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viernes, 19 de mayo de 2023

Sánchez

 Tampoco me importa el mío
La idea hoy es compartir algunas risas. Espero lograrlo. 
Por eso será de pocas palabras y varios vídeos que a mi me resultan muy divertidos.
Se trata de un proyecto que comenzó hace unos 6 años, casi casualmente, Gabriel Lucero. Humorista y animador argentino.
Publica videos bajo el título de "Gente Rota" y la particularidad de ellos es que combina sus animaciones con audios que le manda la gente.
Es decir que los audios son reales y eso, me parece a mi, es lo que hace que resulten tan graciosos.
Entonces, como lo prometido es deuda,  vamos a algunos de sus tantos vídeos.
Si quieren saber más, pueden googlear su nombre. Tiene su canal de YouTube, su cuenta de Instagram, otras redes sociales y, también, pueden encontrarlo en diversas páginas de diferentes medios de noticias.
Arranco con uno en el que me veo reflejada en su contenido. 
Bueno, no tengo esos años ni me duermo a las 4 de la mañana pero...¡Ya cumplí en la vida! No me levanto temprano, NO QUIERO. 😂😂
¡Ayyy! Este me parece tan inmenso de ternura! ese papá que lo único que puede pensar es que es chiquita y sin duda lo es pero...¿Quién dijo que para enamorarse hay que tener determinada edad? 
Me recuerda a una historia de amor que vivimos en una de las salas de 4 años en que fui "la seño". ¡Cómo se querían y cuidaban esos dos! Juana y Javier.
Todas las mañanas juntos, compartían el alfajor, los juegos, si ella tenía frío él le daba su campera, si él quería sus caramelos ella se los daba. Así transcurrieron el año. Luego de las vacaciones, ya en la sala de 5, hicieron "rancho aparte" con nuevas amistades. 
Sí, si,ya sé. Pocas palabras dije así que va un video más.
¡Morí de amor!
No fue fácil escoger cuáles compartir. Sin duda elegí los que a mi, por alguna razón, me conmueven.
Espero que al menos, alguno de ellos, les haya arrancado una sonrisa.
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cuando gusten volver.
  Lu
                                         Esa Musiquita en el recuerdo
                                  
             Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº480 de la suelta de mis letritas)
Sánchez
Esperaba encontrarse con Sánchez.
De sólo pensarlo, se estremecía, se le hacía “agua la boca”.
Sánchez y ese cuerpo, tan fuerte y a la vez tan dulce.
Lo deseaba.
Deseaba tenerlo a milímetros de su rostro para sentir su aroma.
Lo necesitaba.
Necesitaba sentirlo, saborearlo len-ta-men-te, dejar que penetre en sus entrañas….
No lo veía aún. Era temprano…
¿A quién podría preguntarle?
De momento, nadie de confianza veía en los alrededores.
Con su insoportable ansiedad, como siempre, había llegado con antelación al horario de la cita.
Ni los mozos estaban, aun, repartiendo los aperitivos de rigor. A ellos sí podría preguntarles por Sánchez.
O también a su amiga Mariana, ella era de absoluta confianza pero tampoco había llegado.
La fiesta era para despedir a uno de los socios de la empresa en la cual ambas trabajaban.
Al buen hombre le llegó el tiempo de jubilarse y su trayectoria había sido impecable. Su mayor privilegio: era muy querido por los trabajadores y las trabajadoras de dicha compañía.
Así las cosas, decidió desplazarse lentamente por el salón con la única intención de “perderse” y llegar “como sin querer” a pispear los movimientos en la cocina.
Esquivó pequeños grupos de personas que conversaban animadamente, saludó a un par de invitados e invitadas que trabajaban en su misma sección y al fin pudo “perderse” y llegar a la cocina.
Ya, mozos y mozas, tenían las bandejas listas con diferentes bebidas para salir a ofrecer la primera ronda de tragos
¡Y allí pudo verlo!
Se retiró aliviada y feliz.

¡Al fin podría saborear, sin prisa, el mejor malbec del Valle de Uco! De bodegas Sánchez, obvio.