Tampoco me importa el mío
Hola amigos y amigas, hola nuevo año. Primer entrada de este 2026.
Quiero contarles que "vengo y me voy".
¿Qué qué estoy diciendo? Pues eso.
En esta ocasión solo vengo a desearles, una vez más, que tengan el mejor año posible, que vuelen alto con sus sueños pero con los pies siempre puestos en la tierra.
Que pasito a paso se puede lograr, con paciencia, lo que se desea y de no ser así...¡pues que la vida continúa y habrá nuevas oportunidades!
¿Y por qué me voy de nuevo?
Bueno, esta vez me ausentaré al 100 % del mundillo Blogger porque ¡me voy de vacaciones allende los mares!
¿Adónde? ¿Cómo así de repente? ¿Con quién?...Esos interrogantes se los contaré, si el Universo y todos sus Dioses me lo permiten, a mi regreso.
Lo cierto es que no pasaré por sus bellas casitas de letras y/o imágenes, y podré contestar solo los primeros comentarios que me dejen en esta entrada. Los siguientes, los responderé a mi regreso.
A modo de "hasta pronto" les dejo este, al menos para mi, magnífico texto de Carlos Skliar:
Que se celebre la vida, sin olvidar que está hecha de ausencias, frágil, como una rama quebradiza
tendida sobre un abismo.
Que las ilusiones no sean mezquinas sino plurales,
incluso imposibles.
Que el mundo no avance tanto, tan ciego, tan mortífero,
tan implacable.
Que haya paz, pero no desmemoria.
Que todo sea más amable.
Que no se renuncie a ninguna idea nacida en comunidad.
Que no esperemos la esperanza, hagámosla.
Que no haya gente abandonada en las calles.
Que las abuelas y los abuelos puedan sanar y comer.
Que la crueldad acabe, que la miseria acabe.
Que las infancias continúen.
Que no solo se desee para uno mismo,
sino para los demás.
tendida sobre un abismo.
Que las ilusiones no sean mezquinas sino plurales,
incluso imposibles.
Que el mundo no avance tanto, tan ciego, tan mortífero,
tan implacable.
Que haya paz, pero no desmemoria.
Que todo sea más amable.
Que no se renuncie a ninguna idea nacida en comunidad.
Que no esperemos la esperanza, hagámosla.
Que no haya gente abandonada en las calles.
Que las abuelas y los abuelos puedan sanar y comer.
Que la crueldad acabe, que la miseria acabe.
Que las infancias continúen.
Que no solo se desee para uno mismo,
sino para los demás.
¡Buena vida y gracias siempre por el aguante!.
¡Vamos por otro año compartido en este amigable "mundillo Blogger"
Hasta el viernes 30 de enero o hasta cuando gusten volver.
Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº621 de la suelta de mis letritas)
Perdiendo la inocencia
Julián era un bello niño. Primer hijo, y único en el momento en que sucedió esta historia, cargaba con todas las ansiedades de padres primerizos, los temores y el sueño que soñaban de ser padre/madre perfectos.
Julián, por ese entonces tenía 5 años y en su corta vida, si algo abundaba era lo mágico, lo fantástico y su credulidad e inocencia no tenían límite alguno. Todo era posible, nada era “como si”…todo podía pasar…
Llegaba Papá Noel y sonaban campanitas o, incluso alguna Noche Buena, alborozado, contaba que “había visto volando en medio de las nubes el trineo de Papá Noel con los renos que trotaban rapidito”
Magia, era lo que hacía su familia, al momento de esconder regalos para que en las navidades fuera un creíble Papá Noel quien los dejara en el arbolito.
Luego, en enero, con mucha voluntad y esmero, trabajaba para dejar una buena cantidad de pasto y varios recipientes con agua para los camellos, ponía sus zapatos junto al árbol e intentaba no dormirse para verlos llegar…
Por suerte para sus “padres-magos”, que alimentaban esas fantasías, en algún momento caía rendido entonces podían poner los regalos y hacer desparecer la cena de los camellos.
Claro que también existía el ratón Perez, que se llevaba los dientes para hacer collares para su novia, a cambio de algunas monedas.
Y los duendes que chiflaban como el viento anunciando, a la hora de ir a dormir, que el día siguiente sería más divertido aún que el que estaba finalizando. O el duende “junta cosas”, que guardaba en un carrito todos los objetos perdidos y fuera de lugar. ¡Ni hablar que cada hongo, aún los de la humedad de las paredes del galpón, eran casitas de hadas y duendes!
En fin, que Julián era un niño como todos, pero si en algo se diferenciaba era justamente por lo ilimitado de su fantasía.
Y miraba dibujitos animados… ¡adoraba a Speedy González! …tanto que contaba a sus compañeritos y maestra del Jardín de infantes, que él lo tenía en su casa, y a la noche, “cuando iba a dormir a su camita, colgaba el enorme sombrero en un percherito…”
Así las cosas, estrenando los 7 años, sus padres deciden pasar la noche buena en Varadero.
Necesitaron por lo tanto convencer a Juli de que tenía que pedir un regalo pequeño, pues en ese lugar al que iban de vacaciones, “hacía mucho calor y, al parecer, Papá Noel se cansaba mucho y por eso no podría llevar demasiado peso en su trineo”.
Julián escribió una cartita entonces pidiendo un disfraz de Tortuga Ninja…El papá y la mamá, suspiraron aliviados. Nada más fácil de transportar desapercibido dentro de las valijas.
Todo transcurría con tranquilidad, disfrutaban de la cena que ofrecía el hotel acorde a la celebración, Julián correteaba con otros niños turistas en un lugar habilitado para tal fin. Minutos antes del brindis Daniel, el papá, subió presto a la habitación para dejar el regalo junto al pequeño arbolito que personal del hotel había puesto en la misma.
Luego del brindis, ante la insistencia del pequeño, subieron a ver si “ya había pasado” y la sorpresa fue que el niño al ver su regalo, aún antes de abrirlo, se asomó al balcón del cuarto y mirando hacia la fina y blanca arena de la playa exclamó en un tono diferente al que hasta entonces había registrado: - ¡No pudo ser Papá Noel! ¿Cómo va a llegar con su Trineo sin dejar huellas en la arena?-
Que te vaya muy bonito. Cuídate y diviértete!!!
ResponderBorrarSi Dios lo permite, nos vemos a tu regreso.
Un gran abrazo.
¡Gracias Sara!
BorrarEsperemos que así sea ¡nos vemos a mi regreso!
Fuerte abrazo
Lu, qué hermoso este recorrido por tus “no me importa lo mío”, que en realidad es una forma delicada de decir que sí, que te importa, pero sin gritarlo. Me gusta cómo vas trenzando tus propias palabras con las de Skliar, como si él te hubiera dejado una linterna para alumbrar ese viaje misterioso que cuentas. Hay algo en ese ir y venir —entre lo que lees, lo que escuchas y lo que recuerdas— que convierte el texto en un pequeño ritual, casi musical.
ResponderBorrarLa musiquita que mencionas no es solo un acompañamiento: es un estado de ánimo, un ritmo que sostiene la narración y que hace que uno entre en tu viaje como quien abre una puerta sin hacer ruido.
Y luego llega Perdiendo la inocencia, donde tu voz se afila un poco, pero sin perder ternura. Es un texto que no se lamenta: constata. Y en esa constatación hay una fuerza tranquila, una aceptación que no renuncia a la belleza.
Gracias por compartir estos fragmentos de ti —los propios, los ajenos y los que se cuelan entre líneas— y por recordarnos que a veces lo más íntimo se dice mejor cuando se mezcla con otras voces.
Un fuerte abrazo y buen viaje, ya nos contarás.
Mil gracias Enrique.
BorrarAndo "a mil", así que paso a responder brevemente.
¡Hasta pronto!
Fuerte abrazo
Mi querida Lu, te echaré de menos , pero será por una buena causa, diviértete lo más, empapate de todo y vive cada momento de tus vacaciones, eso sí luego nos haces un resumen jjj.
ResponderBorrarNos leemos a la la vuelta.
Que la magia de ese pequeño personaje te acompañe en tu viaje
Besos muchos😘😘😘🌹🎈🙋
Gracias Campi querida.
BorrarPaso rapidito a responder estos comentarios que siempre son una caricia al alma
¡Hasta pronto!
Fuerte abrazo
Mi deseo es que disfrutes de tus merecidas vacaciones y vengas dispuesta a contarnos tus vivencias.
ResponderBorrarEl cuento es magnífico.
Feliz viaje y abrazo grande.
Muchas gracias Maripaz.
BorrarClaro que -si todos los dioses del universo me lo permiten- a mi regreso compartiré este nuevo viaje y esta nueva experiencia.
Fuerte abrazo y ¡hasta pronto!
Buen viaje
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