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viernes, 29 de septiembre de 2023

Pasado presente...

  

Tampoco me importa el mío

Esta semana he cumplido 35 años...
¡Increíble!
¿Que si soy tan joven?
Naaaaaa!! Cumplí 35 DE MAMÁ. 
Y no digo "me recibí" de mamá porque creo que ese título nunca se alcanza.
Es un constante aprendizaje, a medida que los hijos o hijas van creciendo y sorteando las diferentes etapas.
Es un aprender en el camino, tener los cinco sentidos alertas y confiar en el sentido común y el inconmensurable amor que se siente por ellos y ellas.
Es saber escuchar lo que nos dicen, sea con palabras o actitudes,  y no aferrarse a normas que nos han sido impuestas en aquella lejana infancia y adolescencia nuestra. Es entender que los tiempos cambian y en esos cambios intentar el equilibrio entre como fuimos y como son.
¡Hay tanto para decir sobre el rol de madre! Pero no es la idea, sólo quería contar que hiji ha cumplido 35 años.
Como siempre, me embalé y seguí pensando en voz alta.
Entonces, dicho esto, acompaño con algunas fotos de las distintas etapas del "hacerse adulta" de mi niña...¡y mi "hacerme mayor"! 😊


 
Sin querer, o no; quien sabe, me quedé enganchada en el transcurrir del tiempo a través del crecimiento de hiji.
Eran otros tópicos los que había pensado compartir...¡Quedan pendientes para otra edición!
Y antes de despedirme les cuento que el viernes próximo no habrá nueva entrada.
Estaré conociendo "El Chaltén". Sobre ese lugar mágico quería hoy contarles...¡Tendrá que ser a mi regreso!
Será entonces hasta el viernes 13 de octubreo hasta cuando gusten volver.
¡¡Gracias por pasar!!
   Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                             Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº497 de la suelta de mis letritas)
Pasado presente...
Abro un baúl
de recuerdos no clasificados
y salen volando,
veloces, desordenados
se agitan, se enredan
se escapan, son tantos
no puedo atraparlos...

Y allí
vacía desmemoriada
en medio de un vasto silencio
camino sin rumbo
doy vueltas estoy atrapada.
Entonces la veo
bebita
flacuchenta
pequeñita y arrugada
cuando logra
prenderse a mi teta
y ¡por fin!
alimentarse
un día 28 de septiembre
a las 10 de la mañana.

Camino,  
doy vueltas, tropiezo
no puedo parar
y
desde algún rincón
aparece una niñita
sonriente, divertida
que me llama “mamá”
iluminando mi día...
De pronto
la niña crece
se cierra el baúl
los recuerdos desaparecen
otra vez
ese vasto silencio...

Entonces
oigo esa voz que me dice
¡Hola vieja!
¿Estabas durmiendo?
Vengo a verte,
¿Preparo café?
Ahí está
-despertándome-
mi niña/mujer
en este presente.