Tampoco me importa el mío
A 10 días del casamiento de mi hija, estoy inmersa en la vorágine previa por lo tanto no sé lo que pasa en el mundo exterior, hasta que suena el teléfono y una amiga me dice -"Lu ¿viste lo que pasó en Cataluña? o al final del día prendo el televisor como para ver alguna comedia y lo primero que aparece es un noticiero, tan realista como nefasto, justo informando sobre la peor noticia del día.
Y entonces, no puedo evitarlo, googleo y me entero: Violencia y represión en Cataluña, masacre en Las Vegas, cerca del hotel casino Mandalay Bay.
En un subte en Buenos Aires la policía maltrata, detiene y la llama "pibe" a una mujer lesbiana por besar a su esposa en el subte, en Siria los bombardeos realizados la última semana por las tropas gubernamentales rusas y sirias en la provincia de Idlib habrían causado la muerte de más de 150 civiles, etc etc etc... Infinitos actos de violencia se dispersan por el mundo como plagas imposibles de contrarrestar.
Y ya ni me importa quien tiene razón, o de que lado hay que estar. Reconozco un solo lado que es el del respeto a las individualidades, a la diversidad. El lado de la palabra, del raciocinio, de personas de bien.
Tantos tipos de violencia ejercida no solo sobre las personas sino también sobre los indefensos animales. Y siento el estómago apretado, hormigueo en el cuerpo y mi espíritu sin aliento. No puedo evitarlo.
Y pienso esos tipos de violencia: física, económica, de género, psicológica, sexual, racial, religiosa, violencia hacia los niños y niñas, hacia los ancianos y ancianas...Cada una con características particulares y todas con un común denominador: destruir al otro por ser diferente, por ambición, por temor a ser desplazado, por seguir usufructuando del poder...
Creo que la violencia nos amenaza permanentemente aun sin ser nosotros conscientes de ello. Ni hablar de que está instalada en niños y adolescentes. Por nombrar un solo ejemplo, el tristemente célebre " bullying".
Y siento que, en lo personal, debo dar "gracias a la vida" y viene a mi memoria Violeta Parra en el 100 aniversario de su nacimiento y lo paradojal de ese maravilloso poema en el que agradece lo que tiene pero a pesar de ello su depresión fue más fuerte y terminó suicidándose.
Ahh la tristeza!! Hay que sacudirla y dejar que la vida nos despeine mientras podamos hacerlo. Cuando regrese por aquí reflexionaré en voz alta sobre ella.
Por ahora, y a pesar de todo, seguiré "felizmente estresada", cocinando para frisar comidas para los días que esté mi casa colmada de gentes y de amor. Ojalá tanto amor sirva para contrarrestar tanta violencia. Pongamos fe en ello amigos y amigas que por este rinconcito transitan. Sé que quienes visitan esta casa de letras son buenas gentes y me hace feliz recibirlos.
¡Desparramemos amor hacia el Universo!
Y ahora me despido hasta el 27 de octubre, cuando ya mi hija será "señora esposa", los ecos de la fiesta se hayan acallado, mis amigos y amigas hayan partido y yo vuelva a mi añorada "calma chicha".
"Gracias infinitas por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Buena vida y BUENA VIBRA
Frases: Violeta Parra
El amor es torbellino de pureza original, hasta el feroz animal susurra su dulce trino, retiene a los peregrinos, libera a los prisioneros, el amor con sus esmeros, al viejo lo vuelve niño y al malo solo el cariño lo vuelve puro y sincero.
Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado la risa y me ha dado el llanto.
Aquí está la misma luna y en el patio el blanco lirio, los dos nombres en el muro y tu rastro en el camino.
Solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.
Me gustan los estudiantes porque son la levadura del pan que saldrá del horno con toda su sabrosura
Me gustan los estudiantes porque levantan el pecho cuando le dicen harina sabiéndose que es afrecho
Por un puñao de tierra no quiero guerra.
Yo no sé por qué mi Dios le regala con largueza sombrero con tanta cinta a quien no tiene cabeza.
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 256 de la suelta de mis letritas)
Atrapada
Llegó a ese edificio de departamentos con paso firme. Decidida, apretó
un timbre del portero eléctrico, intercambió un par de palabras, sonó la
chicharra, empujó la puerta y entró.
El interior estaba descuidado. Los pasillos, oscuros. Ausencia de
lámparas, paredes sucias color verde botella. Todos los rincones olían
a fritura. Papeles tirados por doquier y
vidrios rotos completaban el decorado interior. Típico edificio de algún plan
de viviendas, abandonado a su suerte al igual que sus habitantes.
Subió por la escalera en penumbras, olor rancio en los rincones, accedió
a un botón rojo que, supuso, encendería alguna luz. Al pulsarlo, junto con la
tenue iluminación, descubrió esa enorme cucaracha que subía desde el zócalo
justo en dirección a su mano. Comenzó a transpirar. Se aceleraron sus
pulsaciones…
Gritos y ruidos provenientes de algún departamento. Voz de mujer
implorando que no la golpeen más… Niños llorando.
Se apagó nuevamente la luz que ya no intentó encender...aceleró el paso
y cuando quiso tocar el timbre en la puerta que tenía una inmensa letra H,
pensó que tal vez era alusiva a la H de horror, horrendo, horroroso. Entonces
no pudo con ello. Dio media vuelta y empezó a correr, subió y bajó escaleras, y
ya no supo como salir de aquel laberinto.
Comenzó a sonar una alarma, y sólo cuando logró apagar su despertador se
dio cuenta, con alivio, de que todo había sido un mal sueño.
Se duchó, vistió y desayunó en menos de 30 minutos.
Estaba estrenando su título de Trabajadora Social, y su misión era hacer
una visita a la casa de Huguito.
Asoció la H del nombre del niño, a la H del departamento de su sueño…
Se dirigió hacia la dirección que había apuntado en su agenda.
Llegó a ese edificio de departamentos con paso firme. Decidida, apretó
un timbre del portero eléctrico, intercambió un par de palabras, sonó la
chicharra, empujó la puerta y entró.
El interior estaba descuidado. Los pasillos oscuros.
Ausencia de lámparas, paredes sucias color verde botella. Todos los
rincones olían a fritura. Papeles tirados por doquier y vidrios rotos
completaban el decorado interior. Típico edificio de algún plan de viviendas,
abandonado a su suerte al igual que sus habitantes...





