Tampoco me importa el mío
Hoy estoy reflexionando, en base a mi experiencia de los últimos días, respecto a ese cliché de tantos jóvenes, que recomiendan a su papá o mamá tener una mascota, para que no "se sientan solos".
Dice en http://www.tercera-edad.org/cultura-ocio/mascotas-ancianos.asp “Debemos saber que las
mascotas brindan numerosos beneficios en la vida de las personas pero, es
fundamental, que sepamos que una mascota va a tener numerosas exigencias
diarias que nunca podremos pasar por alto, independientemente de que no
tengamos ganas, tiempo, o capacidad económica de aportarle los cuidados que
necesita.
¿Podemos permitírnoslo
económicamente? Las visitas al veterinario se tendrán que producir con
regularidad, tienen que tener una correcta alimentación y demás cuidados. Hay que vacunarlos una vez al año y desparasitarlos cada 3
meses".
Eso como controles regulares, ni hablar de que hay que llevarlas al veterinario cada
vez que se accidentan. Como dije el viernes pasado, Tomi se desgarró la piel en
una de sus patitas. En el transcurso de
esta semana, lo llevamos con la amiga de hiji que, en teoría, "está a cargo del gatito", 3
veces por ese tema y llevo gastados $530. Nos quedan por lo
menos 3 visitas más, por lo que calculo que al final del tratamiento, mi hija
tendrá que hacerse cargo de no menos de
$ 700. Más lo que cuesta alimentarlo y comprarle las
piedritas, que hay que cambiar con frecuencia para que tenga su “baño” limpio.
Leí también en
http:/www.foyel.com/paginas/2009/06/659/beneficiosde_tener_una_mascotaen_la_terceraedad que tener una mascota, disminuye la tensión y el estrés “Si bien este efecto se manifiesta en todos los dueños
de mascotas, es especialmente beneficioso en las personas mayores. Está
demostrado que la sola cercanía de un perro o un gato produce una disminución
de la ansiedad, por ejemplo, ante una noticia clave.”
Bueno, tal vez funcione en algunas personas, o en
personas muy mayores, pero ¡no conmigo! No
veo las horas de que vuelva mi hija, para despreocuparme de lo que pueda
pasarle a Tomi
Creo que es una buena idea, para los ancianos que viven en
hogares, la compañía de mascotas, en todo caso en esos lugares se harán cargo
de las necesidades de los animalitos los trabajadores de la institución
Pero, si los hijos no pueden “hacerse cargo” de los padres ¿cómo
van a hacerse el tiempo necesario para llevar a la mascota al veterinario
tantas veces como sea necesario? ¿Se harán cargo de los gastos que demanda
tener a las mascotas, como se lo merecen, cuidadas y bien alimentadas?
Y si es cierto que a medida que pasan los años las personas nos
ponemos más sensibles, no quiero pensar el
sufrimiento que pueden pasar cuando su mascota se lastima, o se enferma.
A mi me pasa que, como dijo Albert Schweitzer “No me importa saber si un
animal puede razonar. Sólo sé que es capaz de sufrir y por ello lo considero mi
prójimo” Y esto lo digo en base a mi experiencia, estos días veo a Tomi
muy triste, distinto, no es el gatito callejero, travieso y alegre que conozco.
Está sin pilas, ya ni siquiera pide para salir a callejear, lo cual me da la
pauta de su tristeza. Y me provoca mucha pena verlo en ese estado ¡Deseo que
pasen los días rápido, que se cure su pata para que pueda volver a sus andanzas
por el barrio, y vuelva a ser el Tomi de siempre!
Por estos motivos y otros, (mi libertad viajera entre ellos) no tengo ni quiero mascota, y espero que
cuando los años me pasen por encima, antes de que a mi hija se le ocurra
conseguirme una, me lleve a vivir a un hogar de ancianos... ¡Allí siempre
estará la posibilidad de encontrar un viejito piola!
Como siempre, gracias por leer mi blog. Espero opiniones, críticas y halagos también ¿Vale? ¡Hasta el viernes próximo! Buena vida.
Frases para pensar:
"Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos.”
Mario Benedetti
“Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma.”
Albert Schweitzer
“Actualmente los laboratorios invierten más en mejorar y producir viagra y en desarrollar mejores prótesis mamarias que en medicamentos para el Alzheimer. Ésto provocará -en el curso de unos años- que más gente de la tercera edad tendrá mejores erecciones y senos más prominentes, pero no recordarán para que los tienen”
Albert Schweitzer
“Actualmente los laboratorios invierten más en mejorar y producir viagra y en desarrollar mejores prótesis mamarias que en medicamentos para el Alzheimer. Ésto provocará -en el curso de unos años- que más gente de la tercera edad tendrá mejores erecciones y senos más prominentes, pero no recordarán para que los tienen”
José Saramago
Acá no zafás:
(para eso me hice “bloggera”, para publicarme...¡así que leé la entrega Nº 177 de la suelta de mis letritas)
Maldito facebook
Olvidarla quería.
Parecía un ánima
desde que ella lo abandonó así como así. Sin que mediaran enojos ni palabra
alguna. Simplemente se esfumó.
Recordaba los mejores
momentos compartidos, el sexo ardiente, los besos tibios... ¡y nada más! Ese
era el contrato tácito, y a él no le importaba que así fuera. Luego, ella
volvía a su casa, como si nada, a ser la mujer enamorada de ese hombre que era
su marido.
Todo estaba en orden,
por eso no comprendía ese abandono, que parecía una fuga en todo caso.
Alucinado, demente,
entraba una y otra vez a su facebook, googleaba su nombre, buscaba en el monitor de su PC, en la pantalla de la netbook, y hasta en su tablette, indicios que
lo reanimaran.
Casi no comía, dormía
mal, parecía poseído. Y el acabose fue el día que encontró en el facebook del
marido de su amante, las fotos de una nueva luna de miel en una playa caribeña.
¡Qué románticos los
deformados! Y siguió buscando, y en la página web de ella vio fotos, posteriores
al viaje mielero. En este caso, los tórtolos jugaban felices en la nieve.
Fue entonces cuando, totalmente fuera de si, buscó un martillo y rompió, a puros golpes, el monitor,
destruyó la netbook y partió en dos la tablette.
Tomó un tranquilizante
(dos en realidad) y así como estaba, se
tiró en la cama. Ni siquiera las zapatillas se quitó.
Estaba brillando el
sol, era más del mediodía cuando se despertó.
Entonces, más reflexivo
y calmo, se dio cuenta de su accionar nocturno.
¡Maldito facebook!,
se dijo y odió los avances tecnológicos, toda vez que pudo pensar cuánto más
económico hubiera sido romper tan solo un álbum con fotos de papel.






