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viernes, 21 de agosto de 2020

Tomás

Tampoco me importa el mío
Vamos por partes, dijo Jack...
Que siento orgullo de mi país, de ser Argentina, ya lo saben y queda dicho.
Respecto a la no aceptación de las diferencias, a la discriminación quiero compartir algunos conceptos tomados de: http://inadi.gob.ar/
..."El trabajo contra la discriminación es, en el mundo, un eje indispensable para el cambio social.
Las realidades mundiales actuales –las reacciones racistas y xenófobas frente a los progresivos flujos migratorios; los femicidios, travesticidios y transfemicidios como una realidad cotidiana en las distintas regiones del mundo; la amplificación y exacerbación del acoso discriminatorio a través de las redes sociales; la discriminación por aspecto físico a escala superlativa dada la exposición y circulación de imágenes que propician la web y las redes; el acoso escolar (bullying) potenciado por problemáticas nuevas que lo llevan a niveles de singular virulencia; el incremento de conflictos religiosos signados por la violencia; la realidad de las personas refugiadas, que a diario nos conmueve; etc.– no hacen más que señalar y volver a señalar la necesidad de un trabajo sistemático y profundo para construir valores ligados al encuentro intercultural, el reconocimiento de la diversidad como parte de la riqueza de la humanidad, la ponderación de la vida en dignidad y el respeto comprometido por los derechos de todas y cada una de las personas."...
Y de: https://www.amnesty.org/es/what-we-do/discrimination/
..."La discriminación ataca el corazón mismo de lo que significa ser humano. Discriminar es dañar los derechos de alguien simplemente por ser quien es o por creer en lo que cree. La discriminación es nociva y perpetúa la desigualdad.
En el fondo de todas las formas de discriminación están el prejuicio basado en conceptos de identidad y la necesidad de identificarse con un grupo determinado. Esto puede generar división, odio e, incluso, la deshumanización de otras personas porque tienen una identidad diferente.
El racismo afecta al mundo. De forma sistemática, niega a las personas la totalidad de sus derechos humanos sólo por su color, raza, etnia, ascendencia (como la casta) u origen nacional"...
Claramente en este tema hay mucha tela para cortar y como dije en otras oportunidades, lo que escribo en estas crónicas, es solo un disparador. 
Quiero sí compartir con ustedes el trailer de "Wonder" que muestra determinado aspecto de  discriminación: la que sufren los niños "diferentes" al patrón reconocido. 
Los niños y niñas no son mala leche ni discriminan naturalmente... Obviamente, aprenden a hacerlo con el correr de los años "según modelo"...
Quiero decir también que en los niños y niñas más pequeños, pongamos por caso hasta los 4 o 5 años o hasta que se escolarizan, no se presentan estos problemas. Se aceptan tal cual y como son y "hacen bien sin mirar a quien". 
Y digo esto, para finalizar, porque en "Wonder" los protagonistas son niños escolarizados de unos 10 años aproximadamente. 
Mi opinión personal es que en esa peli, basada en la novela de Raquel Palacio, se da una típica historia con final de "fueron felices y comieron perdices", un final en el que la bondad triunfa sobre tanto odio y, ciertamente, en la vida real eso sucede con menos frecuencia que el proceso inverso en el que el perdedor continúa siendo perdedor y "los malos" siguen intoxicando el planeta.
Por cierto es una película lacrimógena pero tan esperanzadora que vale la pena verla.
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
Lu
Música en tiempos de covid-19 
Me emociona este vídeo, se siente el amor hacia el grande de Pedro Aznar. Lujo total con los y las mejores de mi Argentina y ¡vaya plus! con los pares internacionales. Ni hablar del cierre...Soy "serratiana" desde mis doce años.
                                                                                                                 Acá no zafás:
    (por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº 364 de la suelta de mis letritas)
Tomás
Tomás era un nene con serios conflictos familiares lo cual le traía aparejado diversos problemas. Entre otros, su constante agresividad de la que hablaré más adelante, tenía el de comer compulsivamente lo que lo llevaba a estar con un sobrepeso importante, casi en el límite con la obesidad.
A sus 4 años estaba tan gordo que, se me ocurre ahora, debería pesar lo mismo que pesarían dos niños juntos de su misma edad.
A pesar de eso, ningún niño ni niña del jardín se refería a él como “El gordo” término que, seguramente, usaron en más de una oportunidad adultos y adultas.
Y recuerdo siempre una mañana, por el mes de septiembre y superada que fue la situación de golpear a sus compañeros, salimos del jardín a pasear aprovechando la bella mañana con aires de primavera.
Ya de regreso de nuestro último punto de paseo matinal, que fue el bar del hotel “Las lengas” al que fuimos a tomar una gaseosa, Tomi se mostraba muy enojado, vociferaba, me empujaba y repetía sin cesar
-¿por qué no me compraste un “sangúche”?
Justo entonces pasamos por la Comisaría de investigaciones, que quedaba –y queda- a menos de 50 metros del hotel y un policía, al ver la situación, no tuvo mejor idea que intervenir desde la ventana por la cual estaba mirando, se asomó y dijo:
-Gordito ¿porqué tratás así a tu maestra?
Y Tomás, haciendo montoncito con sus dedos, se plantó, lo miró desafiante y le dijo
-¡Gordito y la concha de tu madre!
Continuará...