viernes, 30 de octubre de 2026

Como vos

  Tampoco me importa el mío
No puedo empezar esta edición sin contarles que estoy muy contenta con el triunfo del Presidente Lula en Brasil. 
Siento algo así como si se renovara el aire, siento soplar nuevos vientos de esperanza, para Latinoamérica.
Cada quien tendrá su postura al respecto y está bien que así sea. 
Solo quería dejar sentada la mía.
Dicho esto, quiero decirles que por acá...
¡Más qué primavera es verano! Y no un verano ushuaiense típico....¡Hace muchísimo calor por estos días!
Por suerte siempre sopla una suave brisa y caminar por las veredas de sombra se siente genial.
Estoy caminando, promedio, una hora diaria y les cuento que lo hago porque en verdad es una actividad que me gusta mucho hacer y que, lamentablemente, la mayor parte del año el clima no es propicio para salir de caminata.
Y además de que me gusta hacerlo...¡lo necesito! Me ha dado alto el maldito colesterol y ya no tengo dudas, cuando vaya a mi cita, el cardiólogo me medicará por ello.
Tal vez, mientras me leen, se están dando cuenta de que estoy un poco dispersa hoy...¡Y tienen razón! 
No he encontrado un tema que me entusiasme para compartir. 
De los males del mundo y de mi país no quiero hablar, es un tema que me inquieta demasiado y trato de que no me supere. 
Entonces, para finalizar, les mostraré un par de vídeos alentadores respecto a la humanidad que, sin dudas, muestran que no todo está perdido ya que muchas personas, en el mundo, siguen siendo solidarias, empáticas y - parafraseando a Fito Páez- "vienen a ofrecer su corazón"
     

                           
Viendo estas buenas acciones, he recordado una frase del gran e inolvidable Eduardo Galeano: 
“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver
  Lu
                                                Esa Musiquita de hoy
                                                            Hoy sí zafás:
 Hoy no sale un texto de mi autoría. Elijo publicar uno de Marcela Alluz que, me parece, llama a la reflexión: 
   COMO VOS
La Cuello no se reía, no saltaba a la cuerda, no llevaba merienda ni siquiera se peinaba.
Mi mamá no me deja, le decíamos cuando nos pedía prestadas las fibras de brillitos. Tu casa queda muy lejos, repetíamos cuando no le dábamos la invitación para un cumpleaños.
Sabíamos todo de ella. Qué se subía las medias cuando pasaba al frente, que apretaba fuerte el lápiz, que no usaba colores, que guardaba los útiles en una bolsa de súper.
Todo sabíamos. Todo. Menos que su madre se había ido cuando tenía dos años, que su tío le subía la falda algunas tardes cuando quedaban en su casa, que tenía un padre que tomaba mucho y que la foto que guardaba en su carterita era la del hermano muerto en un asalto.
Ella levantaba un hombro, así, diciendo qué me importa cuando no la elegíamos para hacer grupo y la maestra nos obligaba a incorporarla en alguno.
La misma maestra que una vez preguntó quién sabía bailar y la Cuello brilló como una hoguera en el festival de fin de año.
La misma maestra que le regalaba crayones y le ponía Excelente a sus pruebas de lápiz apretado fuerte.
Yo era parecida a vos, le dijo un día la seño y le pasó la mano por el pelo.
Yo era parecida a vos, le dijo y le abrió los sueños para creer que ella también, ella también un día podía ser como la seño.

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