viernes, 10 de abril de 2026

Cosas que pasan

Tampoco me importa el mío
Hola hola. En esta ocasión vengo a decirles que estaré ausente por dos semanas.
No. Aún no me voy a un nuevo viaje.
Va a venir una prima, Cristina, a visitarme y se quedará hasta el 26 de abril. Por lo tanto, al menos eso espero, haremos paseos y compartiremos charlas, salidas a cenar, y más. 
No podré ocupar tiempo en el "mundillo Blogger", como me gusta llamar a este espacio por el que muchos y muchas transitamos. 
Entonces, me despido de ustedes con un vídeo que, espero, les resulte tan divertido como a mi.
Lo he visto muchas veces y cada vez que lo hago carcajeo a más no poder. 
Ya me contarán ustedes si también les provoca risa, o no.

 Gracias por pasar. Hasta el viernes 1° de mayo, o hasta cuando gusten volver
Lu

Esa Musiquita en el recuerdo

                                                         Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº632 de la                                                                          suelta de mis letritas)
NOTA: Para que continúen sonriendo, de mi archivo de cuentos lo escogí porque me parece una historia muy graciosa.
Cosas que pasan 
A mis 18 años estando de vacaciones en Concepción del Uruguay, en casa de mi prima Silvia, fui una siesta calurosamente entrerriana al Banco Pelay. 
Era el balneario más popular de la zona por ese entonces.
Fuimos, recuerdo ahora, con Ale que era una amiga de mi prima. Allí ambas, muy flaquitas y "cancheras" (particularmente yo, que vivía en Buenos Aires) caminábamos con donaire, como flotando sobre la arena blanca y caliente, con los pelos ondulando al compás de la brisa, propia de la costa, y las diminutas biquinis mojadas.
¡No había tipito ni tipejo que no nos miraran! 
Ya saben, cuando la malla se moja los pezones quieren escaparse a través de la tela, la “rayita” se ve bien marcada…
¡Hay con estos recuerdos a estas alturas de mi vida! Bellos e irrepetibles momentos…
Entonces
siguiendo con el cuento y, por si están preguntándose si “levantamos” o no, les informo que, obviamente, nos “ganamos" dos muchachos, porteños…preciosos
Diecinueve y veinte años respectivamente. Nos sentamos en sus sillitas de playa, ellos sobre la arena húmeda…empezamos a hablar animosamente. 
A mí, el rubio bonito me invitaba a pasar a la noche por su carpa, y yo “canchereando” le decía que bueno, que allí estaría.
¡Imagínense en esa época! Mi madre me hubiera encerrado con cuatro vueltas de llave antes de dejarme ir sola a la playa pasado el atardecer.
Lo cierto es que
allí estábamos, hablando, mirándonos las miradas, flirteando…y de pronto no sé cómo ni porqué empecé a toser, me picó la garganta, no sé…y desde mi posición canchera piernitas cruzadas tipo buda en la silleta, junto a la tos, salió otro sonido que debe haber hecho flamear mi diminuta biquini…
Y sí…Es lo que están pensando.
¡Se me escapó un pedo!… ¡el papelón de mi vida!
Encima, cero posibilidades de disimular. Imposible decir que la silla hacía ruido, o algo por el estilo. ¡En la playa y con reposeras! 
Así que
lo miré a los ojos y le dije: ¡Son cosas que pasan! 
Y seguí hablando como si nada, como si no me hubiese temblado la voz, como si no hubiera querido enterrarme en la arena y morir en ese instante.

1 comentario:

  1. Muy buenas Lu; Tener primas y visitarse es de las cosas que dan felicidad. Te felicito. Tienes un tesoro en la vida. Así que deseo disfrutes muchísimo y recorran tus bellos paisajes tal vez nevados y bosques otoñales.
    Por acá continuando lentamente con la recuperación; dentro de los parámetros normales. A veces con dolor, otras más aliviada. Ahí vamos, como tortuguita. Pero con la esperanza firme de superación. Eso sí, lo confieso sin problema; sin "pienso" para escribir.
    Un beso; buena vida y hasta la próxima.

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