viernes, 13 de noviembre de 2015

El Cachito

Tampoco me importa el mío
Para continuar lo dicho en el post anterior, hoy voy a dejar una reseña de mis vivencias y mis sentires en Italia. 
En principio, salir de Porto, con el recuerdo de los magníficos días vividos en Albufeira y la apacible Lisboa, y aterrizar en Roma fue un  contraste cuasi grosero, por definirlo de alguna manera.
Los romanos -bellos hombres si los hay- y romanas, mas los incontables turistas de todo el mundo, el caudal de vehículos circulando desordenadamente, sin respeto alguno por el peatón, las calles abarrotadas de gentes caminando detrás de un guía que llevaba un banderín o un paraguas a modo de "zanahoria tienta burros" para que el grupo lo siguiera, los monumentos con gentes apiñadas a su alrededor y, lo peor de todo, la mayoría de ellos vallados y/o con andamios por refacciones. Entre otros, y como ejemplo, la "Fontana di Trevi" que además de estar vallada, no tenía ni una gota de agua. Por tanto... ¡guardé  todas la monedas que pensaba tirar en ella!. No. Les aseguro, amigos y amigas, que no me dejó una buena impresión mi primer salida por el centro romano.
De hecho, en las fotos que logré tomar puede verse, en algunos casos, más gente o andamios que el monumento en si, por lo que debería encontrar un método para señalar con una flecha lo que en verdad quise registrar con mi cámara.
Llegar desde Termini al  Vaticano en bus es una verdadera odisea. Casi como el viaje que les conté que realicé en el circunvesubiano. 
Empecé a caminar, admirada y feliz por estar en ese sitio tan místico, Piazza San Pietro...la Basílica, sin poder concentrarme en mis ensoñaciones, pues cada medio metro alguien se abalanzaba sobre mí, intentando en varios idiomas conversar con nosotras para ofrecernos entrar a la  Capilla Sixtina sin hacer cola, etc etc.
En tales situaciones y ante la dificultad de tomar buenas fotos, opté por mirar algunos detalles y me di cuenta de que las palomas, también en la Santa Sede, son muy atrevidas. Tanto, que lograron enmascarar a Jesús y a los sufridos cristianos en algunas de las estaciones del via crucis.  Perdonando la expresión, ¡estas aves sí que se cagan en todo!
¡Y tan enternecedores la custodios de la guardia suiza ! Arrobada miraba como uno de ellos, que era casi un niño, estaba tan tieso que hasta dudé por un instante que fuera humano. Entonces un timbre de teléfono me sobresaltó y al girar mi vista, vi que el compañero del estático guardia, abandonaba sin ningún prurito su misión de custodio para conversar tranquilamente con quien lo había llamado.
Lo cierto es que Roma, a pesar de ser una ciudad vertiginosa, tiene su encanto, más allá de la historia que guarda en cada rincón. El Coliseo por cierto es majestuoso. Los foros, los arcos, las puertas...Me ha impactado particularmente la Porta Maggiore y el Templo di Minerva  Medica, que también estaba en parte tapado por andamios y, como en los otros monumentos vallados, no he visto nunca obreros trabajando.
El barrio Trastevere y el parque Villa Borghese son sitios para recorrer sin prisa, disfrutando de los mínimos detalles y a sabiendas de que no es fácil encontrar romanos dispuestos a perder unos minutos explicándote lo que intentas averiguar. No hay punto de comparación entre la locura de los romanos o los napolitanos con la paz y amabilidad de los portugueses. Otro temple, por suerte, tienen los italianos del sur. Pero veo que otra vez me extendí demasiado. Creo que si contara ahora sobre la Costa Amalfitana, los aburriría y no es la idea. Entonces, para cerrar, les dejo algunas fotos, no sin antes decir que en Portugal me sentí como en casa, y en Italia, sólo fui una turista...Sensación que para mi, no es menor.
  


  


Como siempre, gracias por leer mi blog. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida
  Lu
Frases para pensar:
Me gustaría emplear toda mi vida en viajar, si alguien pudiera prestarme después otra vida para pasármela en casa.” 
William Hazlitt
Hay mucha diferencia entre viajar para ver países y para ver pueblos.” 
Jean-Jacques Rousseau
Lo bonito de viajar y comer en culturas distintas está en buscar lo bueno de cada sitio, lo nuevo, y disfrutar del momento.” 
Ferran Adrià
¡Luego vendrá la primavera y el hermoso cielo azul! Quizá podamos viajar entonces. ¡Volver a ver el mar! ¡Oh! ¡Qué felicidad vivir y estar contentos!
Henrik Ibsen
Acá no zafás:
(para eso  me hice “bloggera”, para publicarme...¡así que leé la entrega Nº  185 de la suelta de mis letritas) 
NOTA: Hoy publico un cuento que escribí hace algunos años. Quienes están en esta casa de letras desde sus comienzos, ya lo leyeron, y pido disculpas entonces. Pero, tiene una razón de ser. Acaban de editar un libro; Certamen de escritura "Puente de palabras" en el que publicaron cinco obras mías, siendo una de ellas "El Cachito" y por eso quiero compartirlo. ¡Muchas gracias!
El Cachito
Lo recuerdo ahora como si lo hubiera vivido. Viene nítido a mí, el relato que escuché tantas veces en mi infancia correntina.
Imagino la escuela, alejada del casco urbano. Imagino  niños de miradas tristes, pieles agrietadas por el sol y el trabajo, sonrisas sin dientes y juegos en los recreos, como única alternativa de niñez.
Imagino también a las maestras, mirándolos condescendientes, sintiéndose cerquita de Dios por ser tan comprensivas y generosas con esos chicos "pobres", que lejos estaban de ser de la misma casta. Ellas, todas de familias bien, que fueron educadas como “niñas”. Ellos, pobres, ignorantes, nacidos y nacidas para “criados y criadas”.
Imagino aquella mañanita soleada, en que “importantísimas personas del pueblo”, hombres y mujeres de bien socios y socias del Club de Leones, concurrieron con su manto de piedad y un helado palito para cada infante. Ese fue el mejor regalo en el que pudieron pensar, a modo de celebración del día del niño, allá por agosto del ’66.
Luego, lo de siempre: chocolate con“caras sucias” y caras sucias. Globos, juegos y canciones acompañadas por la guitarra desafinada de la maestra de música, que tenía un sueldo de miseria pero, por suerte, un marido estanciero.
Risas, gritos, peleas, empujones y al fin, al menos por esa mañana, niños y niñas disfrutando de la infancia como pocas veces podían hacerlo.
Finalmente, y como todo lo bueno, se terminaba la feliz jornada.
Finalmente, como cada día se aprestaban a volver a sus ranchos, a dormir una siesta apretados entre la pared de ladrillos y adobe y sus hermanos. Con el calor chorreándoles por los poros y, por esa vez, sin ruidos de panzas  hambrientas. 
Y fue justo con el sonar de la campana anunciando la salida escolar cuando solito en medio del aula, “el Cachito” seguía estático, incrédulo, revisando una y otra vez su viejo portafolio heredado de algún alma caritativa.
Se acercó a él, solícita la señorita Directora que, como correspondía a aquellos tiempos y a esa sociedad norteña, se llamaba Felisita.
Se acercó para decirle si estaba sordo y por eso no había escuchado la campana, que ya debería estar en la fila tomando distancia para despedir a las maestras y compañeros. Se acercó más y sólo entonces se dio cuenta de que Cachito, lloraba con lágrimas silenciosas, miraba incrédulo sus dedos pegoteados de chocolate y desesperado buscaba el helado palito que había guardado en su portafolio, con el más puro amor de todos los tiempos, para llevárselo a su mamá.
         

viernes, 6 de noviembre de 2015

Instantes

Tampoco me importa el mío
¡Pero el futuro ya es pasado! En la entrada anterior a esta -2 de octubre- les decía "viajaré" "recorreré" y tenía una gran expectativa sobre el viaje que haría. Pues ahora debo decir "viajé" "recorrí"...
Aquí estoy, aún tratando de "aterrizar". Todo sucedió tan vertiginosamente que no puedo comprender como es que ya hace una semana que he regresado.
Y tengo miedo de que así, de prisa, se vayan también mis sensaciones y las vivencias de este viaje tan placentero.
En principio, quiero decir que adoré Portugal. Esas callecitas para caminarlas sin rumbo, descubriendo, sino imaginando, que pasa detrás de algunas puertecitas que parecen hechas para liliputienses, pero con una madera tan fuerte que nadie se atrevería a derrumbar. Con sus llamadores de hierro, con los apellidos familiares, o alguna otra referencia sobre quienes son sus moradores, como por ejemplo la "casa do avô", que me derritió de ternura. Los techos de teja, las fachadas azulejadas, los balcones floridos y, particularmente, me enamoré de la tranquilidad y amabilidad de su pueblo.
Si pareciera que, ante tanta paz, hasta las cigüeñas esperan en sus nidos que algún niño vuelva a creer en la magia de llevar bebés colgando de sus picos.
El orden del tránsito aún en Lisboa que es una capital pequeña,en relación a otras, pero no por eso deja de serlo. ¡¡Y los tranvías!!
Y los conductores esperando que los peatones crucen sin ninguna prisa...
La asombrosa "capela dos ossos" cuya existencia descubrí googleando "Evora " pues una amiga me había dicho que, si iba a Portugal, no podía dejar de ir a visitar ese sitio cuyo centro histórico fue declarado "patrimonio de la humanidad" por la UNESCO.
¡Sintra!  Allí además de disfrutar de ese sitio tan pintoresco, fuimos a "Quinta da regaleira" y al "Palacio de Monserrate" ¡Y por supuesto fuimos a "Piriquita" a comer "travesseiros" ¡Excelentes los pasteles y la repostería portuguesa! Y si de dulces hablamos, ¡cómo íbamos a perdernos de probar "Os pastéis de Belém" 
¡Y  que sabrosos los platos típicos! No se si me he fanatizado con este paisito y su gente, pero debo decir que lo único que no me ha gustado de Portugal es ...¡el "bacalhau"! En honor a la verdad, ni siquiera lo probé, pues nunca me gustó ese pez.
Por cierto, fui a la "Livraria Lello" y como "turista cholula" me compré un libro de Fernando Pessoa que bien podría haber comprado aquí en Ushuaia....¡pero leerlo en portugués tiene otro encanto! Hemos asistido a un concierto de fado y, como corresponde, visitamos una de las tantas bodegas de Porto, finalizando con la cata de sus excelentes oportos.
Tanto más podría decir de Albufeira, Silves, las rutas portuguesas, pero seguramente muchos de ustedes ya conocerán y tendrán su visión particular que puede, sin dudas, diferir de la mía. Y a quienes aún no conocen, intenten ir, busquen info, métanse en sus calles con google maps.
Podrá no gustarles tanto como a mi, pero seguramente no permanecerán indiferentes. Lo que, sin lugar a dudas, puso el valor agregado fue mi excelente experiencia con su gente...eso solo puede evaluarse transitando sus pueblos y sus calles.
Y he visto gatos negros por todas partes, hasta en el Palacio Monserrate, lo cual debería cambiar el pensamiento de los supersticiosos porque ¡lo he pasado genial!
No he visto niños mendigando (como en Nápoles) ni gente apiñada en los colectivos y ni necesidad de cuidarse de "cartertistas" (como en Roma)...Si, ya sé, las comparaciones pueden ser odiosas. Prefiero dejar entonces para otra entrada, mi visión de lo poco que conocí y vivencié en Italia.
  


               


Como siempre, gracias por leer mi blog. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida.
  Lu
Frases para pensar:
En mi vida, disfruto de mis viajes y disfruto cuando regreso a casa. 
Tagami Kikusha
He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él” 
Jack Kerouac
Independientemente de cómo se viaje, de los atajos que se tomen, del cumplimiento o no de las expectativas, uno siempre acaba aprendiendo algo” 
Mark Twain
Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo.
Paul Morand
Acá no zafás:
(para eso  me hice “bloggera”, para publicarme...¡así que leé la entrega Nº  184 de la suelta de mis letritas)
Instantes
Viajar en el circunvesubiano es toda una aventura.
Aliento contra aliento, piojos saltando de una cabecita local a una rubia turista londinense, mochilas golpeando las caras de quienes tuvieron ¿la suerte? de viajar sentados, olor a tiempo suplementario seguido de definición por penales, riesgo de quedarte solo con lo puesto y una mochila vaciada entre el tumulto y el traqueteo del tren.
Así las cosas justo en hora pico, recuerdo,  debí subir en Nápoles para viajar hasta Sorrento.
Virgen yo de esa experiencia empecé a preocuparme cuando el aluvión de gentes me metió, sin que yo estuviera segura de querer hacerlo, adentro de un vagón sucio, sin aire y con la turba.
De hecho, en ese trance, perdí a mi amiga con la que viajaba.
Quedé aplastada en medio de la mochila que cargaba en la espalda y la que llevaba sobre el pecho.
Me costaba respirar, no tenía de donde asirme, así que cada tanto y sin querer manoteaba alguna espalda, brazo, rodilla o vaya uno a saber que parte de la anatomía humana.
Nadie decía nada al respecto. Algunos soplaban, otros a pesar de todo reían y conversaban con sus amigos.
Empecé a intuir que esos dos muchachones que se miraban por sobre mis hombros, hacían gestos y hablaban en un idioma para mi inteligible, se estaban mofando de mi cara de sufrimiento.
Luego, en una de las tantas paradas del tren y en medio del reacomodamiento que se produjo, alcancé a ver que uno de ellos estaba descalzo...
Me sentí absolutamente insignificante, presumida y egoísta. “Sufriendo” por viajar en ese imponderable tren, del cual bajaría al fin para ir a un departamento reluciente, cómodo, ducharme vestirme y calzarme a mi antojo.
Pocas estaciones antes de finalizar semejante viaje, sentí que el chico de los pies descalzos y su amigo, se apretujaban sobre mí, y me pareció sentir algún tirón en la mochila que cargaba sobre mis espaldas.
Se detuvo el tren. Con alivio, vi como esos chicos bajaban y yo podía conseguir un lugar más cómodo, al menos con la posibilidad de sostenerme de un sucio y despintado travesaño.
Una estación más, fin del viaje. Bajamos los pasajeros que aun quedábamos, estirando nuestras ropas,  sosteniendo fuerte nuestras pertenencias y en el andén, finalmente, pude volver a reunirme con mi amiga.
-¡Que viaje demencial Lu!
No alcancé a responder, pues en ese instante estaba bajando la pesada mochila de mi espalda y divisé que habían abierto uno de los cierres.
-¡Ay no!, ¡creo que me robaron!
-Uh! Que cagada. Yo estuve todo el tiempo atenta, muchos carteristas aprovechan el tumulto. ¿Pero te falta algo?
Asombrada yo, comprobé entonces que mi billetera, a la vista, estaba intacta. Ni cinco céntimos de euro me faltaban. La máquina de fotos, seguía allí, en el mismo lugar, la tablet también...
           El espacio vacío correspondía a un par de zapatillas que había comprado dos días antes, en Roma, para poder caminar sin que me duelan los pies y pasear a gusto por la Costa Amalfitana.

viernes, 2 de octubre de 2015

Amor en pausa

Tampoco me importa el mío
Amigos y amigas, visitantes de ésta, mi casa de letras, colegas, apasionados y apasionadas de la vida, hoy quiero contarles que es éste un post de "hasta pronto". 
Me voy de vacaciones, las que no pude tomar durante el largo invierno 2015. Me voy ahora, justo cuando los días son soleados, reverdece el bosque, los trinos se ensamblan unos a otros y el coro de aves suena magnífico. Me voy justo ahora, cuando tengo ganas de quedarme...
¡Siempre tan a contramano! Es que por lo mismo no planifico nunca nada. Cuando debo hacerlo, casi por obligación por un tema meramente económico, luego me sucede que ya no tengo ganas de hacer lo "planificado". Pero ya saben como funciona esto, al menos en Argentina; o se compran los pasajes anticipadamente o luego no hay dinero que alcance para comprarlos, pues los costos son muy elevados. 
No es una queja, por suerte aún puedo viajar y disfrutar de la vida. 
Lo que digo, es que mi personalidad es inquieta, cambiante. Que nunca se lo que voy a hacer mañana, y para mi eso es muy bueno. Es la manera de no atarme, de sentirme libre.
Me gusta ir adonde el viento y las circunstancias me lleven, pero claro...eso no siempre es posible si una no pertenece al poder político o económico. Si una es docente "egresada del sistema", escritora y adora recorrer los caminos ávida de adquirir nuevos conocimientos, nuevos amigos y sentirse habitante del mundo, debe comprar los pasajes al menos con 5 meses de anticipación....¡Una vida! 
Como sea, luego me lo paso genial, y mis expectativas son superadas ampliamente. 
Mi manera de viajar habitualmente es muy "sui generis" pero esta vez, como no viajo sola, será más "tradicional"motivo por el cual, supongo, estoy bastante inquieta. 
Voy con una amiga con la que fuimos juntas al cole secundario. Ella vive en Buenos Aires.  Recorreremos Portugal, y el sur de Italia. En Lisboa vive una amiga que conocí justamente viajando. Ella me alojó en su departamento de París, en 2012 y luego se alojó en mi casa, el año pasado, cuando vino a conocer Ushuaia. ¡Uhhhh!¡vaya que me he extendido contando una historia muy personal! No era la idea, sino más bien empecé esta intro, pensando en que me gustaría saber, si tienen ganas de contarme, como se llevan ustedes con eso de planificar. ¿Son de las personas que planifican que van a comer cada día de la semana, que organizan como dos meses antes que harán en noche buena, navidad, año nuevo etc? ¿Planifican sus viajes con un año de anticipación? Eso por citar ejemplos, pero espero comprendan el concepto. ¿O son, como mi caso, de los que apenas tienen un panorama de los próximos 3 días y ya?
Sostengo que la vida es hoy...Conocí gente que se la pasó planificando que haría, por ejemplo al jubilarse, en vez de disfrutar el día a día y se murió pocos meses antes de lograr la jubilación. ¡Y tantos otros casos similares!
En fin, que como casi siempre, me he puesto demasiado verborrágica y ya es hora de decirles que estaré ausente todo el mes de octubre. Seguiré leyendo de tanto en vez a mis amigos y amigas bloggers,  pero  no dispondré de tiempo para publicar. Espero volver con el alma henchida y la vista atiborrada de bellas imágenes para poder plasmarlas en mis escritos.
Como siempre, gracias por leer mi blog. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta noviembre! Buena vida.
   Lu
Frases para pensar:
Los cedros son tan erguidos, rectos y bellos. Querría que los corazones humanos crecieran de esa manera...” 
Yasunari Kawabata
Lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo
Haruki Murakami
Mi necesidad de transformar la realidad era una necesidad urgente, tan importante como las tres comidas diarias o dormir.” 
Yukio Mishima
El que cambia su opinión demuestra con ello que su mente no es de piedra.” 
Natsume Soseki
Acá no zafás:
(para eso  me hice “bloggera”, para publicarme...¡así que leé la entrega Nº  183 de la suelta de mis letritas)
Amor en pausa
Al fin viajaría a Barcelona. A pesar de vivir en Madrid, adonde llegó exiliado desde Buenos Aires a fines de los 70, nunca había podido ir. Algo acontecía cada vez que planeaba un verano a orillas del Mediterráneo.
Feliz preparó su mochila. Serían 5 días. Suficientes para pasear por las ramblas, perderse en las callecitas del barrio de Gràcia, sin olvidar el Parc Güell por supuesto, echarse en la Barceloneta, salir de tapas y disfrutar de ese paisaje tan acogedor que, tan minuciosamente bien, describía para él su prima Elena en extensos mails que dejaban entrever, entre líneas, la necesidad de un reencuentro por parte de ambos.
Elenita, como le decían cuando ambos eran  adolescentes  y vivían en Vicente López.
Se amaban entonces, pero eran tiempos difíciles. Difíciles para los que pensaran distinto, difíciles para los inteligentes, difíciles para los que se salían del molde y tenían pensamiento propio... ¡Eran los desaparecidos de entonces! Eran los que los adultos, amazacotados y asustados, sostenían “algo habrán hecho” justificando así sus muertes.
A ella, la mandaron los padres a estudiar a Barcelona.Estaban aterrorizados porque él no sólo era el primo, sino porque –lo peor de lo malo- “era comunista”.
Él siguió, hasta la noche que tuvo que escaparse por los techos, yendo a la facultad de ingeniería, militando clandestinamente, leyendo libros “prohibidos”...
Esa noche fue el fin y el principio. Logró que un cuñado de su tía Lola que trabajaba en Ezeiza, lo embarcara hacia Madrid.

Fue duro el comienzo. Se juntó con expatriados y generaron vínculos a partir de la desgracia compartida  y, comunitariamente, reconstruyeron la argentina en un barrio madrileño. Luego el devenir de los días, todos y cada uno fueron aquerenciándose, siempre con el mate en la mano, las pizzas nocturnas y algún picadito de hombres donde se podía.
Se casó, tuvo un hijo, construyó desde la nada, vivió intensamente cada día, amó, sufrió, como cualquier mortal, con el valor agregado de remontar el desarraigo
Celebró  el retorno de la democracia, y regresó  a Buenos Aires para abrazar a los viejos, pero ya no era tiempo de volver a empezar.
Así fue como Juan, se quedó en Madrid, se separó, cambió de trabajos, pintó y esculpió logrando varias y buenas exposiciones.
Así fue como pasaron treinta y seis  años casi sin que se diera cuenta.
Treinta y seis años intercambiando novedades con su prima, primero correo postal, alguna llamada telefónica. Luego mails, skype, y cuanto adelanto tecnológico pudiera acercarlos a pesar de la distancia física.
¡Treinta y seis años en que el amor entre ambos estaba en “pausa”!
Y a punto de subir al tren que lo llevará hacia Barcelona pero también, y primordialmente, a Elena se pregunta si no le quedará chica la mochila...Intuye que podría quedarse bastante más que cinco días...
Piensa, excitado, que tal vez haya llegado el momento de poner “play” y reanudar el amor. 

viernes, 25 de septiembre de 2015

Variaciones de haikus

Tampoco me importa el mío
Por eso hoy no voy a hacer reflexiones de ninguna índole, porque aún tengo la cabeza y las ideas "embotadas", sigo un poquitín "apestada" y me doy cuenta de que mi energía está en baja.
Sumado a ello, tengo bastante que estudiar, pues se avecina otra evaluación de portugués...¡Y me cuesta tanto ser disciplinada! Siempre dejo todo para último momento, y luego...¡corro como loca y no sé por donde empezar!
De hecho, la evaluación es anterior a esta publicación, sin embargo, en vez de tomar los libros y estudiar, "tomé internet" y acá estoy trabajando para el blog.
Si bien no voy a pensar en voz alta, les voy  a contar que volví a un estilo de poesía que a mi me entusiasma mucho: el Haiku.
Puedo pasar horas "silabeando" imágenes, sumida en ideas que dan vueltas en mi, como una calesita atormentada, para lograr en 17 sílabas expresarlas. Bueno...¡no soy oriental! No tengo la sabiduría de los maestros de este arte, pero al menos lo intento.
Espero que valoren mi esfuerzo, y espero que el mismo no sea en vano. ¡Ojalá vean lo que pretendo mostrar a través de cada uno de ellos!
Yo veo lo que escribo...pero porqué se lo que estoy pensando.
En todo caso me entusiasmé tanto con lo que intenté expresar en algunos de ellos, que ya rondan en mi las musas para hacer un texto más explícito y más claro sobre mis decires y pensares.
Como siempre, gracias por leer mi blog. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida.
   Lu
Frases para pensar:
Siempre es mejor que la gente hable cara a cara, con el corazón en la mano. De lo contrario acaban surgiendo malentendidos. Y los malentendidos, ¿Sabe?, son una fuente de infelicidad...” 
Haruki Murakami
Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.” 
Mahatma Gandhi
Al final, no recordamos las palabras de nuestros enemigos sino el silencio de nuestros amigos
                                                                                                                                  Martin Luther King
La única salvación posible estriba en dos palabras: educación y cultura. 
Arturo Pérez-Reverte
Acá no zafás:
(para eso  me hice “bloggera”, para publicarme...¡así que leé la entrega Nº  182 de la suelta de mis letritas)
NOTA: 17/03/2011 y 31/01/14 publiqué, en este mismo blog, otros Haikus de mi autoría.
Variación de Haikus

La lluvia otra vez
aguacero del alma
ya no hay lágrimas.

En la ventana
el niño pinta soles
la abuela ríe

Aves migrantes
perdidas en Ushuaia.
No hay primavera.

Bailando un tango
en la noche mágica
se siente feliz

Felicidad es
un gemido, un instante
y un bebé nace.

Vuelen palabras
coloreen la vida
suenen honestas.