Tampoco me importa el mío
A menudo pienso que, desde hace unos años a esta parte, existe como una cultura que obliga a la felicidad. O, mejor dicho, una cultura en la que está mal visto estar triste o tiene mala prensa deprimirse en ocasiones.
Se pretende que quien siempre está "para arriba" es la persona que sí sabe vivir verdaderamente la vida.
Debo decir que no creo en lo absoluto que haya personas que gocen de "felicidad eterna" Ya he hablado sobre estos avatares en otras ocasiones, por lo tanto quienes pasan por aquí desde siempre o casi siempre deben recordar, en este preciso momento, que ya he dicho que para mi la felicidad no es un estado eterno sino un estado pasajero, asociado a circunstancias externas, que así como llega se puede ir y luego, inesperadamente, volver.
Esa sucesión es, según mi propia experiencia, así por siempre. Tal vez podría resumirse en que la vida transcurre entre tiempos de grandes aflicciones, sucedidos por otros de inmensas alegrías.
Y traigo esto a cuento porque hace unos días leyendo un magnífico portal, que descubrí casualmente al buscar datos sobre la autora de una pintura que publicó mi amiga Carmen en su blog (lo que me da pie para tema de otro día), me encontré con este título: "LA TRISTE OBLIGACIÓN DE TENER QUE SER FELIZ"
El portal en cuestión, que lo recomiendo, es: http://culturainquieta.com
Y la nota mencionada comienza de este modo: "La filosofía del "be happy" frivoliza la felicidad, presionándonos para serlo y exigiendo que documentemos y compartamos nuestros momentos felices La persecución de la felicidad es tal vez el mayor cliché cultural que nos acecha: las imágenes de sonrisas desbordadas que deambulan en las redes sociales, los grandes hits musicales diseñados para celebrarla, los épicos finales felices de Hollywood, los libros de auto-ayuda, las sectas semi-místicas y los coloquios ‘superacionales’ orientados a ayudarte a alcanzar esta experiencia".
Luego de un interesante desarrollo, la crónica finaliza así: Creo que la felicidad corresponde más a un estado efímero que por momentos sube y, como tal, tendrá que bajar. De hecho, Dostoievsky advertía que la felicidad es eso que experimentamos tras un encuentro con lo más profundo de la infelicidad, mientras que Jung afirmaba que, sin momentos de tristeza, la felicidad pierde cualquier sentido. Pero en todo caso, más allá de cuál sea tu opinión al respecto, te invito a no sentirte obligado a ser feliz, a no necesitar de una foto que documente tu momento feliz para considerarlo genuino y a reflexionar sobre las maravillas de otros estados, por ejemplo la melancolía o, por qué no, la tristeza."
Agrego que una cosa no significa indefectiblemente la otra. Es decir, que todos los días no sean felices, no significa que se esté nadando en un mar de infelicidad. Por favor, veamos los matices...no solo cuentan los extremos...
Agrego que una cosa no significa indefectiblemente la otra. Es decir, que todos los días no sean felices, no significa que se esté nadando en un mar de infelicidad. Por favor, veamos los matices...no solo cuentan los extremos...
En todo caso, y para finalizar, debo decir dos cosas más:
1) Hoy me siento inmensamente feliz porque descubro, una vez más, que mis pensamientos son acertados y hasta tienen base científica. Es decir que, aunque a veces me tilden de "bicho raro", no lo soy tanto.
1) Hoy me siento inmensamente feliz porque descubro, una vez más, que mis pensamientos son acertados y hasta tienen base científica. Es decir que, aunque a veces me tilden de "bicho raro", no lo soy tanto.
2) Agradezco inmensamente a Javier Barros del Vi por haber publicado esta nota en la que expresa claramente , como yo no podría haberlo hecho, mis pensamientos.
Ah!, como siempre,"me faltan cinco pa'l peso". Olvidaba decirles que recomiendo 100% buscar la nota en Cultura Inquieta y leerla completa.
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
Ah!, como siempre,"me faltan cinco pa'l peso". Olvidaba decirles que recomiendo 100% buscar la nota en Cultura Inquieta y leerla completa.
Gracias por pasar por aquí. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? Hasta el viernes próximo. Buena vida y BUENA VIBRA.
Frases: 3 de Juan Gelman
“Yo no me voy a avergonzar de mis tristezas, mis nostalgias.”
“Ésta debe ser una tristeza urbana. Los edificios no dialogan y el cansancio silba. Niños piden limosna y no huelen a gardenia. Allí, secos.”
“Pareciera que se ha instalado todo un sistema para recortarnos el espíritu, para convertirnos en tierra fértil de autoritarismos.
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 284 de la suelta de mis letritas!)
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme... ¡así que leé la entrega Nº 284 de la suelta de mis letritas!)
Estacional
Soñaba
con montañas nevadas, el bosque blanco, las gentes mansas, chimeneas encendidas
cocinas económicas, amigos y amigas cantando, comiendo, jugando, bailando
alrededor de los leños y bullicio por doquier …Todo en un ambiente arrullado
por la mejor melodía por escucharse siempre. La melodía que contagia, la
melodía de la felicidad que produce la
risa pura, fresca, sonora.
Soñaba
con apagar los leños, distribuir flores silvestres y frescas cada mañana, abrir
las ventanas, escuchar los trinos, despedirse de los manteles blancos que
desaparecen de las montañas con el reverdecer del bosque, salir al mercado del
trueque para obtener lo necesario, hacer el pan fresco y los dulces, desayunar
con su compañero y disfrutar del aroma a tostadas y café, mirarse la miradas y
saber que así de sencilla es la vida.
Soñaba
con caminar de a dos todos los senderos, bebiendo agua fresca de los
chorrillos, comiendo frutos y verduras frescas,
durmiendo donde cayera la noche,
contando estrellas acurrucada con su compañero, despabilándose con los
primeros rayos de sol de cada amanecer. Soñaba con días tibios y noches
ardientes…
Con tanto soñar,
llegó el otoño, con sus ocres, verdes rojos anaranjados…
Con una vida distinta
a la que había soñado.
Cargado de años, con
hilos plateados y huellas marcando en su
rostro el tiempo pasado.
Se miró al espejo. Secó
sus lágrimas.
Dejó la nostalgia en
un rincón privado
Y salió a la calle vestida de flores, con una sonrisa y muchos colores.





