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viernes, 30 de mayo de 2025

Lloviendo diferencias

 Tampoco me importa el mío
Hola hola.
Esta entrada no tendrá nada de original, de creación propia ni de innovación, entre otras varias cuestiones.
Pero...
¡Si tendrá vigencia a pesar de los años transcurridos desde que Quino nos presentó a la pequeña "GRAN" Mafalda!.
Entonces, los y las invito a repasar conmigo unas pocas reflexiones que, ya saben, no fueron escritas en este tiempo incierto que nos toca vivir.
Y, sin siquiera proponérmelo, me estoy preguntando si en verdad no hemos aprendido nada, si estamos -la humanidad en su conjunto digo- andando por los mismos caminos y tropezando con las mismas piedras...
¡Basta Lu! la idea no es esa, es sólo copiar aquí algunas de las cientos de viñetas que nos ha dejado ese gran pensador -Quino- a través de su inteligente niña que, creo, amamos profundamente.

Espero les hayan resultado interesantes. Escogí al azar...¡son todas tan absolutamente realistas! Pero creo que con este pequeñísimo muestreo por esta vez es suficiente.
¡Muchas gracias!
Hasta el viernes que viene o hasta cuando gusten volver.
 Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                         Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº595 de la                                                                                suelta de mis letritas)
NOTA: Una vez más recurro a mis archivos. Me acordé de este poemita y creo que "todo tiene que ver con todo", por eso decidí publicarlo esta vez.
Lloviendo diferencias
Lluvia;
indiferente
bendita/maldita
armónica/inarmónica
solitaria/comunitaria.

Lluvia dominguera;
triste
acompasada 
bailarina/tanguera
disfrazada
desdibujada...

Lluvia 
única y diferente
Para los unos
muestrario de desamparo
de injusticia social
para los otros
melodiosa y armónica
los arrulla cálidamente

Atardecer de lluvia
sostenible
de lectura
cine
amistades
bizcochitos y café
coñac o vodka.
Tarde de lluvia
insostenible
de puentes
refugios
goteras
pan duro y yerbeado
un "tetra" 
alcohol de quemar
paco y poxi...

Misma lluvia
mismo cielo...
¿El hado?
¡Helado!:
DESIGUALDAD DE OPORTUNIDADES

viernes, 15 de marzo de 2024

Infancia patagónica

 Tampoco me importa el mío
Creo que en verdad la vida es una sucesión de buenos y malos momentos.
Creo por lo tanto en que hay épocas en nuestra vida que todo empieza a estar patas para arriba. 
De pronto algo se rompe, no podemos conseguir lo que necesitamos, se nos presentan problemas de salud -digo sólo a modo de ejemplo- y sentimos que "estamos con mala racha"
Me pregunto -y les pregunto- si a ustedes les pasa o si tengo la exclusividad en transitar momentos en que todo sale mal.
Me siento agobiada y espero que se acabe. Necesito volver a mi llanura, a mi camino con pros y contras pero no "atravesado" ¿por qué digo esto?
Pues...
estoy atravesando una etapa de una seguidilla de hechos desafortunados. 
Y viene "persiguiéndome" desde hace por lo menos un mes....
He leído por allí que hay quienes opinan que los años bisiesto "son de mala estrella" por el día "fantasma" que se agrega. 
¿Será? En lo personal no creo en los mitos. Creo más bien que es la vida misma y sus vicisitudes.
En todo caso, sé que "siempre que llovió paró" y me enfoco en ello con la esperanza de que luego vendrá una muy buena etapa.
Dicho esto, comparto unos "chistes pavos" para que todos y todas podamos sonreír. ¡la risa no debe faltar!...
¡ Aunque a veces haya que "remar en dulce de leche" para lograrla! 
¿Cómo suena el teléfono de un carpintero?
-Aserrín

¿En qué se parece un sauce a un zapato?
-En que el sauce llora, y el zapato consuela.

Suena el teléfono en la comisaría: Atienden y una voz con mucho miedo sale del teléfono.
-¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Vengan pronto! ¡Un gato entró en mi casa!
-Pero señor –contesta el oficial de guardia- ¿Cómo va a molestar a la policía por semejante pavada? ¿Quién habla?
-¡Un loro!
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver.
Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                             Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº514 de la                                                                          suelta de mis letritas)
Infancia patagónica 
Éramos niños de ciudad patagónica lo cual en aquellos tiempos (y aun hoy) era todo un tema.
Y más aún cuando, como en nuestro caso,  formabas parte de una familia que no era nyc*, sino que habitaba aquellos “desolados parajes” por cuestiones de índole laboral.
Imaginen entonces, desarraigo, frío, meseta patagónica con fuertes vientos. Chenque** levantando kilogramos de tierra y una “madreamadecasa” educada en otro siglo, con costumbres burguesas y depositada en ese paisaje hostil por obra y gracia del trabajo de su marido, con el dinero justo como para el mate cocido con leche de la mañana y la polenta varias veces en la semana de almuerzo. Ni mencionar la frugalidad de la cena.
¡Que panorama! Si casi lo estoy viendo, a pesar de no recordarlo.
Es decir, estoy situándome en los pensamientos de mi madre por aquellos años…
De hecho, amo la Patagonia, y mi sentir siempre fue y será otro al respecto.
Como antes, como siempre, como ahora, a veces las cigüeñas se meten en la chimenea equivocada.
Y no. No  estoy emitiendo quejas sobre mi familia. ¿Con qué derecho lo haría?
De mis padres aprendí el buen hacer, los valores que tengo y, en parte, les debo lo que hoy soy. 
Solamente estoy reafirmando mi condición de “distinta”…Desde  chiquita lo fui.
Lo cierto es que mi hermano y yo, vivíamos encerrados dentro de la casa, y todos los temores maternos, nos hacían muy vulnerables.
No teníamos televisión, no salíamos a jugar afuera, no teníamos una “barra” de amigos ni amigas, no conocíamos insectos, ni gallinas, ni vacas, ni animales del zoológico (que tampoco conocíamos) Así que, nuestra idea de animales salvajes y domésticos, se basaba en algunas figuras vistas en libros de cuentos, perros y gatos de los vecinos y algún que otro caballo que por el fondo de nuestra casa pasaba.
Fue en ese entonces, cuando mis padres decidieron un verano, ir a pasar unos días de vacaciones nada más ni menos que al campo.
Sí, al mismísimo campo, en plena pampa húmeda…a la chacra de mis tíos.
¡Qué revuelo! Descubrir moscas, mosquitos, abejas y toda suerte de insectos…sapos, ranas, vacas, chanchos, aves de corral y cuanto animal pueda imaginarse uno en los campos argentinos, de la provincia de Santa Fe, allá por el principio de los '60.
Y no es que recuerde yo estos hechos, pero con el paso del tiempo, se los escuché contar a mi madre infinidad de veces, por eso lo sé.
Lo único que recuerdo nítidamente, y aún ahora en vez de parecerme un episodio chistoso me genera un poco de melancolía, es la risa dibujada y sonora en esas caras adultas que, en vez de ayudarme, me miraban correr, desesperada, a una gallina blanca de impresionante cresta roja. 
Llevaba, entre mis manitos, una lata vacía, mientras a viva voz y muy colorada por el esfuerzo decía:- ¡Gallina, que sucia!, tenés que hacer caca en la lata. 
Luego llegan confusos los sucesos. Me caí en el intento de atrapar a la cocorita, mi tía me abrazó y alguien decía que no pasaba nada...
Y yo me puse a llorar al darme cuenta de que había otra forma de vida más libre y que no era tan importante ponerse muchos abrigos, quedarse siempre adentro y tener la casa ordenada.

* NYC sigla que se usa en las ciudades patagónicas de Argentina para denominar a los que nacieron y se criaron en el lugar: "Nacidos y criados"
** Cerro ubicado en la ciudad de Comodoro Rivadavia. (La palabra chenque denomina a los cementerios de aborígenes)

viernes, 9 de febrero de 2024

Esas mariposas

 Tampoco me importa el mío
En este tiempo complicado, se me ocurrió rememorar mi vida viajera. 
Para poder hacerlo y compartir con ustedes, tuve que digitalizar varias fotos de mis primeros viajes. 
Entonces...
¡Me di cuenta del paso del tiempo!  Las fotos son la muestra inexpugnable del mismo.
De cada uno de esos viajes, publicaré una foto mía así también ustedes pueden ver como fui "haciéndome mayor"
¡Ojalá les guste mi idea!
Antes de ir al asunto, creo necesario aclarar que la calidad de las fotos no es de lo mejor...¡Piensen en los años que han pasado! No teníamos la tecnología actual. De todos modos, me parece, se pueden apreciar los sitios que he visitado.
Arrancamos por mi primer viaje fuera del país. Brasil verano de 1980. 
Había recibido mi título de Profesora de Nivel Inicial y fuimos con 5 compañeras a celebrar en modo "Viaje de egresadas" 

En octubre del mismo año -1980- fui con dos amigas a París.

En 1982 fui por primera vez a Perú. 
En Miraflores vivía una amiga y fui a parar a su casa. Luego recorrí Arequipa, Puno y Cuzco. Obvio, fui a Machu Picchu.


Amé Perú y regresé en 1985. En esa ocasión fui a Nazca, al sitio arqueológico Chavín, a Huaraz en el Valle del Callejón de Huaylas,  y a Iquitos.

Creo que por esta vez es suficiente. Recuerden que haciendo "clic" sobre las fotos pueden verlas ampliadas.
Si les parece un "muestreo" interesante, la semana próxima podría publicar los dos viajes siguientes: 1996 Londres- 2007 España
En medio de estos viajes al extranjero he realizado muchos dentro de mi país. 
¡Bellísimos lugares! Tal vez, en alguna oportunidad los comparta. En principio, debería digitalizar muchísimas fotos.
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver.
  Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                           Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº509 de la suelta de mis letritas)
Esas mariposas
Todo en el pueblo y en su vida era previsible. 
Los paseos a la tardecita, con Javi que la abrazaba, las amigas diciéndole "tiene novio, tiene novio"...
La hermana Aurora hablando del pecado de tocarse la zona prohibida, esa de allá abajo, justo entre las piernas, útil solamente para traer niños a este mundo. La mamá recordándole que las "niñas decentes no hacen eso"...
Y ella con sus mariposas. 
Las sentía. Cosquilleaban en su panza y bajaban hasta aletear justo en el sitio prohibido. Tanto que antes de dormir, y olvidándose del pecado, debía acariciarse entre las piernas para espantarlas.
Esas mariposas allí estaban. 
Por eso
Clarita sospechaba que tras los muros del colegio, de su hogar y de su pueblo había una vida mejor. Con un Dios menos castigador, más libre de temores, más expuesta a las emociones...
Entonces
Un día estando sola en su casa, supo que necesitaba resolver el misterio de las "cosquillas mariposiles"
Llamó a Javi que fue, urgido, a verla y tímidamente empezó a besarla...
Luego
el aletear se hizo cada vez más intenso en los cuerpos entrelazados. 
Y Clara, feliz, soltó una lágrima...soltó sus mariposas... y voló con ellas.