Tampoco me importa el mío
Para cerrar el tema viajero y volver a poner cuerpo y mente en Ushuaia, les cuento hoy a vuelo de pájaro mi paso por la Costa Amalfitana y Nápoles.
Básicamente hemos recorrido el trayecto entre Positano y Nocelle y un día fuimos a Sorrento, que es una bella ciudad con las típicas callecitas italianas, en las que no faltan los balcones con la ropa tendida secándose con la brisa marina, pero también con amplias avenidas y varios miradores para ver el monte Vesubio y Nápoles. Magníficas vistas en la estrecha ruta que serpentea por altos acantilados sobre el Mediterraneo (mar Tirreno) y que disfruté maravillada a través de la ventanilla de un bus que nos llevó desde Positano ( lo que me faltó guardar en mis retinas durante el viaje de ida, lo almacené durante el regreso) Casi no he tomado fotos...¡nunca podría captar mi cámara, en toda su magnificencia, ese camino que corre estrecho, balconeando siempre sobre el mar, entre las pendientes de los montes.
Son sitios para recorrer a pie, en días soleados, suerte que no hemos tenido pues los dos primeros días que estuvimos en la zona llovió y durante el tercero, se hizo sentir, arrollador, el viento.
Los italianos de esa zona tienen huertas en cada casa, en las terrazas naturales donde cultivan olivos, vides y cítricos. Son personas calmas y agradables, dispuestas a conversar y ayudar, de ser necesario, a quienes se acercan a ellos con alguna inquietud.
Tuve la suerte de ver como cosechan las aceitunas, las embolsan, las cargan en una especie de carro que tiene orugas para poder transportarlas por las escaleras hacia un sitio donde concentran todos los vecinos su producción para que sigan su curso, supongo, hasta llegar a quienes las envasan y comercializan.
Una señora muy joven, mientras su marido ascendía con la pesada carga, transportaba sobre sus espaldas una de las bolsas que, supe luego, pesaba 35 kg.
Quise tomarles una foto realizando el trabajo, pero no me pareció correcto hacerlo sin pedirles permiso. Eso fue entonces lo que hice, y ellos felices, en lugar de continuar con la tarea posaron para mi. ¡Me pareció muy gracioso y tierno este acontecimiento!
Otra señora de la zona, que salía a cargar agua a una especie de "dispenser público" nos contó que el agua tenía mucho gusto a lavandina, entonces, para beber, iban a cargar sus botellas allí , para lo cual tenían que poner una moneda de 5 céntimos por cada litro de agua. Y nos preguntó si habíamos visto "Il Buco" Era muy difícil comprender el italiano cerrado que por allí hablan, así que nos tomó unos minutos entender que se refería al "agujero" de Montepertuso.
Respecto a Nápoles, seré breve. Estuvimos apenas un día allí, los napolitanos, en mi opinión, no difieren de los romanos. El tránsito caótico, a pesar de que allí hay menos turistas, de todas maneras hay sitios con gran concentración de ellos. En las calles peatonales, en el centro antiguo, tenés que caminar esquivando motos y gentes, sí ya sé dije peatonales porque eso dicen los carteles, pero las motos, que abundan en Italia en general, pasan por allí también. Y en los incontables puestos callejeros podés encontrar souvenirs de todo tipo, objetos de magia negra junto a santos y un retrato del Papa Francisco, junto a una jaula con un loro...
Para finalizar con el viaje y esta intro, el último día mi amiga quería cruzar de Nápoles a Isquia, así que compramos los boletos para ir en un aliscafo. Hermoso el trayecto, pero a los pocos minutos me dormí. De pronto, me despierto con el barco atracando, nos levantamos y bajamos. Ni bien lo hicimos, compramos el boleto de regreso, que nos costó 3 euros menos, y pensé que debería ser porque era otra compañía naviera. Luego mi amiga se da cuenta de que el billete decía "Procida-Nápoles", empezamos a recorrer la magnífica isla, que es un pueblo de pescadores, y en todos lados veíamos carteles que decían algo así como PROCIDA: AQUÍ SE FILMÓ LA PELÍCULA "EL CARTERO" Patri se mostraba inquieta por ese tema, yo disfrutaba totalmente del bello día y ese sitio tan encantador. Finalmente, a la hora de regresar, ella confirmó sus sospechas...¡Nos bajamos antes del barco! Para llegar a Isquia faltaba un trayecto más! Tal como nos lo indicaban todos los carteles, estuvimos en PROCIDA.
Me dio exactamente lo mismo: no conocía ese sitio, lo hemos pasado genial allí, y además...¡puedo contar esta anécdota que me parece muy graciosa! Me río mucho, sobre todo cada vez que recuerdo los detalles, que serían imposibles de contar en esta intro. Como ejemplo, uno de los comentarios, basados sin duda en nuestra ignorancia de la geografía de la zona, era tratar de adivinar que isla sería esa que divisábamos desde un punto panorámico desde el que sacábamos fotos y observábamos sus colinas...¡Pues esa era Isquia!
Como siempre, gracias por leer mi blog. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida
Frases para pensar:
“No subas tan alto, pensamiento loco, que el que más alto sube más hondo cae”
Rosalía de Castro
“No importa que los sueños sean mentira, ya que al cabo es verdad que es venturoso el que soñando muere, infeliz el que vive sin soñar”
Rosalía de Castro
..."y el anciano y el niño, contentos en su lecho de paja dormían, como duerme el polluelo en su nido cuando el ala materna le abriga".
Rosalía de Castro
“Alma que vas huyendo de ti misma, ¿qué buscas, insensata, en las demás?”
Rosalía de Castro
Acá no zafás:
(para eso me hice “bloggera”, para publicarme...¡así que leé la entrega Nº 186 de la suelta de mis letritas)
Positano
Vivir en Positano,
se me ocurre,
es vivir en un teatro.
Los balcones naturales
son los palcos
¿Los artistas?
esos cientos de
turistas
que diariamente
transitan
por sus calles
serpenteantes
angostitas
Y las obras, breves
genuinas, distintas,
son historias de las
gentes
que la habitan
La escenografía,
cambiante
según la estación del
año
ya en invierno,
ya en verano
otoñal o en primavera,
glamorosa
glamorosa
paisajeando,
en la Costa Amalfitana
Positano
Positano
¡ la más bella!






