viernes, 15 de julio de 2022
Una y otra vez
viernes, 8 de julio de 2022
Martín
Martín
Te agradezco de todas maneras…por vos aprendí a respirar...Inspiro-exhalo, inspiro-exhalo…
A
esperar…y tejer…a confiar…a creer que las utopías pueden convertirse en
realidad…Inspiro-exhalo.
Pero por sobre todo aprendí a amar con
serenidad…pude poner en práctica ese lugar común que tantas personas
repiten sin creérselo, “SI AMAS A ALGUIEN, DÉJALO LIBRE. SI REGRESA…”
Y aprendí a ser paciente… ¡yo que nunca pude con
mi ansiedad! Cada minuto quería llamarte…mandarte un mensajito…un mail… ¡y no
lo hice!
Y sin dudas, aprendí que las lágrimas jamás se
agotan.
Y ahora que estoy bien plantada, ahora que sé
todo lo que puedo hacer por mi misma, ahora que estoy realmente de
parto...Inspiro-exhalo, inspiro-exhalo...
Ahora
entrás como si nada a la sala, me das la mano, secás mis lágrimas y al unísono con el primer llanto de mi bebé decís: "bienvenido Julián, acá estoy para amarte y cuidarte.
A vos … y a tu mamá si ella me lo permite.
En verdad, pensé en llamar a mi hijo Martín…pero
no se lo digo…
Me pierdo en su abrazo y siento que Julián es el nombre perfecto para nuestro bebé.
viernes, 1 de julio de 2022
Una Vida
viernes, 3 de junio de 2022
¿Silencio?
viernes, 27 de mayo de 2022
Misterio nocturno
viernes, 20 de mayo de 2022
¿Premonición?
El interior estaba descuidado. Los pasillos, oscuros. Ausencia de lámparas, paredes descascaradas, color verde botella. Todos los rincones olían a fritura. Papeles tirados por doquier y vidrios rotos completaban el decorado interior.
Típico edificio de algún plan de viviendas, abandonado a su suerte al igual que sus habitantes.
Subió por la escalera en penumbras, olor rancio en los rincones, accedió a un botón rojo que, supuso, encendería alguna luz. Al pulsarlo, junto con la tenue iluminación, descubrió esa enorme cucaracha que subía desde el zócalo justo en dirección a su mano. Comenzó a transpirar. Se aceleraron sus pulsaciones…
Gritos y ruidos provenientes de algún departamento. Voz de mujer implorando que no la golpeen más… Niños llorando.
Se apagó nuevamente la luz que ya no intentó encender...aceleró el paso y cuando quiso tocar el timbre en la puerta que tenía una inmensa letra H, pensó que tal vez era alusiva a la H de horror, horrendo, horroroso.
Comenzó a sonar una alarma, y sólo cuando logró apagar su despertador se dio cuenta, con alivio, de que todo había sido un mal sueño.
Se duchó, vistió y desayunó en menos de 20 minutos.
Estaba estrenando su título de Trabajadora Social, y su misión era hacer una visita a la casa de Huguito.
Asoció la H del nombre del niño, a la H en la puerta del departamento de su sueño…
Se dirigió hacia la dirección que había apuntado en su agenda.
Llegó a ese edificio de departamentos con paso firme.
Decidida, apretó un timbre del portero eléctrico, intercambió un par de palabras, sonó la chicharra, empujó la puerta y entró.
El interior estaba descuidado. Los pasillos oscuros. Ausencia de lámparas, paredes descascaradas, color verde botella. Todos los rincones olían a fritura. Papeles tirados por doquier y vidrios rotos completaban el decorado interior…









