Tampoco me importa el mío
Por estos días, se siente el "revuelo" en las calles, el alboroto previo a las celebraciones. La gente entra y sale de los negocios, el "éxodo vacacional" de los lugareños ya puede percibirse, la "oleada" de turistas de distintas partes del mundo, es visible a simple vista y por cada cuadra caminada, se puede oír la diversidad de lenguas que coexisten en este mismo planeta.
Me gusta intentar adivinar los dichos, el origen de tal o cual idioma que suena extraño a mis oídos. Me gusta caminar sin prisa, imaginar historias de algunos turistas que llaman mi atención...
El clima y mis "urgencias" no siempre me permiten el paso relajado, la mirada atenta y los oídos agazapados. Hago lo que puedo para no engancharme en la vorágine previa de las fiestas que ya están golpeando las puertas, independientemente de cuál sea el espíritu navideño de cada individuo.
La celebración primera de estas semanas es absolutamente personal y muy íntima. Ya asoma a pasos agigantados, ya llega el día 18...¡ya llega otro aniversario de mi nacimiento! Entonces, lo primero en mi lista de prioridades es pensar que compras necesito hacer para esta celebración. Las bebidas, algo para comer...no mucho ni complicado. La idea es compartir con mis amigos que recuerdan la fecha, pues, como ya dije en otra oportunidad, mi reunión de cumple empieza cuando llega el primero y finaliza cuando se va el último amigo/amiga que llega hasta mi casa cargado de buenos deseos para mi nuevo año.
Como es común, suceden imprevistos. ¿El de este año? ¡Mi coche perdió el caño de escape! Así que siendo jueves, estoy terminando esta entrada y luego veré como resuelvo el tema de las compras que ya mencioné.
Quería hacer de esta entrada una "crónica viajera" pero, como casi siempre, el devenir cotidiano se impuso sobre mi deseo. Queda entonces postergada pues si de algo me gusta hablar es sobre recorrer el mundo pasito a paso.
Por ahora, debo finalizar aquí y dedicar mi tiempo a resolver el tema del auto.
Regresaré, como siempre, el viernes próximo en la previa de la Noche Buena.
Me gusta intentar adivinar los dichos, el origen de tal o cual idioma que suena extraño a mis oídos. Me gusta caminar sin prisa, imaginar historias de algunos turistas que llaman mi atención...
El clima y mis "urgencias" no siempre me permiten el paso relajado, la mirada atenta y los oídos agazapados. Hago lo que puedo para no engancharme en la vorágine previa de las fiestas que ya están golpeando las puertas, independientemente de cuál sea el espíritu navideño de cada individuo.
La celebración primera de estas semanas es absolutamente personal y muy íntima. Ya asoma a pasos agigantados, ya llega el día 18...¡ya llega otro aniversario de mi nacimiento! Entonces, lo primero en mi lista de prioridades es pensar que compras necesito hacer para esta celebración. Las bebidas, algo para comer...no mucho ni complicado. La idea es compartir con mis amigos que recuerdan la fecha, pues, como ya dije en otra oportunidad, mi reunión de cumple empieza cuando llega el primero y finaliza cuando se va el último amigo/amiga que llega hasta mi casa cargado de buenos deseos para mi nuevo año.
Como es común, suceden imprevistos. ¿El de este año? ¡Mi coche perdió el caño de escape! Así que siendo jueves, estoy terminando esta entrada y luego veré como resuelvo el tema de las compras que ya mencioné.
Quería hacer de esta entrada una "crónica viajera" pero, como casi siempre, el devenir cotidiano se impuso sobre mi deseo. Queda entonces postergada pues si de algo me gusta hablar es sobre recorrer el mundo pasito a paso.
Por ahora, debo finalizar aquí y dedicar mi tiempo a resolver el tema del auto.
Regresaré, como siempre, el viernes próximo en la previa de la Noche Buena.
Frases: Todas de José Narosky
“El dolor físico lastima. El espiritual, desgarra.”
“Quién da
conocerá la ingratitud, pero también la emoción de dar”
“Mi mayor
ilusión es seguir teniendo ilusiones.”
“La vida enseña.
Pero pocos aprenden.”
“Al amigo no le
busques perfecto. Búscalo amigo”
“Todos caminaron. Pero pocos dejaron huellas...”
Hoy zafan:
Hoy no me publico. No lo hago porque, buscando en Internet
frases sobre el "cumplir años", encontré este poema de autor
desconocido. En la web muchos se lo atribuyen a Saramago...pero no me pareció
su estilo en lo absoluto. Seguí investigando, y encontré otros sitios en los
que opinan lo mismo que yo. De todos modos, expresa mi sentir con una claridad pasmosa. Por eso, sin importarme quien sea su autor, decidí compartirlo. Ojalá les guste
¿Qué cuántos años tengo?
¿Que cuántos años tengo?
¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo:
Gritar sin miedo lo que pienso…
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso,
o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
Gritar sin miedo lo que pienso…
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso,
o lo desconocido…
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo,
y otras “que estoy en el apogeo”.
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo,
y otras “que estoy en el apogeo”.
Pero no es la edad que tengo,
ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón
siente y mi cerebro dicte.
ni lo que la gente dice, sino lo que mi corazón
siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estás muy viejo, ya no podrás!
¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estás muy viejo, ya no podrás!
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse
en el fuego de una pasión deseada..y otras…
es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse
en el fuego de una pasión deseada..y otras…
es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo?
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas…
¡Valen mucho más que eso!
No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas…
¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!
Pues lo que importa:
¡Es la edad que siento!
Pues lo que importa:
¡Es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuántos años tengo?
¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo
de hacer lo que quiero y siento!!.
¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo
de hacer lo que quiero y siento!!.
Qué importa cuántos años,
¿cuántos tengo, o cuántos espero…?
Si con los años que tengo…
¡¡Aprendí a querer lo necesario y a tomar sólo lo bueno!!
¿cuántos tengo, o cuántos espero…?
Si con los años que tengo…
¡¡Aprendí a querer lo necesario y a tomar sólo lo bueno!!




