viernes, 31 de enero de 2020

Estacional

Tampoco me importa el mío
Amigas y amigos que por aquí pasan, llegó el momento de develar el misterio...
¿A qué edad se comienza a envejecer? Sin dudas, todas las opiniones que han dejado en la entrada anterior son válidas, incluyendo la mía. Gracias por dejar plasmadas sus ideas al respecto.
Pero, más allá de la calidad de vida que tengamos, de como nos alimentemos, de la actitud que tomemos ante el paso de los años, científicamente se ha demostrado que hay tres edades claves en el proceso de envejecimiento.
A saber, la primera a los 34, la segunda a los 60 y la tercera a los 78.
Antes de avanzar con esta crónica, quiero decir que en lo personal he detectado signos externos de mi envejecimiento, por vez primera, apenas pasados los 60 años.
No quiero decir con esto que antes no tuve señales pero...no eran tan notorias o, al menos, a mi no me parecieron.
No es mi idea copiar y pegar parte de las notas que he leído, que son verdaderamente interesantes, y por ello se las recomiendo.
Pueden encontrar la información al respecto, con fundamentos y bien documentadas, en los siguientes enlaces.


Como anticipo, les dejo aquí las 5 señales que demuestran que estamos envejeciendo:
1- El metabolismo se vuelve más lento
2- La estructura ósea se debilita
3- Se comienza a tener problemas para recordar cosas
4- Se modifican los patrones del sueño
5- La estructura ósea comienza a deteriorarse

Entonces...
¡Cada quien sabrá adónde le aprieta el zapato!
Pero...
como soy muy tozuda, me aferro a una frase que leí por allí y resume lo que pensamos muchas de las personas que en este blog dejamos nuestras opiniones: 
"Una persona no envejece cuando se le arruga la piel sino cuando se le arrugan los sueños y las esperanzas"
Gracias por pasar por aquí. Ya saben,  pueden dejar su huella si les parece.
El viernes próximo traeré novedades. Hasta entonces, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
 Lu
Frases: hoy con imágenes y divertidas

   
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 342 de la suelta de mis letritas)
Estacional
Soñaba con montañas nevadas, el bosque blanco, las gentes mansas, chimeneas encendidas, cocinas económicas, amigos y amigas cantando, comiendo, jugando, bailando alrededor de los leños y bullicio por doquier …
Todo en un ambiente arrullado por la mejor melodía por escucharse siempre. La melodía que contagia, la melodía de la felicidad que produce la  risa pura, fresca, sonora

Soñaba con apagar los leños, distribuir flores silvestres y frescas cada mañana, abrir las ventanas, escuchar los trinos, despedirse de los manteles blancos que desaparecen de las montañas con el reverdecer del bosque, salir al mercado del trueque para obtener lo necesario, hacer el pan fresco y los dulces, desayunar con su compañero, crecer el hijo mirándose las miradas, disfrutar del aroma a tostadas y café sintiendo que así, simple y sencilla, es la buena vida.

Soñaba con días cálidos de trabajo y amor, con noches pasionales, con caminar de a dos todos los senderos, con recorrer el mundo pasito a paso, bebiendo agua fresca de los chorrillos, comiendo frutos y verduras frescas, durmiendo donde cayera la noche, contando estrellas acurrucada con su compañero, despabilándose con los primeros rayos de sol de cada amanecer. 

Con tanto soñar, llegó el otoño, con sus ocres, verdes rojos anaranjados…
Con una vida distinta a la que había soñado.
Cargado de años, con hilos plateados, con huellas marcando en su rostro el tiempo pasado.
Se miró al espejo. Secó sus lágrimas.
Dejó la nostalgia en un rincón privado

Y salió a la calle, sonriendo , vestida con flores, soles y muchos colores.

viernes, 24 de enero de 2020

Selección de Haikus

Tampoco me importa el mío
La primer semana de este primer mes del 2020, me "atraganté" leyendo un libro que tenía que devolver a la biblioteca justo el día de Reyes.
Pretendía llegar al final antes de tener que devolverlo. Cierto es que si no lo terminaba podía renovar el préstamo pero, como en verdad me atrapaba, quería finalizarlo de una buena vez.
De lo contrario pasaría a engrosar la pila de libros prolijamente ordenados sobre mi cama que llamo  "mis favoritos postergados" y que van quedando allí en espera de que tome la decisión y me deje atrapar nuevamente por la lectura olvidándome de caer en cualquier tentación que me lleve por caminos de desconcentración y abandono del buen hábito de leer.
¡A mi otra yo! Es tremenda, se los aseguro, pero ya hablaré de ella en otra ocasión.
Mejor vuelvo al libro en cuestión, aunque no sea el tema primordial que hoy quiero compartir.
Resulta que el susodicho era "Países Bajos", de Fede Jeanmaire .
En este punto necesito aclarar que lo de "Fede" es una licencia que me tomo porque tanto leerlo ya lo considero mi amigo íntimo. 
Amén de que el tipito me encanta y estoy intentando idear un plan para poder conocerlo personalmente en mi próximo viaje a Buenos Aires.
Podrán deducir de ello que es otro motivo por el que mi atención dispersa se va detrás de ese inacabado plan y abandono una vez más la lectura.
Ayyyy yo!! ¡Otra vez yéndome por las ramas!! 
Lo único que quiero decir del libro es que Juan, su protagonista, estando en La Haya, desarraigado, solo y sin dinero acepta un trabajo de "Conejillo de Indias"en un experimento que la facultad de medicina está llevando a cabo y que lo tendrá 45 días encerrado en una pequeña sala de hospital. Tiempo en el que solo verá a las enfermeras que le dan lo necesario para subsistir y para que el experimento pueda llevarse a cabo con éxito.
¡Al fin llegué al único punto que quería, en un principio, comentar! 
Entonces
viene a cuento porque para realizar el último estudio científico sobre la edad en la que se empieza a envejecer, analizaron plasma de más de 4300 voluntarios de entre 18 y 95 años a los que, además, realizaron diferentes pruebas.
En este punto no pude evitar extrapolar al Juan de mi lectura y pensé si también estos voluntarios habrían pasado las peripecias que pasó él durante su cuarentena.
A esta altura de mis decires y habida cuenta de que ya fui -y volví- varias veces por las ramas, siento que debo dejar para otra ocasión el descubrimiento científico que, en un principio, pensé compartir hoy con ustedes.
Pero
¡Nada es en vano! Al menos ya me conocen un poco más, si pueden leer entrelineas, y "de paso cañazo" les dejo la incógnita de la edad en la que se empieza a envejecer, a ver si la pueden adivinar o deducir. Sin pasar por alto que, dada la breve reseña que hice de "Países Bajos", tal vez alguien se sienta con unas ganas irrefrenables  de leerlo.
Ya me tengo que ir porque se me acaba de ocurrir otra idea para "pescar" a Fede cuando viaje a Buenos Aires y necesito tomar nota de ella para no olvidarla luego.
Gracias por pasar por aquí. Ya saben,  pueden dejar su huella si les parece.
El viernes próximo traeré novedades. Hasta entonces, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
 Lu
Frases: 
(ya que hablé sobre mi inconstancia lectora...)
Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído".
Jorge Luis Borges
Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer.
Groucho Marx
Leemos en la cama ya que la lectura está a medio camino entre la vida y el sueño.
Anna Quindlen
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 341 de la suelta de mis letritas)
NOTA: Continúo sin escribir nuevos textos. Así que recurrí a mi archivo de haikus y...¡No recordaba que había escrito tantos! Entonces, va hoy una selección de ellos. 
Y, una vez más, pido disculpas a los grandes maestros orientales por mi osadía
Selección de Haikus 
Con dedos de miel
teje sueños de abeja
sueña que es reina
    Sombras nocturnas
       minusválida de amor
juega a ser niña.
En busca del mar,
serpentea la ruta
que cruza el bosque.
Desorientados,
               como aves en invierno,
buscan su nido

En la ventana
el niño pinta soles
la abuela ríe
                                                                   Bailando un tango
                                                                   en la noche mágica
                                                                   se siente feliz
Vidrios mojados
Humedad y tabaco
Tango y café

   Atardeceres
              Gaviotas y veleros
      Rosado cielo.
Amanececeres
Bahía anaranjada
calmos veleros.

viernes, 17 de enero de 2020

Capa de ...

Tampoco me importa el mío
Madre mía! Mediados de enero y acabo de darme cuenta de que, este año, los Reyes "han pasao de mi".
También acabo de darme cuenta que estoy a un día de publicar esta entrada y...¡No tengo escrito nada!
Me doy cuenta también que los hijos crecen y si van por la vida a los tumbos -o no- una no puede hacer ya más de lo que hizo.
Entiendo también que lo que para una es "ir a los tumbos" tal vez para las nuevas generaciones sea lo más rutinario y "normal"...
¡Ah las diferentes miradas de la  vida misma según cada una de las vidas!
Y vuelvo a citar a mi siempre amado Serrat: "Nada ni nadie puede impedir que sufran"... "Que decidan por ellos, que se equivoquen..."
En fin, todo esto viene a cuento por ese primer "darme cuenta" de la mañana que me retrotrajo a aquellos dulces momentos de infancia de mi niña de entonces.
Hiji creyó siempre a pie juntillas en los Reyes. 
Era toda una ceremonia cada 5 de enero, preparar el pastito, poner un cuenco con agua, limpiar los zapatos para poner al pie del árbol de navidad, dormir "profundo" para que puedan entrar sin temor a dejar los regalos y tantas historias más que creábamos juntas y yo alimentaba fuertemente.
Tan así que hasta alguna mañana llegó a decirme que los había visto y me contó con lujo de detalles como fue esa visión. Obviamente, reafirmé sus decires y, en tanto pensaba que había soñado,  agregué comentarios tan fantasiosos como todo su relato. 
Y creyó en ellos -al igual que en Papá Noel- hasta sus 10 años si mal no recuerdo. 
Ella QUERÍA creer, porque por más que tuviera todos los indicios siempre encontraba la vuelta para regresar a su creencia. 
Y no lo hacía para "engañarme". Verdaderamente lo creía, tal es así que cuando se enteró, de pura casualidad y porque me escuchó hablando con una amiga mía sobre los regalos, se puso muy mal y no podía parar de llorar.
Pero como veo que otra vez me estoy yendo por las ramas, vuelvo a los Reyes y a la breve historia que hoy quiero compartir.
En esos tiernos años de infancia una vez, tendría ella unos 5 o 6 años me dijo:
-Mami, ¿qué le pediste vos a los Reyes Magos?
A lo que respondí -"Un  novio"-
Entonces me miró unos instantes, pensó y me dijo 
-"Ma pero no va a entrar un señor en tus zapatos"
Recuerdo con mucho amor y felicidad esta historia y, ahora que la relato en este día de "descubrimientos"...¡Acabo de darme cuenta de porqué nunca me trajeron un novio! 
Este año ni siquiera puse los zapatos pero, como siempre veo el vaso medio lleno, tomaré todo el tiempo que resta hasta el próximo 5 de enero para lograr que fabriquen unos zapatos de talla gigante para mí.
¿No creen que acabo de tener una genial idea?
Gracias por pasar por aquí. Ya saben,  pueden dejar su huella si les parece.
El viernes próximo traeré novedades. Hasta entonces, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
  Lu
Frases:  Joan W. Anglund
NOTA: En relación al tema de mi editorial de hoy recordé un bello librito que guardo celosamente hace años. Se trata de "La infancia es tiempo de inocencia" de Joan Walsh Anglund. Comparto entonces algunas frases que me parecen de singular belleza -y certeza también-.
Es la mañana de la vida, todo maravilla, todo cambia.

Es un pequeño mundo de súbitas amistades y penas breves

Es un mágico lugar de sueños donde todo es posible y lo mejor está justamente empezando

Son peldaños muy altos y huellas de pisadas pequeñitas
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 340 de la suelta de mis letritas)
NOTA: No tengo ningún nuevo texto para compartir, me acuerdo de una historia de infancia de hiji, voy a los archivos y ¡listo! 
Espero la disfruten y, quienes ya la hayan leído, me disculpen por la repetición.
Capa de ...
Era tan bella, tan conversadora, tan simpática… ¡tan todo!
Bueno, sí. Estoy hablando de mi hija cuando era pequeña.
Ella, carismática, sensible, inteligente, empática…Y yo, profesora de jardín de infantes…
Un día  fuimos ambas de compras a una ferretería. 
A la entrada del negocio, con un cartel escrito en amplias letras, promocionaban
“CAPA DE AGUA”  exhibiendo una capa y botas de las que usan los pescadores

Ahhhh!! Mi orgullo por partida doble –madre de esa maravilla de niña + profesora de Jardín- me infló el pecho y leyéndole “Capa de” le señalé la  palabra “agua”  y  pregunté a mi peque:
-AGUS, ¿qué dice acá?
Obviamente ella podía leer su nombre y mis conocimientos sobre el tema de lectoescritura me decían que, sin dudas, dado la similitud de ambas palabras podría descifrar lo que allí decía.
Y entonces ella leía, y la gente empezaba a observarla… (En verdad era muy bella y simpática, por lo que despertaba adhesiones donde quiera que estuviera).
-A---Ggg----U—uu-A
-Muy bien hiji! Entonces... ¿qué dice?
-No sé mami
Y volvía a deletrear en forma correcta y yo volvía a preguntar que decía y ella siempre respondía
–No sé mami.
Hasta que al cabo de la tercera o cuarta vez de repetir el esquema, quitó su vista del cartel en cuestión, se dio vuelta, me miró a los ojos fijamente y me dijo, muy convencida
¡CAPA    DE    BOMBERO!

viernes, 10 de enero de 2020

Yo prefiero

Tampoco me importa el mío
Bienvenidas y bienvenidos a quienes "no les importa el pasado personal" y pasan por aquí en este 2020, que está en pañales, a leer, espiar, dejar su huella o simplemente curiosear "pa' ver que onda".
¡¡Qué sea bueno para la humanidad en su conjunto y para cada quien de los que justo ahora están leyendo esta nueva edición!! 
Vamos con la esperanza fuerte y la frente alta a conquistar este nuevo año.

Quiero contarles una anécdota que he vivido justo, justito, el día 30 de diciembre.
Iba con mi auto hacia el supermercado transitando por una calle-de tierra- cuesta arriba, cuando empecé a sentir un "cacharrerío" sonando debajo. 
Entonces lo supe. ¡Se había soltado el caño de escape!
Y no es que sea una experta en mecánica, cualquiera podría deducir que ese barullo devenía de dicho artilugio arrastrando.
¿Qué hacer? 
Primera reacción/emoción: "Intento llegar a casa, paro el auto y ...¡Mañana vemos!"  
Segunda reacción/reflexión: "Lu estás enfrentando un pequeño problema, no seas ñoña y quieras ir a cobijarte en tu casa como si nada estuviera pasando"
Tercera reacción/acción: "Bajo esa cuesta en reversa, intento llegar a una calle plana y asfaltada, detengo el auto allí y llamo a mi mecánico de confianza"
Todo eso pensé en una fracción de minutos, ínterin en el cual ascendía por esa misma calle un muchacho en  bici y me hizo señas de el desperfecto mecánico, a lo cual respondí con un gesto de "Ya sé, pero ¿qué puedo hacer?"
Apenas a unos 150 metros estaba de esa calle a la que quería llegar. 
Transito ese tramo, con el sonido a chatarra recordándome que estaba en problemas, en una marcha extremadamente lenta.
Estaciono, llamo a Luis (mi mecánico) y cuando lo estoy poniendo al tanto de los sucesos, aparece...¡Un duende!  
Bueno, casi...es el muchacho de la bici.  
Se baja  y me dice:
-Señora, ¿la ayudo?
Yo feliz por mi buena estrella de siempre corto con Luis, que ya me había dicho adonde debería llevar el coche para que me solucionen lo del caño de escape, le agradezco el gesto al joven y le digo que sí, que por favor.
Él verifica que se había soltado el caño y me dice 
-"¿Tendrá algo para atarlo?".
-Mmmm, no. No creo. Pero abro el baúl y miramos. 
-Un alambre, una soga, algo...
-No...¡qué voy a tener! 
Entonces...
Abro y ...allí, en un rincón había un alambre prolijamente enroscado.
¿De dónde salió? ¿Desde cuándo estaba?  Quién sabe y qué importa. 
Solamente importa que vislumbré otro indicio de mi buena estrella. 
Total, y para no extenderme más, que Claudio, "el duende de la bicicleta", ató perfectamente el caño de escape sin darle trascendencia al asunto y sonrojándose ante mi catarata de agradecimientos.
Así que...
Llegué al taller que me indicó Luis y en una hora y media, que aproveché para ir al supermercado caminado feliz de ida y regreso, repararon el problema.
Claro... $7000 mediante...
Más $ 8000 que había pagado apenas unas 20 días atrás a Luis para que le hiciera el servicio de rigor... 
¡¡$15000 en menos de un mes invertidos en arreglos varios del auto!!
Valores que no condicen con mi salario sin lugar a dudas.
Sumas disparatadas si las hay...pero así está todo en Argentina luego de los nefastos últimos años del gobierno neoliberal.
Pero no me importa. No, porque a mi el optimismo me hace ver siempre el vaso medio lleno y voy feliz por la vida. "La plata, como va viene", y es así nomás.
Justo una semana después del suceso aquí narrado...¡El gobierno de la provincia depositó un "bono extra" de $ 15.ooo !! 
Redondito, redondito y ¡viva la vida! ¿No les parece?
(Bueno, no crea el Gobernador y su gabinete que con esto zafan, necesitamos aumento salarial, no "regalo de Navidad". Claro que este tema es "harina de otro costal)
Gracias por pasar por aquí. Ya saben,  pueden dejar su huella si les parece.
El viernes próximo traeré novedades. Hasta entonces, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
                                                           
Frases:  1 sola hoy. Suficiente
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.
Khalil Gibran
Acá no zafás: 
(por eso  me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 339 de la suelta de mis letritas)
Yo prefiero
La pequeña ciudad-con son pueblerino-a las grandes ciudades. 
La verdad a las falsedades, pocos amigos -pero sinceros- a un millón de ellos que me claven un puñal cuando menos lo espero.

La charla "tête-à-tête"al whatsApp, el abrazo, el trago compartido a las redes sociales.
O-si estás lejos-una videoconferencia para mirarnos la mirada, observarnos los gestos y sentirnos más cerca - con todos los sentidos-.

Yo prefiero invertir mi dinero en viajar a gastarlo en cosas materiales de las que sólo sirven para "aparentar".  Alojarme en un  hostal -con baño privado- limpio, modesto y prolijo -por todos lados-, a un cinco estrellas, all iclusive o similar.
No necesito que organicen mis días, que me sigan a todos lados, no me dejen comer en paz ¡elijo mi aire para respirar!
Como elijo también un pequeño velero -el tren o el avión- a impersonales cruceros.

Y prefiero-sin dudas- todo lo que escoge "el Nano" Serrat aunque no lo pueda escribir pues sería plagio. Por si no lo recuerdan pueden buscar, leer y oír "Cada loco con su tema" que yo -por hoy- llegué hasta aquí.