viernes, 30 de enero de 2026

Yo prefiero

 Tampoco me importa el mío
Hola hola. De regreso, intento "retomar el ritmo".
Quiero contarles que (hoy miércoles28/01) hacen apenas 48 horas he vuelto de mi viaje. 
Que ésta ha sido mi primera experiencia de "viaje en grupo", con una agencia de turismo.
Absolutamente siempre he viajado "a mi aire" y la verdad es que, a pesar de las buenas cosas que también tiene el viaje organizado, he disfrutado mucho más de mis experiencias viajeras "por mi cuenta y riesgo".
Pero...cierto es también que ya tengo "cierta edad", la cual hace que no tenga la energía necesaria y no me siento segura ahora para andar por allí sola recorriendo el mundo.
La realidad es que regresé muyyyy cansada, que no sirvo para "correr" tras horarios estipulados, que de las 16 personas que conformamos el grupo, he sido la mayor. 
El resto estaba conformado por hombres y mujeres de edad promedio 55 años,  por 2 adolescentes -15 y 17 años- un jovencito de 21 y mi hija de 37.
Hemos ido a conocer un país que me sorprendió por su cultura, sus tradiciones, también sus supersticiones y por la educación, respeto y amabilidad del trato de su pueblo.
La ciudad más poblada, que no es precisamente su capital, tiene más de 15 millones de habitantes...
Se evidencia ello en sus calles, en el tráfico que no he podido comparar con ninguna otra ciudad del mundo de las que he conocido.
Se forman largas filas de vehículos, se ralentiza el tráfico y he admirado la paciencia de su gente. Nadie toca bocina, nadie se baja del vehículo a discutir, SIEMPRE  dan prioridad a los peatones. ¡Son tan amables!
Cuando escuchas hablar a sus ciudadanos y ciudadanas, pareciera que están discutiendo pero, me di cuenta, es sólo una característica de su comunicación intensa. 
La misma siempre está acompañada de gestos y en ese tono elevado de voz. Ponen pasión al hablar y expresar sus emociones.
Es un idioma muy difícil de comprender -al menos para quienes somos latinos- 
Ahora mismo les propongo un juego: 
Con esa data que acabo de darles y las siguientes fotos, quienes tengan ganas, podrán decirme a qué país hemos viajado con mi hiji.
¡Ojalá les agrade el juego! Es que apenas he subido  la mitad de las fotos que tomé durante el viaje y estoy en proceso de armar la carpeta. Esto me demanda mucho tiempo y es por ello que he decidido mostrar unas pocas fotos con indicios que, tal vez, puedan darles la respuesta.





Seguramente ya adivinaron qué tan lejos de Argentina hemos viajado.
Y luego de este país, hemos ido por cuatro días a otro. Así era el viaje programado por la agencia, no fue porque quisiéramos ir por propia elección.
En total que de regreso hemos salido de ese otro país a las 15;30 -hora argentina- del día sábado 24 y he llegado -por fin- a mi casa el día lunes 26 a las 12:30.
A Ezeiza llegamos el día domingo 25 a las 22:30 hs. Cómo  mi vuelo a Ushuaia salía a las 8 de la mañana, contraté por seis horas (de 23 pm a 05 am) el Hotel Cápsula que se encuentra dentro del predio del aeropuerto.
Absolutamente recomendable para descansar un par de horas cuando los viajes son largos y con esperas tediosas en medio de un vuelo y otro.
Gracias por pasar,  hasta el viernes que viene o hasta cuando gusten volver.
   Lu
Esa Musiquita  en el recuerdo
                                                              Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº622 de la                                                                                suelta de mis letritas)
                                                                                      Yo prefiero
La pequeña ciudad-con son pueblerino-a las grandes ciudades. 
Una casa con muchas ventanas, un jardín con árboles en el que canten los pajaritos, y -demás está decir- prefiero siempre los gatos a los perritos.
¡Y nada de comprar! Hay suficientes "sin techo", de raza "callejeritos"

La verdad a las falsedades, pocos amigos -pero sinceros- a un millón de ellos que me claven un puñal cuando menos lo espero.
La charla "tête-à-tête"al whatsApp, el abrazo, el trago compartido a las redes sociales.
O-si estás lejos-una videoconferencia para mirarnos la mirada, observarnos los gestos y sentirnos más cerca - con todos los sentidos-.

Yo prefiero invertir mi dinero en viajar a gastarlo en cosas materiales de las que sólo sirven para "aparentar".  Alojarme en un  hostal -con baño privado- limpio, modesto y prolijo -por todos lados-, a un cinco estrellas, all iclusive o similar.
No necesito que organicen mis días, que me sigan a todos lados, no me dejen comer en paz ¡elijo mi aire para respirar!
Como elijo también un pequeño barco -el tren o el avión- a impersonales cruceros.

Y prefiero-sin dudas- todo lo que escoge "el Nano" Serrat aunque no lo pueda escribir pues sería plagio. Por si no lo recuerdan pueden buscar, leer y oír "Cada loco con su tema" que yo -por hoy- llegué hasta aquí.

viernes, 9 de enero de 2026

Perdiendo la inocencia

  Tampoco me importa el mío
Hola amigos y amigas, hola nuevo año. Primer entrada de este 2026.
Quiero contarles que "vengo y me voy".
¿Qué qué estoy diciendo? Pues eso. 
En esta ocasión solo vengo a desearles, una vez más, que tengan el mejor año posible, que vuelen alto con sus sueños pero con los pies siempre puestos en la tierra. 
Que pasito a paso se puede lograr, con paciencia, lo que se desea y de no ser así...¡pues que la vida continúa y habrá nuevas oportunidades!
¿Y por qué me voy de nuevo?
Bueno, esta vez me ausentaré al 100 % del mundillo Blogger porque ¡me voy de vacaciones allende los mares!
¿Adónde? ¿Cómo así de repente? ¿Con quién?...Esos interrogantes se los contaré, si el Universo y todos sus Dioses me lo permiten, a mi regreso.
Lo cierto es que no pasaré por sus bellas casitas de letras y/o imágenes, y podré contestar solo los primeros comentarios que me dejen en esta entrada. Los siguientes, los responderé a mi regreso.  
A modo de "hasta pronto" les dejo este, al menos para mi, magnífico texto de Carlos Skliar:
Que se celebre la vida, sin olvidar que está hecha de ausencias,  frágil, como una rama quebradiza
tendida sobre un abismo.
Que las ilusiones no sean mezquinas sino plurales,
incluso imposibles.
Que el mundo no avance tanto, tan ciego, tan mortífero,
tan implacable.
Que haya paz, pero no desmemoria.
Que todo sea más amable.
Que no se renuncie a ninguna idea nacida en comunidad.
Que no esperemos la esperanza, hagámosla. 
Que no haya gente abandonada en las calles.
Que las abuelas y los abuelos puedan sanar y comer. 
Que la crueldad acabe, que la miseria acabe. 
Que las infancias continúen. 
Que no solo se desee para uno mismo,
sino para los demás.
¡Buena vida y gracias siempre por el aguante!. 
¡Vamos por otro año compartido en este amigable "mundillo Blogger"
Hasta el viernes 30 de enero o hasta cuando gusten volver.
                      Lu

Esa Musiquita  en el recuerdo
                                                            Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº621 de la                                                                                suelta de mis letritas)
  Perdiendo la inocencia
Julián era un bello niño. Primer hijo, y único en el momento en que sucedió esta historia, cargaba con todas las ansiedades de padres primerizos, los temores y el sueño que soñaban de ser padre/madre perfectos.
Julián, por ese entonces tenía 5 años y en su corta vida, si algo abundaba era lo mágico, lo fantástico y su credulidad e inocencia no tenían límite alguno. Todo era posible, nada era “como si”…todo podía pasar…
Llegaba Papá Noel y sonaban campanitas o, incluso alguna Noche Buena, alborozado, contaba que “había visto volando en medio de las nubes el trineo de Papá Noel con los renos que trotaban rapidito”  
Magia, era lo que hacía su familia, al momento de esconder regalos para que en las navidades fuera un creíble Papá Noel quien los dejara en el arbolito.
Luego, en enero, con mucha voluntad y esmero, trabajaba para dejar una buena cantidad de pasto y varios recipientes con agua para los camellos,  ponía sus zapatos junto al árbol e intentaba no dormirse para verlos llegar…
Por suerte para sus “padres-magos”, que alimentaban esas fantasías, en algún momento caía rendido entonces podían poner los regalos y hacer desparecer la cena de los camellos.
Claro que también existía el ratón Perez, que se llevaba los dientes para hacer collares para su novia, a cambio de algunas monedas. 
Y los duendes que chiflaban como el viento anunciando, a la hora de ir a dormir, que el día siguiente sería más divertido aún que el que estaba finalizando. O el duende “junta cosas”,  que guardaba en un carrito todos los objetos perdidos y fuera de lugar. ¡Ni hablar que cada hongo, aún los de la humedad de las paredes del galpón, eran casitas de hadas y duendes!
En fin, que Julián era un niño como todos, pero si en algo se diferenciaba era justamente por lo ilimitado de su fantasía.
Y miraba dibujitos animados… ¡adoraba a Speedy González! …tanto que contaba a sus compañeritos y maestra del Jardín de infantes, que él lo tenía en su casa, y a la noche, “cuando iba a dormir a su camita, colgaba el enorme sombrero en un percherito…”
Así las cosas, estrenando los 7 años, sus padres deciden pasar la noche buena en Varadero.
Necesitaron por lo tanto convencer a Juli de que tenía que pedir un regalo pequeño, pues en ese lugar al que iban de vacaciones, “hacía mucho calor y, al parecer, Papá Noel se cansaba mucho y por eso no podría llevar demasiado peso en su trineo”.
Julián escribió una cartita entonces pidiendo un disfraz de Tortuga Ninja…El papá y la mamá, suspiraron aliviados. Nada más fácil de transportar desapercibido dentro de las valijas.
Todo transcurría con tranquilidad, disfrutaban de la cena que ofrecía el hotel acorde a la celebración, Julián correteaba con otros niños turistas en un lugar habilitado para tal fin. Minutos antes del brindis Daniel, el papá, subió presto a la habitación para dejar el regalo junto al pequeño arbolito  que personal del hotel había puesto en la misma.
Luego del brindis, ante la insistencia del pequeño, subieron a ver si “ya había pasado” y la sorpresa fue que el niño al ver su regalo, aún antes de abrirlo, se asomó al balcón del cuarto y mirando hacia la fina y blanca arena de la playa exclamó en un tono diferente al que hasta entonces había registrado: - ¡No pudo ser Papá Noel! ¿Cómo va a llegar con su Trineo sin dejar huellas en la arena?-    

viernes, 12 de diciembre de 2025

Amor aéreo- Final

 Tampoco me importa el mío

Esta será una breve entrada de despedida temporal
En este año diciembre me encuentra cansada. Creo que no necesariamente a nivel físico sino que mi cansancio es mental.
Pronto mucha gente en el mundo estará celebrando, comiendo y bebiendo en demasía mientras otra tanta gente -tal vez en número superior- no tiene nada para comer, nada que celebrar, ni siquiera un techo o una familia donde cobijarse.
En lo personal, hace ya varios años dejé de celebrar la Navidad. Por cierto es una fiesta religiosa, y lo que se celebra es el nacimiento del niño Jesús. ¿Cuántos y cuántas de quienes se sientan alrededor de mesas cargadas de comidas y bebidas lo tienen presente?
¿Que es la ocasión para juntarse con la familia? ¡Pues yo creo que con la familia uno debería juntarse bastante más frecuentemente que una vez al año!
Por supuesto sí me alegra cumplir un año más. Me gustan los cumpleaños. El 18 es el mío.
¿Si celebro? ¡Sí! Un año más de vida-con lo malo y con lo bueno- siempre es motivo de celebración. ¿Hago fiesta? No. Estoy en mi casa, preparo "cositas ricas" y espero que las amigas que aún se acuerdan -ya saben que con los años...- lleguen. 
Siempre aparecen más o menos a la hora de merendar. Ya saben que alguito para comer y beber encontrarán y pasamos un par de horas en alegre compañía.
Y sí celebro el nuevo año. Sin mucho ruido, prefiero estar con gente muy cercana a mis afectos y en lo posible en mi casa.
Pero, sin dudas, el comienzo de año viene a mi como renovación de esperanza y acto de fe en un futuro mejor.
Quería compartir un fragmento de Carlos Skliar que no tiene desperdicio. Habla justamente se "ser humano", de apostar a pesar de todo a la risa y a los abrazos.
Pero ya me extendí más de lo previsto. Tal vez inicie el 2026 compartiendo ese texto.
Entonces sólo me resta desearles lo mejor. Que cada quien celebre según sus convicciones y con las personas que elija estar. 
Gracias por todo este tiempo compartido y
 ¡¡Hasta el año que viene!!

 Hasta el viernes 9 de enero o hasta cuando gusten volver.
 Lu
Esa Musiquita  en el recuerdo
                                           Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº620 de la                                                                                suelta de mis letritas)
Amor aéreo II
Así las cosas, apenas pude conjeturar unas vagas ideas sobre la posible noticia, entré en estado de sopor, característico en mi en esos vuelos que por más económicos no son tan seductores. Estaba prácticamente “en vela”. Debí estar a las 4 de la mañana en aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires, por lo que, no recuerdo bien, creo que apenas había dormido 3 horas.
Perdí noción de tiempo, espacio y-lo que es peor- realidad o fantasía.
Recuerdo ahora sonidos lejanos y una voz metálica, anunciando medidas de seguridad, indicaciones a cumplir durante el vuelo y, recuerdo también, que antes de caer en estado hipnagógico, pensé que esperaba que la noticia no fuera que, de momento, en la pista de aterrizaje del aeropuerto Islas Malvinas, había viento norte cruzado…Sería terrible para el aterrizaje…había tenido una experiencia de horror en ese sentido, y entendí que el tono de voz cantarín no podía tener que ver con un mal anuncio.

De pronto, me invadió un aroma a café y una suerte de sonidos característicos de los vuelos en el momento preciso en que la tripulación se prepara para ofrecer el servicio de a bordo.
Creo que fue entonces cuando comencé a tomar estado de conciencia nuevamente. O no…Porque al oír las voz del piloto y comprender sus palabras, me perdí nuevamente entre sueño y vigilia.
Esto es, aproximadamente, lo que estaba anunciando por altoparlantes:
Estimados pasajeros, llegó el momento de hacer el anuncio prometido. No tiene que ver, anticipo, con situaciones del vuelo, ni con la empresa, ni con condición alguna de  este viaje. Tiene que ver con amor. Tiene que ver con que quiero compartir con ustedes el pedido más trascendental que hice en todo los años que tengo, volando o no.
Tiene que ver con que estoy profundamente enamorado de Camila, la comisario de a bordo que en este preciso instante está ofreciéndoles el servicio de catering dispuesto para este vuelo. Tiene que ver con  que, como amo mi profesión tanto como a ella, decidí que es éste el momento oportuno para declarar mi amor públicamente y solicitar su mano. …
Camila, preciosa, ¿te casarías conmigo? Agregó luego de un breve e intrigante silencio

Pensé que soñaba, realmente. Esas palabras dichas en ese tono, con tanta devoción hacia una mujer, solamente podían suceder en una historia fantástica, en uno de esos cuentos que me contaban de niña, y que empezaban con “Érase una vez que era…”
Pero de pronto, el pasaje completo estalló en aplausos y vítores. Y escuché voces de aliento hacia Camila,  y voces de complicidad hacia el enamorado que gritaban: “¡Decile que sí nena!”  “¡Piba que esperás para contestar”! ¡Bravooooo!!
“Camila tu novio es mi ídolo! ¡Apurate a contestar antes de que yo tome la posta!” Dijo desde el fondo del avión alguna pasajera audaz.
Y fue entonces cuando el servicio llegó a mi fila, y vi a la hermosa Camila. Me di cuenta de que era ella la protagonista de la historia, no solo por el prendedor con su nombre, sino más bien por el rubor  en su bello rostro y por sus lágrimas.
-¿Qué desea tomar?  ¿Café, té…?
-Deseo que salgas de acá corriendo, abraces a tu novio y le digas que sí! Le dije, y agregué: Por cierto, mis felicitaciones a ambos, y ojalá la boda la lleven a cabo en mi próximo vuelo.
                                FIN

Lo mágico de esta historia, lo que cambia el rumbo a este relato, es que lo fantástico,  puede estar a la vuelta de la esquina, puede ser realidad y viceversa.
Y por eso lo comencé con “Érase una vez que era…”
Porque la declaración de amor en vuelo, es real. Es una historia que escuché al  finalizar el año 2013, en la ciudad de Ushuaia en una emisora de frecuencia modulada, contada por  el conductor del programa. Fue él quien estuvo en ese vuelo. Fue él quien escuchó la declaración de amor y decidió compartirla con sus oyentes. Y a mi me pareció una historia tan maravillosa para estos “tiempos modernos”, que decidí compartirla con ustedes.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Amor aéreo

Tampoco me importa el mío
Está el clima enrarecido. Y no hablo precisamente del clima en relación a la meteorología -que también lo está-. Hablo del clima sociopolítico, y tengo la sensación de que no solo sucede en mi país.
Creo que sucede en casi todo el mundo.
Otro año va finalizando y no me parece que algo tienda a mejorar.
Agresiones callejeras, ataques de ira,  que surgen en general por nada que las justifique. Accidentes de tránsito que se llevan puestas vidas, feminicidios a la orden del día y mucho más pero no tiene caso seguir enumerando. Creo que ya todos y todas habrán comprendido por donde va mi razonamiento.
En lo personal vengo con una serie de pequeños problemas de salud. Nada para inquietarse pero me generan mucha molestia.
Por ejemplo, dolores articulares...¡Y sí! también yo tengo esa "cierta edad" en la cual la "osamenta" pierde lubricación, fortaleza y la artrosis avanza a pasos agigantados.
También problemas digestivos y he tenido, ya saben, episodios de presión alta...¡En fin! Que no voy a convertir este fragmento de mi casita de letras en una bitácora de lamentos.
Así que, dedicaré este espacio a los "héroes sin capa". Es decir a todas aquellas personas que ayudan a otros en situaciones de emergencia o en su vida diaria sin ser superhéroes. Esto puede incluir a socorristas, profesionales de la salud, o simplemente ciudadanos que actúan en el momento.
 Por ejemplo: 
Brigadistas que arriesgan su vida para apagar incendios o rescatar personas en montañas.
Profesionales de la salud que trabajan incansablemente en condiciones difíciles.
Voluntarios que ayudan en diversas causas sociales.
Jóvenes que destacan por sus logros y liderazgo en su comunidad. 
Y solamente por citar algunos. Felizmente no son pocos aunque no siempre sean "tapa de periódicos".
  
Difícil escoger vídeos de estos héroes sin capa. Espero les agraden los tres que comparto.
Gracias por pasar,  hasta el viernes que viene o hasta cuando gusten volver.
   Lu
Esa Musiquita  en el recuerdo
                                           Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº619 de la                                                                                suelta de mis letritas)
NOTA: Este relato lo escribí en 2013. Parte de una historia real que sucedió en un vuelo de Aerolíneas Argentinas ese año. Lo publicaré en dos capítulos porque es un tanto más largo de lo que acostumbro habitualmente-
¡No se pierdan la semana próxima el final! Allí está la verdadera historia.
Amor aéreo
Érase una vez que era…
Cuando niña, me gustaban las historias que comenzaban con ese juego de palabras. Ese principio me parecía de un realismo mágico y misterioso que al solo oírlo me transportaba hacia más allá de los límites de mi imaginación, hacia más allá de la propia historia que leía o que alguien me narraba. Sin embargo, no me sucedía lo mismo con el clásico “había una vez…”
Intuía que las historias que así comenzaban, eran “puro cuento”, me sonaban a niñerías y, como no podía imaginarlas reales, no me interesaban.
Por eso mismo, esta historia comienza así:
Érase una vez que era un piloto de Aerolíneas Argentinas, enamorado, que digo enamorado, enamoradísimo de una comisario de a bordo con la que hacía algunos años –luego de algunos otros de dimes y diretes- habían decidido caminar codo a codo construyendo un camino de a dos, una historia de amor y de complicidades. Habían decidido probar el acompañarse no solo en los vuelos que tripulaban juntos, sino en el día a día, en el mundo real, con los pies bien puestos en la tierra, aunque sus corazones anduvieran por los aires y la magia de cada vuelo poco tuviera que ver con las cotidianeidades.
El hombre, provocador de suspiros en el género femenino sin distinción de edades, religiones o ideologías, era un combo perfecto. A su esbelto porte masculino y mirada seductora sumaba, para serlo, simpatía, inteligencia y buen humor.
Y la muchacha no le iba en zaga.  Femenina, agradable, atenta, sonriente, y tantas otras cualidades además de un fresco rostro morocho con aires latinos, la postulaban sin dudas, en el primer puesto de las miradas  de los hombres sin importar tampoco raza, credo o nivel socio cultural.
Estas infidencias las obtuve en uno de mis vuelos Bs As – Ushuaia en que, por casualidad nomás, me tocó de compañera de asiento una colega de la agraciada pareja. Estaba volando hacia “el fin del mundo”,  en una semana que esperaba sea de reparador descanso, y que –según me dijo también la dicharachera y simpática jovencita- esperaba encontrar nieve suficiente ya que su meta era ir cada uno de sus días de vacaciones, a esquiar “al Castor”.
Y lo increíble es que –otra vez por casualidad nomás- a poco más de un año de haber sido partícipe de tales confidencias, volando nuevamente de Bs As a Ushuaia,  me encuentro con la misma tripulación de los felices enamorados.
A poco de despegar, el piloto anunció por los altoparlantes las condiciones climáticas, el tiempo de vuelo, dio detalles sobre la altura crucero, dijo que anunciaría cada vez que sobrevoláramos una zona de interés y, cambiando el tono de voz, dijo también que haría un anuncio de tanta importancia que tal vez quedaría registrado en los anales de la aviación argentina…
Continuará

viernes, 28 de noviembre de 2025

Muñeca

  Tampoco me importa el mío

Sale edición de relax. Para ello, pensé que estaría bueno compartir algunos chistes que a la vez funcionan como adivinanzas: los clásicos de "obras en 3 actos".
A ver cómo les va. Voy a poner las respuestas al final de este primer segmento de mi casita de letras. ¿Lo intentamos? ¡No vale copiarse! 😊
1) 1° acto: pasa un chicle en una moto.
    2° acto: pasa el mismo chicle en otra moto.
    3° acto: pasa el mismísimo chicle en otra moto.
    ¿Cómo se llama la obra?...

2) 1° acto: pasa una banana.
     2° acto: pasa una manzana.
     3° acto: pasa una pera.
    ¿Cómo se llama la obra?...

3) 
1° acto: un yogur en una vía.
    2° acto: un queso en una vía.
    3° acto: una manteca en una vía.
   ¿Cómo se llama la obra?...

4) 1° acto: una rana come caramelos y no le convida a nadie.
     2° acto: la misma rana come alfajores y no le da a nadie.
     3° acto: la misma rana embarazada.
    ¿Cómo se llama la obra?...

5) 1° acto: un chinito tomando una taza de té de tilo.
    2° acto: el mismo chinito tomando otra taza de te de tilo.
    3° acto: el chinito en el baño.
    ¿Cómo se llama la obra?...
Ya me dirán, si tienen ganas, si han pasado un momento de sonrisas, si pudieron adivinar algunos, o lo que quieran contar al respecto.
Gracias por pasar,  hasta el viernes que viene o hasta cuando gusten volver.
1) Motochicleta.   2) No pasa naranja. 3) La vía láctea. 4) El que come y no convida, tiene un sapo en la barriga.  5)  Le salió el tilo por la culata.
 Lu
Esa Musiquita  en el recuerdo
                                          Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº618 de la                                                                                suelta de mis letritas)
NOTA: Recordé este relato que escribí hace más de 20 años. No sé con exactitud la fecha pero se que ha corrido mucha agua bajo el puente desde entonces.
¿Muñeca?

Allí estás y no te toco. Nadie te toca, ni siquiera mi hija, que con sus 7 añitos ya casi ni te mira, ya casi ni te quiere, y mirá que pasaron años de…” ¿Me petás mami?”
Y, ¡ mirá que repetí una y mil veces la misma historia! …”No, porque se rompe”…
Allí seguís estando. ¿Será que no te presto porque no presto ni toco mis recuerdos?
¿O será tal vez que al ser el único lazo tangible entre mi pasado y mi presente, temo que te desarmes y se pierdan junto a vos, en mil partículas, mi identidad, mi SER COMO YO, mi historia?...
Es que, sin duda, que seas irreemplazable y única me convierte en una dama temerosa y egoísta, lo cual no es para que me felicites, pero… ¿que podemos hacer para evitarlo? …
No lo sé, pero sí sé que el mirarte, paraliza mis movimientos, aquieta mi mirada, acelera mi respiración.
Y vos, sin inmutarte siquiera, así como si nada ocurriera…tan frágil y tan fuerte, tan cercana y tan distante.
Marcando una época, desafiante, altanera casi, recordándome que el tiempo inexorable, invisible, con sus huellas y su paso transcurre, y yo sólo soy una pasajera del mismo, sin estación final definida ni boleto VIP que me ampare.
Claro que vos ya no tenés tu antiguo esplendor, ni tus ropas a lunares… o tus aros. Los que solo vuelven a mí cuando, ¿recuerdo?... ¿sueño…¿imagino? mis primeros pasos, una tacita de leche tibia o algún caramelo para calmar mi llanto.
Entiendo ahora que si bien ya no sos como entonces, seguís siendo esencialmente única en mis sentimientos.


Comprendo al fin que ya nada es igual a pesar de que ella sigue intacta desafiando al futuro.
Sobrevivió a mi niñez, mi adolescencia, mis miles de mudanzas, hasta que encontré “mi lugar adonde volver”, bajo este cielo, que me cuenta cotidianamente que el horizonte está en el interior de uno mismo, estas montañas que me anuncian que la vida tiene varias laderas, y la sabiduría es sencillamente sortear los obstáculos para poder encontrar la menos escarpada y esta Bahía que mira al poniente y me ancló con su magia para siempre.
Sobrevivió, decía, a mi primer amor y también al último, a los primeros pasos y balbuceos de mi niña, a sus deditos exploradores y ahora que se humedecen mis mejillas con estos pedacitos de lágrima, deseo que también a mi me sobreviva, para que una tardecita cualquiera en otro otoño Ushuaiense, mi hija cuente una historia parecida a esta, a sus hijos, y porque no, a sus nietos, para que puedan sentir así su historia y fortalecer sus raíces, al ver esta extraña, rígida y negra muñeca de yeso.