Tampoco me importa el mío
Y sí, hay quienes lo han adivinado, hay quienes han estado muy cerquita...
¡Estuve en Turquía!
Y también 4 días en Dubái.
Es muy difícil para mi mostrar en fotos lo vivido y aprendido.
Es qué luego de descartar varias, me he quedado con 604 imágenes y la mayoría, me parece, muestran algo interesante de los sitios visitados.
Entonces he decidido que en esta ocasión voy a contar sobre la estupenda región de Capadocia.
Se caracteriza por las "chimeneas de hadas (formaciones rocosas cónicas), valles espectaculares y ciudades subterráneas talladas en roca volcánica.La situación geográfica de Capadocia la hizo encrucijada de rutas comerciales durante siglos; particularmente "LA RUTA DE LA SEDA" y también objeto de continuas invasiones.
Los habitantes de la región construyeron refugios subterráneos donde ciudades enteras podían refugiarse en el subsuelo y subsistir durante muchos meses sin arriesgarse al exterior.
Las grandes ciudades subterráneas ya no están habitadas sino que son sitios históricos y turísticos. Pero muchas cuevas, más pequeñas, en la región de Capadocia aún se utilizan como viviendas, hoteles (hoteles cueva) y bodegas. Capadocia es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1985. Famosa por los paseos en globo, iglesias bizantinas en cuevas y su riqueza cultural.
Hay mucho más para decir de esta región cuya historia es muy potente e interesante.
Entonces, como digo siempre, lo que cuento es solo una somera idea. Quienes estén interesados pueden recabar más información IA mediante o buscador de Google.
Ahora los invito a pasear por la región. ¿Vamos?
¡Ufff! me queda la sensación de "edición incompleta", pero cierto es que ya me extendí lo suficiente.
Espero que, aunque con gustito a poco, las imágenes y mis "apuntes" les hayan dado una idea de la bella región de Capadocia.
Gracias por pasar, hasta el viernes que viene o hasta cuando gusten volver.
Esa Musiquita en el recuerdo
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº623 de la suelta de mis letritas)
Tormenta eléctrica
Estábamos en Villa Carlos Paz, en la provincia de Córdoba.
Mi hija, que con sus trece años se "las sabía todas", estaba bastante molesta por tener que compartir unos días de vacaciones con su mamá.
Entonces
Muy paciente su mamá, o sea yo, ponía la mejor onda a esos bellos días de enero, comprendiendo que tenia una hija adolescente y que, por suerte, emocionalmente era una niña muy sana por lo qué no era de extrañar esas conductas propias de la edad.
Por eso
Había previsto también la compensación para "tal tortura" por lo que luego iríamos a pasar tiempo al pueblo donde vivían sus primas y las amigas de las mismas, que formaban un grupete de "niñas en crecimiento veloz" de entre trece y quince años.Así las cosas
Hiji "soplando" y yo proponiendo ideas para divertirnos juntas, a las que en ocasiones respondía: "Vieja, ¿no te das cuenta que ya soy grande?"
Por eso
Aquella noche de estrepitosa tormenta eléctrica, resolví que me iría a dormir temprano, falta me hacía descansar un poco, y cuando fui a darle el consabido "besito de las buenas noches", la encontré, literalmente, pegada a los ventanales del balcón.
Los rayos y relámpagos iluminaban, bellamente, la oscuridad de la noche. El viento, la lluvia y los potentes truenos, completaban la escena nocturna.
Mi "niña grande", se dio vuelta para mirarme a los ojos y me dijo
-Ma, y ¿si salimos al balcón para ver un poco más?
-¡Agus! respondí con una amplia sonrisa, es solo una tormenta eléctrica.
Fue entonces cuando clavó su mirada, firme y penetrante, en mí y respondió
-Yo jamás vi una
Y fue entonces también cuando me di cuenta de que mi hija, nacida y criada en Ushuaia, no tuvo oportunidad de presenciar tan bello espectáculo habida cuenta que, por estos lares, no sucede dicho fenómeno meteorológico.
Comprendí de inmediato que esa niña, que se sentía adulta, tenía miedo a la vez que fascinación por dicho evento y necesitaba, aún mas allá de su postura, que su mami, o sea yo, la acompañara.
Total
Nos pusimos capas para guarecernos de la lluvia y, hasta que se nos empezaron a caer los párpados, nos quedamos charlando sentadas en un rincón bastante protegido del balcón...
Casi como si estuviéramos en la primera fila de una gran platea para presenciar esa bella obra de la naturaleza.
Casi como si estuviéramos en la primera fila de una gran platea para presenciar esa bella obra de la naturaleza.
Casi como si mi hija hubiera zanjado sus "diferencias generacionales", disfrutando del espectáculo visual y -¡por fin en esas vacaciones!- disfrutándonos mutuamente.
