viernes, 31 de julio de 2026

Santa Rita

 Tampoco me importa el mío
Vengo en esta ocasión a decirles que no voy a publicar por casi, casi, un mes. 
Me voy a visitar a mi amiga/hermana y su familia, que es mía por adopción, a Munro -Bs. As.- y luego unos días a compartir abrazos, momentos, recuerdos con primos y primas a la bella ciudad de Rosario.
Me voy sólo dos semanas, pero como la semana próxima será de preparativos, comprar regalitos y ultimar detalles en la previa al viaje no dispondré del tiempo suficiente para armar una nueva edición. Y al regresar, siempre necesito unos días para volver a "modo cotidiano"
Para despedirme, hasta mi regreso, comparto unas fotos que tomé el día 26 de julio. 
Nada más reconfortante que los días con 🌞. 
Salí a caminar y me crucé con gente haciendo deportes, caminando, disfrutando de tanta luminosidad, cada quien a su manera.
¡Se veía bellísimo el paisaje soleado! Lamentablemente no se refleja en mis fotos...
Aun así, espero que sean de vuestro agrado.
¿Las vemos? Recuerden dar clic sobre ellas para verlas ampliadas.
 

 
Gracias por pasar. Hasta el viernes 28 de agosto, o hasta cuando gusten volver
  Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                                          Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº643 de la                                                                          suelta de mis letritas)

Santa Rita

Ese día algo me pasó y creo que fue Santa Rita la que me ayudó.

Nada grave, nada que no tuviera solución, pero que complicaba un poco más la semana tan nevada. 

Salí a palear nieve y, luego de 40 minutos de hacerlo, al entrar a mi casa me di cuenta de que había perdido las llaves.

No sé como fue, porque no soy devota ni conozco la vida de los santos, pero me acordé que decían que Santa Rita era la patrona de lo imposible. Sólo dije ¡Santa Rita ayúdame a encontrar todas mis llaves!

Tomé nuevamente la pala y, a pesar de que el sector que tenía que barrer era amplio, fui directo a un sitio y en la segunda palada ¡hallé mis llaves!

Y con mis llaves encontré a Juan, que era el cerrajero al que había llamado para que me auxilie.

-Hola! Llegaste justo en el momento en que acabo de rescatar mi llavero que se había enterrado en la nieve.

Te pido disculpas, y por supuesto te voy a pagar lo que corresponda, por haber echo que te movilizaras hasta acá, le dije sosteniendo triunfal las llaves en mi mano.

¿Cuánto te puedo cobrar? Me respondió, con una voz que sonaba a Pancho Ibáñez, en los tiempos que conducía “El deporte y el hombre”.

-Lo que corresponda, dije y me di cuenta de que habíamos iniciado un juego de seducción y las feromonas estaban en una danza frenética imposible de detener.

-¿Qué te parece una cena? fue su seductora respuesta.

Esa noche vino a cenar a mi casa como “parte de pago”...

Y

hace un año que sigo "pagando" con enorme placer.

¡Ya  aprendí a hacer copias de llaves! Juan es el mejor hombre, el mejor cerrajero, el mejor docente y ¡el mejor amante!

¡Gracias Santa Rita!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario