundario vivía por entonces en Barcelona. ¡Y yo me apunté para visitarlo!
No creo que pueda subir fotos de todos los extraordinarios sitios que he conocido: Madrid, Toledo, Santiago de Compostela, La Coruña, San Sebastián, Barcelona, Granada, Córdoba y Sevilla.
Veamos como lo resuelvo. ¿Me acompañan?
Recuerden que haciendo "clic" sobre las fotos pueden verlas ampliadas.

Finalmente he puesto de sitios emblemáticos. Las 3 primeras, son de :Toledo, La Coruña y San Sebastián. 
Las otras tres, ya pueden ver, Granada, Córdoba y Sevilla
La verdad es que me enamoré de la zona de Andalucía que visité. 
Esas 3 ciudades,  tienen un encanto muy especial, unas callecitas para perderse en ellas, macetas con muchas flores en las ventanas, plazas, parques, catedrales, mezquitas...¡Por dónde se miren son bellísimas!. 
Me enamoré particularmente de Granada.
Y respecto a Madrid, Santiago de Compostela y Barcelona las he dejado pues en 2017 he regresado. Entonces, cuando publique ese viaje, compartiré las respectivas fotos.
En todo caso en las últimas 3, necesarias para ver el paso del tiempo en mí, una es de Santiago de Compostela:  "Las Marías".  La segunda, de Barcelona: en "La Barceloneta", y la última en Granada.
Creo que será mejor que Cuba 201o quede para una próxima entrada Y podría adjuntar también Francia 2012.
Espero que para entonces,  aún tengan  ganas de ver un muestreo de fotos de los sitios que tuve la suerte de haber conocido.
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver.
  Lu
Esa Musiquita en la actualidad de mi país
                                          Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº511 de la suelta de                                                                          mis letritas)

Vidaje
Vida/viaje
vicisitudes
poco equipaje...
Paralelismo
-válido-
para los caminantes,
sutil diferencia
-al comprar boleto-
la vida va...
pero no regresa.

Alerta los sentidos
pateando piedras
se llega a destino
Pasito a paso
-cumbres y llanos-
hay que pasar
el invierno
para sentir el verano.

Vidaje.
cargo la mochila
-miro hacia adentro-
saco pasaje…
sé de dónde vengo
-no tan claro adónde voy-
entonces 
regreso  
-siempre-
a Ushuaia*
la bella Bahía
que mira al poniente.

*Ushuaia. En lengua yámana significa “Bahía que mira al poniente” o “Bahía penetrando al poniente”


viernes, 16 de febrero de 2024

AVISO

 Tampoco me importa el mío

No. No desaparecí. Lo que "desapareció" es mí conexión a internet.
Amigos y amigas desde el lunes a las 9 de la mañana no funciona, para quienes nos conectamos a través de Movistar Hogar. 
No voy a entrar en detalles de la bronca, el desencanto y las complicaciones que esto me genera.
Ahora mismo estoy en mi auto, estacionada en una zona de WiFi libre y con mí tablet estoy escribiendo este aviso.
Ni bien recupere el servicio, contestaré los comentarios que quedaron sin respuesta y pasaré por vuestros respectivos blogs.
Extraño leer sus letritas y el intercambio de opiniones.
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene o hasta cuando gusten volver.
                Lu
P/D
¡último momento!
18 hs del día jueves, finalmente volvió el servicio de internet. Lamentablemente ya no me dan los tiempos para organizar la entrada prevista con fotos de los siguientes viajes: Londres:1996, España 2007 y Cuba 2010,
Son muchas fotos de las cuales debo seleccionar para compartir. 
Particularmente de España pues he estado en esa ocasión en: Madrid, Santiago de Compostela, La Coruña, San Sebastián, Barcelona, Granada, Córdoba y Sevilla.
Mañana viernes arranco a ponerme al día con vuestras casitas de letras e imágenes
¡Les debo esos paseos virtuales para el próximo viernes! ¡¡Gracias por el aguante!!
                                Esa Musiquita en la actualidad de mi país
NOTA I: Ya que pasan a ver qué publico cada semana, y habida cuenta de la reciente recuperación de internet, se me ocurrió publicar alguna musiquita irónica, sobre la triste realidad de los tiempos que estamos viviendo.
                                        Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº510 de la suelta de mis letritas)
NOTA II: Y ya que estoy, a pesar de que es mi hora de cenar, no puedo no dejarles un relato breve que escribí hace algunos años y que, me parece a mi, es muy divertido.
Amiga Graciela ya me contarás jajajaa
Jaque Mate 
Juntó coraje, algunos pocos pesos que le dio su padre, que  por primera vez en la vida no dejaba su paga en alcohol, metió sus escasas pertenencias en un gastado bolso y se fue sin decir adiós.
No podía detenerse en sentimentalismos que harían tambalear su decisión.
Escapó así de su Curtina natal... de su miseria ancestral... de sus jodidos patrones.
Y
Llegó asustada, pero animosa, a Buenos Aires. Fue directo al hotelucho de Constitución en el que una prima lejana le había conseguido un cuartito, pequeño y humilde pero limpio y luminoso. Tenía una ventana que daba sobre la avenida 9 de julio.
Salió, con el diario bajo el brazo y la esperanza de una vida mejor, a buscar trabajo.
 Entonces
Se encontró con Juan, que también buscaba trabajo y era porteño de pura cepa. Así le dijo y ella se confesó uruguaya hasta la muerte a pesar de la mala situación que la obligó a cruzar el charco.
De empleada doméstica buscaba. Qué más, si solo tenía la primaria. Él, nada menor a conserje de hotel. De ahí para arriba pues sabía “de todo” había terminado el secundario y cursaba, en un centro nocturno para adultos, hotelería.
Era bueno Juan. Aunque bastante creído, altanero y “canchero”. Y era lo más parecido a tener un amigo en esa ciudad-infierno en la que estaba muy sola. En todo caso, por las tardes, él le llevaba bizcochos de grasa y yerba para el mate. Y en ocasiones hasta “se olvidaba” la bolsa del supermercado en el humilde cuartito de Constitución.
Pero
Todo tiene un límite, ¡Sí señor!
A ella le faltarían  conocimientos, pero si algo le sobraba era dignidad.  Y no va que justo esa tarde, tristemente nostálgica, cuando más que nunca extrañaba a sus amigos, a su Curtina natal, a Juan se le ocurrió afirmar que el mate era argentino.
 Y lo decía con la certeza de tener la verdad, de saberlo todo, con la boca llena de bizcochos y la soberbia arrastrando las palabras como si todas tuvieran sh en algún lugar.
El mate era uruguayo. En todo caso, daba igual: el mate era de todos los que quisieran tomarlo.
Entonces
En un movimiento, casi mágico, le puso al mate un chorro de detergente que, al parecer, le dio ese toque espumoso que a Juan tanto le gustaba.
-¡Qué cebadora! Deslizó él y ella solo dijo:
-¡Andá a cagar!

viernes, 9 de febrero de 2024

Esas mariposas

 Tampoco me importa el mío
En este tiempo complicado, se me ocurrió rememorar mi vida viajera. 
Para poder hacerlo y compartir con ustedes, tuve que digitalizar varias fotos de mis primeros viajes. 
Entonces...
¡Me di cuenta del paso del tiempo!  Las fotos son la muestra inexpugnable del mismo.
De cada uno de esos viajes, publicaré una foto mía así también ustedes pueden ver como fui "haciéndome mayor"
¡Ojalá les guste mi idea!
Antes de ir al asunto, creo necesario aclarar que la calidad de las fotos no es de lo mejor...¡Piensen en los años que han pasado! No teníamos la tecnología actual. De todos modos, me parece, se pueden apreciar los sitios que he visitado.
Arrancamos por mi primer viaje fuera del país. Brasil verano de 1980. 
Había recibido mi título de Profesora de Nivel Inicial y fuimos con 5 compañeras a celebrar en modo "Viaje de egresadas" 

En octubre del mismo año -1980- fui con dos amigas a París.

En 1982 fui por primera vez a Perú. 
En Miraflores vivía una amiga y fui a parar a su casa. Luego recorrí Arequipa, Puno y Cuzco. Obvio, fui a Machu Picchu.


Amé Perú y regresé en 1985. En esa ocasión fui a Nazca, al sitio arqueológico Chavín, a Huaraz en el Valle del Callejón de Huaylas,  y a Iquitos.

Creo que por esta vez es suficiente. Recuerden que haciendo "clic" sobre las fotos pueden verlas ampliadas.
Si les parece un "muestreo" interesante, la semana próxima podría publicar los dos viajes siguientes: 1996 Londres- 2007 España
En medio de estos viajes al extranjero he realizado muchos dentro de mi país. 
¡Bellísimos lugares! Tal vez, en alguna oportunidad los comparta. En principio, debería digitalizar muchísimas fotos.
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver.
  Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                           Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº509 de la suelta de mis letritas)
Esas mariposas
Todo en el pueblo y en su vida era previsible. 
Los paseos a la tardecita, con Javi que la abrazaba, las amigas diciéndole "tiene novio, tiene novio"...
La hermana Aurora hablando del pecado de tocarse la zona prohibida, esa de allá abajo, justo entre las piernas, útil solamente para traer niños a este mundo. La mamá recordándole que las "niñas decentes no hacen eso"...
Y ella con sus mariposas. 
Las sentía. Cosquilleaban en su panza y bajaban hasta aletear justo en el sitio prohibido. Tanto que antes de dormir, y olvidándose del pecado, debía acariciarse entre las piernas para espantarlas.
Esas mariposas allí estaban. 
Por eso
Clarita sospechaba que tras los muros del colegio, de su hogar y de su pueblo había una vida mejor. Con un Dios menos castigador, más libre de temores, más expuesta a las emociones...
Entonces
Un día estando sola en su casa, supo que necesitaba resolver el misterio de las "cosquillas mariposiles"
Llamó a Javi que fue, urgido, a verla y tímidamente empezó a besarla...
Luego
el aletear se hizo cada vez más intenso en los cuerpos entrelazados. 
Y Clara, feliz, soltó una lágrima...soltó sus mariposas... y voló con ellas.                     

viernes, 2 de febrero de 2024

Espejando la vida

  Tampoco me importa el mío
Tengo la sensación de que se me perforó el cerebro y por allí se fueron mis pocas ideas.
No logro concentrarme, mucho menos escribir algo divertido, o que invite a la reflexión...
Estoy con algunos controles médicos -nada grave pero sí necesarios- con algunos desencuentros familiares -que no vienen a cuento pero es lo qué más me desconcentra y me entristece- participando de algunas asambleas, intentando no ver noticias pero...¡siempre en algún momento del día necesito actualizar la info sobre lo que está sucediendo!.
Aún así, duermo muy bien y eso es importante. Eso sí...
¡Pa que les voy a contar lo que ando soñando!
Entonces, se me ocurrió compartir un vídeo que, al menos, le pone un toque de humor a los nada gratos aconteceres actuales en mi país.
¡Ojalá les agrade!
Espero, para la próxima, lograr una entrada amena e interesante como ustedes, que pasan siempre a visitarme, se lo merecen.
Ahh! y no sé qué pasó con el corrector de google...¡Así que me estoy esforzando para no meter mal los dedos en el teclado!
Y en esto de que he perdido mis neuronas, no me doy cuenta cómo volver a instalarlo...
Por suerte...¡siempre que llovió...paró!
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver.
 Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                         Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº508 de la suelta de mis letritas)
Espejando la vida
Espiaba la vida. La dejaba pasar, la miraba desde la veredita de enfrente.
No se atrevía a poner las manos en el plato, a saltar la valla o a comprarse un buen espejo, que le devolviera su imagen sin distorsiones. 
Desde niñita le habían dicho “eso no” “está mal” “no es así" "vos no podés" y ella se lo creyó tanto que decidió refugiarse en su "inutilidad" para justificar su inercia. 
Pero el día que salvó a ese cachorro de morir aplastado por las ruedas de un vehículo, ese día en que puso a riesgo su vida para salvarlo de una muerte segura, ese día en que un grupo de 5 pares de manitas sucias la aplaudían y la abrazaban por haber salvado a Totó, se sintió una heroína, una gran mujer. 
Desde entonces, es la mujer más querida del barrio, los niños pasan siempre a saludarla, les dejan sus mascotas al cuidado cuando se van de vacaciones y aún cuando parten divertidos hacia la escuela. 
Y ella, feliz, saluda a los vecinos a través de la enorme y luminosa ventana de lo que fuera su sala de estar y que, luego de aquel suceso, pasó a ser "guardería de animales pequeños". 
Sonríe, se saluda y no se sorprende al ver que el gran espejo, que al fin se atrevió a comprar y colocó en el local, le guiña un ojo.

viernes, 26 de enero de 2024

Realidades

 Tampoco me importa el mío
En esta ocasión, seré muy breve. Sólo será una entrada reflexiva. 
Para ello, hecho mano a dos relatos de Marcela Alluz a quien acabo de descubrir y he quedado maravillada con la simpleza y acierto con que muestra diferentes realidades a las que están expuestas, en este caso, las infancias.
Infancias que luego, en base a sus experiencias devendrán en adultos y adultas con diferentes realidades .
Es importante desde siempre, y más aún en estos tiempos, reflexionar sobre la necesidad de que todas las personas tengan igualdad de oportunidades. De eso dependerá, no tengo dudas,  el camino que puedan seguir rumbo a la adultez.
RELATO I:                                  COMO VOS
La Cuello no se reía, no saltaba a la cuerda, no llevaba merienda ni siquiera se peinaba.
Mi mamá no me deja, le decíamos cuando nos pedía prestadas las fibras de brillitos. Tu casa queda muy lejos, repetíamos cuando no le dábamos la invitación para un cumpleaños.
Sabíamos todo de ella. Qué se subía las medias cuando pasaba al frente, que apretaba fuerte el lápiz, que no usaba colores, que guardaba los útiles en una bolsa de súper.
Todo sabíamos. Todo. Menos que su madre se había ido cuando tenía dos años, que su tío le subía la falda algunas tardes cuando quedaban en su casa, que tenía un padre que tomaba mucho y que la foto que guardaba en su carterita era la del hermano muerto en un asalto.
Ella levantaba un hombro, así, diciendo qué me importa cuando no la elegíamos para hacer grupo y la maestra nos obligaba a incorporarla en alguno.
La misma maestra que una vez preguntó quién sabía bailar y la Cuello brilló como una hoguera en el festival de fin de año.
La misma maestra que le regalaba crayones y le ponía Excelente a sus pruebas de lápiz apretado fuerte.
Yo era parecida a vos, le dijo un día la seño y le pasó la mano por el pelo.
Yo era parecida a vos, le dijo y le abrió los sueños para creer que ella también, ella también un día podía ser como la seño.

RELATO II:                                                  La Ramos
“En mi grado había una niña, la Ramos, a la que le decían piojosa. Nadie quería juntarse con ella. Era pésima como alumna. Llevaba el guardapolvo desprendido y nunca tenía merienda. Andaba sola, y las maestras no la querían. Ramos, le decían, fuerte, con rabia, cuando ella mordisqueaba el lápiz y se quedaba… la mirada fija en el pizarrón sin escribir. Ramos, al frente. Y ella pasaba y se quedaba enrollando su corbata entre los dedos. La maestra sabía que ella no había estudiado. Lo sabía, pero igual la enfrentaba al desconsuelo de hacer público su dolor.
Yo le miraba las manos, pequeñas, oscuras, flaquitas, de uñas sucias. Yo la miraba y desde los diez años, aprendí a odiar a todos los maestros que se ensañaban con las Ramos. Que a propósito y diciendo que era una oportunidad de levantar las notas, sometían a la angustia insoslayable, a la que sólo la conocen los niños, a aquella niña que tal vez sólo hubiera necesitado una seño que le suene los mocos y le pase la mano por el pelo, y le prenda los botones del guardapolvo.
Quien sabe, quien sabe si al abrochar esos botones le abotonaban también algún ojal del alma por donde se le deshilachaba la infancia.”

Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver.
 Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                            Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº507 de la suelta de mis letritas)
NOTA: Este es un relato que he escrito allá por el 2011 poco más o menos. Y que me parece ésta una buena oportunidad para volver a publicarlo pues es 100% acorde a lo que planteo en la intro.
Quiero decir que es una historia real que, obvio, la conté lo más "literariamente" que pude pero sucedió tal cual lo cuento. 

Realidades

Ocho o nueve años teníamos y poca televisión. No existían en nuestras vidas ni computadoras, ni teléfonos celulares, ni toda la tecnología actual.
Jugábamos con las sombras que reflejaban las luces de los autos en las nochecitas correntinas, con los caminos de hormigas., a la rayuela, el Antón pirulero, y Martín pescador. Las estatuas y escondidas dentro de los favoritos. 
Saltear baldosas rotas, caminar por tal o cual sector de la vereda, contarnos historias de apariciones, novios besándose y cementerios, eran también otros de nuestros pasatiempos. Cuando veíamos mujeres con panzas de bebés, discutíamos sobre la existencia, o no, de la cigüeña. 
Las más osadas, arriesgaban su opinión sobre como aparecían los bebés en esas panzas diciendo que eso pasaba cuando los papás y las mamás "lo hacían"...
Entonces, algunas, nos quedábamos mirando con caras de sabiondas, pero la verdad es que no entendíamos que era eso que "hacían".
Lo misterioso estaba a la vuelta de la esquina, lo cotidiano se nos hacía dulce, rodilla ensangrentada, tirón de orejas, riñas, abrazos y viceversa. Los cuentos nos transportaban y nuestra imaginación tenía como único límite el grito de nuestras madres diciéndonos que ya era hora de dormir, o de estudiar, o lo que ordenaran sin titubeos y a viva voz.
En lo personal, iba a un colegio religioso....como correspondía a las "niñas bien"
Colegio al que además de las “Carmencitas”, o “Elenitas”, concurrían las Carmen o Elena, o Ramona, a secas. 
A las de este último grupo, yo no podía invitar a tomar la leche y como toda respuesta ante mis interrogantes, mi madre solo decía, "mejor otro día", así que yo, mientras seguía esperando, empecé a sospechar que algo no andaba bien. Algo no me gustaba de esas evasivas.
Esas chicas vivían en el campo, decía también mi madre, y agregaba que por eso vivían con las monjitas que eran tan generosas y caritativas. Les daban albergue y comida, qué mas.
Un día, ante la pregunta de la hermana Elizabeth, que mostrándonos una regla de madera intentaba saber de quién era, "la" Carmen le decía, mirando el piso, -Es de mi- y la monja, como única respuesta contestaba -Es mía. Entonces la Carmen insistía, un poco asustada creo yo, - Es de mí - y la monja de nuevo, - que no; que es mía.
A esa altura de los acontecimientos, la Carmen no se aguantó y se puso a llorar desesperada y yo, que siempre me ponía del lado de las perdedoras y los perdedores, salí corriendo le arrebaté la regla a la hermana, y abrazando a mi compañera se la di, susurrándole al oído: "solamente decile a la “polleruda”: es mía". Carmen, por primera vez, levantó la vista, pero no la voz, y dijo, secándose las lagrimas: "Es mía".
A partir de allí, fuimos amigas inseparables, a partir de allí las monjas empezaron a llamar a mi madre con frecuencia y luego mi madre me “sermoneaba” intentando persuadirme para que dejara de juntarme con Carmen y volviera a jugar con Elenita, Carmencita y no sé cuantas itas más.
A partir de allí, supe que Carmen no podía ir a mi casa porque tenía que limpiar su cuarto, los largos corredores, la capilla, lavar su ropa o lo que la "Madre Superiora" ordenara
Pude ver claramente, a pesar de mis pocos años, que no existía tal generosidad. A mi amiga le costaba muy caro el hecho de vivir en ese internado, tanto que no le quedaba tiempo para jugar por las tardecitas a las estatuas o las escondidas...
A partir de allí comencé a vislumbrar la existencia de realidades distintas a las mías y entonces, creo, comencé a crecer...