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viernes, 8 de marzo de 2024

Santa Rita

 Tampoco me importa el mío
Tal lo dicho "la tercera es la vencida" Entonces, si bien quedan varios viajes en el recuerdo, por ahora doy por finalizado el muestreo de los mismos. 
Estoy viendo algunas posibilidades para viajar a fines de mayo o principios de junio.
Es el tiempo en que en mi ciudad los días son muy breves y poco luminosos y la falta de luz natural me "bajonea".
Sigo con esa sensación de "cerebro perforado". 
No logro concentrarme, mucho menos escribir algo divertido, o que invite a la reflexión...
¿La novedad? Finalmente he comenzado a tomar clases de italiano. Desde hace dos años venía haciéndolo con Duolingo, página web mediante la cual he logrado buenos conocimientos del idioma. 
De hecho, el 02/03, rendí una nivelación y he calificado para un segundo nivel. 
¡Va bene!
Esa es -para mi- una buena noticia. Una que es lo contrario -de buena digo- es que los dolores de mi columna son tremendos y la propuesta del neurocirujano es hacer un bloqueo. Pero...
irremediablemente va a llegar el momento en que tengan que operarme. 
Total que pronto intentaré ver cómo resulta lo del bloqueo.
Para finalizar con una nota de color que realce esta entrada comparto un vídeo que me ha parecido gracioso, insólito y de mucha ternura.
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver.
 
 Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
                                         Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº513 de la                                                                          suelta de mis letritas)

Santa Rita

Ese día algo me pasó y creo que fue Santa Rita la que me ayudó.

Nada grave, nada que no tuviera solución, pero que complicaba un poco más la semana tan nevada. 

Salí a palear nieve y, luego de 40 minutos de hacerlo, al entrar a mi casa me di cuenta de que había perdido las llaves.

No sé como fue, porque no soy devota ni conozco la vida de los santos, pero me acordé que decían que Santa Rita era la patrona de lo imposible.

Entonces

sólo dije ¡Santa Rita ayúdame a encontrar todas mis llaves!

Tomé nuevamente la pala y, a pesar de que el sector que tenía que barrer era amplio, fui directo a un sitio, y en la segunda palada ¡hallé mis llaves!

Y con mis llaves encontré a Juan, que era el cerrajero al que había llamado para que me auxilie.

-Hola! Llegaste justo en el momento en que acabo de rescatar mi llavero que se había enterrado en la nieve.

Te pido disculpas y por supuesto te voy a pagar lo que corresponda, por haber echo que te movilizaras hasta acá, le dije sosteniendo triunfal las llaves en mi mano.

¿Cuánto te puedo cobrar? Me respondió con una voz que sonaba a Pancho Ibáñez en los tiempos que conducía “El deporte y el hombre”.

-Lo que corresponda, dije y me di cuenta de que habíamos iniciado un juego de seducción y las feromonas estaban en una danza frenética imposible de detener.

-¿Qué te parece una cena? fue su seductora respuesta.

Esa noche vino a cenar a mi casa como “parte de pago”...

Y

hace un año que sigo "pagando" con enorme placer.

¡Y aprendí a hacer copias de llaves! 

Juan es el mejor hombre, el mejor cerrajero, el mejor docente y ¡el mejor amante!

¡Gracias Santa Rita!