viernes, 27 de febrero de 2026

De un tiempo feliz (a pesar de todo) -Final-

 Tampoco me importa el mío
Escribo...
escribo para exorcizar mis demonios que, aunque no lo crean, son más que mis ángeles.
Escribo para sacar afuera mi tristeza, para elevar una plegaria a todos mis gatitos que me observan desde su cielo.
Primero fue Tomi, el michi de mi hija, al que vi como cuatro perros lo asesinaban y yo, cerco de por medio, no pude hacer nada.
Luego, mi Momo, el gato más bueno, mi compañerito de vida que se fue una mañana, a su ronda habitual, y ya no regresó. 
No olvido su última mirada, su irse por nuestro jardín moviendo su culito gordo y luego...
¡Esa llamada telefónica!  Ese aviso de : "a tu gato lo mató un perro".
Tirar sus cenizas en nuestro jardín apenas fue un intento de calmar mi angustia. 
Entonces...
apareció Morrison y supe siempre que él -Momito- me lo había enviado para calmar mi tristeza.
Si bien un michi no reemplaza a otro, con Morri volvieron mis rutinas gatunas, las caricias, la ternura, los ronroneos y así, aún extrañando cada día a Momo, pasé otros cuatro michiaños felices con su compañía de "medio tiempo". Es que, literalmente, no era mi gato. En sentimientos sí lo era.
Vivía en una casa vecina, pero se pasaba el día completo conmigo.
Sólo cuando el ocaso dejaba caer su manto de nostalgia, yo ponía su comida en el hall frío y lo despedía: "hasta mañana Morri, tenés que ir a tu casa", y entonces cerraba mi puerta y él, luego de comer, salía por la puertita gatera aunque siempre lo hacía con pocas ganas. Creo que, si lo hubiera dejado, se hubiera quedado conmigo también por las noches.
Hasta que...
un día dejó de venir, y al siguiente...¡y pasaron 6! No estaba en la cuadra, en mi jardín, en ninguna parte.
Fui a tocar la puerta de mi vecina con el corazón apretado, con el temor de oír la peor noticia.
No. No lo había matado un perro pero...
¡allí estaba! Flaquito, casi sin moverse, con la mirada triste. No obstante, me pareció, su expresión gatuna cambió al verme.
Cáncer de hígado, era su diagnóstico y ya no tenía fuerzas.
La vecina me permitió traerlo, y así se sucedieron seis días. Lo iba a buscar y, luego de unas horas, lo llevaba de regreso.
Y con enorme alegría, dentro del gris panorama, yo veía cómo él se sentía mejor en mi casa, ronroneaba bajito, con la poca fuerza que le quedaba, cuando yo lo acariciaba y él miraba por su ventana preferida. 
Finalmente, la vecina, me dijo que fuera a buscarlo para nuestra despedida. Al día siguiente lo llevaría para que lo duerman para siempre. Y desde entonces no puedo olvidar el momento en que ella -la vecina- vino a buscarlo. Morrison se aferraba a mi y no quería irse.
Pocos días después de tan triste despedida, apareció Michifou, el gato "naranjita"
¡Él sí que era "callejero por derecho propio"!
Tanto que sin dudas digo que -como en la novela de GGM- su andar callejero era la "Crónica de una muerte anunciada"
No obstante, vino durante casi un año. Algunas veces, pasaba la noche en mi casa y yo me entusiasmaba pensando que, tal vez, finalmente elegiría vivir sin tanta libertad pero a resguardo de los peligros de la calle. ¡las veces que llegaba lastimado! 
Pero...
no hubo caso. Ya lo dije: "era callejero por derecho propio" De todos modos, saber eso, no me evitó el duelo.
Como era esperable, un día dejó de venir. No supe que le sucedió pero puedo imaginar algunas maneras de muerte violenta. 
Gente mala entraña que envenena michis ¡si que las hay! perros callejeros -o no- que los atacan ¡también!
Y mi vida siguió signada por esas "apariciones gatunas": Se va uno, llega otro.
A los pocos días que dejó de venir Michifou... ¡Apareció Titi!
También "medio tiempo" (Era de otra casa del barrio)
Pero ya no quiero escribir. Ya no quiero contar que hacen exactamente nueve días que también desapareció.
¡Lo extraño tanto!
Volveré, algún día, sobre el tema.
Pero no hoy. Hoy estoy demasiado triste y prefiero salir a mi jardín a esperar, otra vez, que llegue como siempre contento, pidiéndome mimos y comida.
 
            Tomi, el gatito de hiji                                           Morrison

                                           Momo, mi compañerito de la vida
   
               Michifou, el callejerito                                Titi ... al que todavía espero
Gracias por estar ahí, aguantando mi catarsis...¿o qué es sino este primer fragmento de esta entrada? 
Al menos espero  que rían mucho con el final de mi cuento que, en esta ocasión, no es "puro cuento" es real. No dejen de leerlo, porfa. 
Gracias por pasar,  hasta el viernes que viene o hasta cuando gusten volver.
Lu
Esa Musiquita en el recuerdo
NOTA:  Les dejo el enlace por si no pueden ver el vídeo.  En la vista previa aparece una leyenda que dice que solo puede verse en YouTube, y da la posibilidad de "Mirar en Youtube" También pueden dar "clic" allí o copiar y pegar el enlace.
Por favor, no dejen de verlo. ¡¡ Gracias !!
https://www.youtube.com/watch?v=ops9oe-8k3Q
                                                        Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº626 de la                                                                                suelta de mis letritas)
De un tiempo feliz (a pesar de todo) Final
Fernando esa vez no salió con nosotros.
Entonces, al no disponer de su “renoleta”, decidimos salir los 3 en la moto de Nano.
Ya había amanecido cuando regresamos, en esa vieja y ruidosa moto, a las empolvadas callecitas del pueblo.
Éramos un perfecto sándwich en el cual yo, por supuesto, era “el jamón del medio”. De pronto, unas cuadras antes de llegar al pueblo, Enrique dijo:
- ¡Huy nena! Qué mal, las viejas cuando te vean van a decir que sos una puta!
Y no tuvo mejor idea que taparme con un  viejo mantel que Nano siempre llevaba por si tenía que tirarse al suelo para arreglar algún desperfecto de su moto. (Al menos esa era la excusa que decía cuando alguien le preguntaba por la razón de llevar siempre consigo ese “trapo”)
Así entramos al pueblo, carcajeando y diciendo una pavada tras otra. Entre eso y la bulla que metía nuestro medio de transporte no había manera de pasar desapercibidos. Tan así que si las doñas no habían salido aún a barrer, lo hacían presurosas a nuestro paso y no faltó quien abriera la ventana porque tal vez no tuvo tiempo de peinarse o de ponerse el delantal para salir a la vereda.
 ¡Las miradas de las “barredoras de chismes”!
Y podría seguir relatando anécdotas de ese tiempo sin tiempo, sin más ocupación que divertirnos y, en mi caso, ayudar a las tías o jugar con los hijos de mis primos mayores.
Pero no puede faltar en este relato el más gracioso recuerdo que guardo de ese momento de mi vida.
Una noche habíamos ido a bailar a Memfis, en la vecina localidad de San Jorge. Era el lugar que más juventud convocaba en esos tiempos, no solo de esa ciudad sino de todos los pueblos aledaños.
¡Lo bien que lo pasábamos! De pronto Fernando desapareció detrás de una chica muy bella y simpática de la cual, según nos dijo, se había “enamorado a primera vista”
Así que allá fue el bueno de Fernando cuando la mujercita en cuestión se dirigió hacia los baños.
Fue detrás de ella con la ilusión de poder encararla cuando saliera del toilette. Entonces no tuvo mejor idea aguardarla en la entrada del mismo.
Así las cosas, Riqui y yo nos quedamos tomando una cerveza, mientras Nano andaba intentando “picotear” por allí.
No pasó mucho tiempo del momento en que Fer había salido rumbo a los baños cuando lo vimos regresar.
¡La cara que traía! Pobre, parecía que había visto una fantasma o que lo habían “pescado” los patovicas del boliche.
-Fer ¿qué pasó? ¿Hablaste con tu chica?
-No, y ya no quiero hablar con ella
-¡Pero mierda! ¡Seguro la viste con un flaco!
-No. No. Nada de eso
-¿Y entonces?
-Entonces nada, nos dijo y no quiso hablar más del asunto.
-Dale Fer! Contanos, algo pasó porque te cambió la jeta.
-Claro que pasó. A mí no. A ella.
-¿¿¿¿ ¿???
-Entró al baño, yo me asomé apenas y justo en ese momento…
-¿En ese momento queeeeeé?
-¡¡¡Se rajó un tremendo pedo!!!!
Aun me río cuando recuerdo ese momento, nosotros desternillándonos de risa y el gordito Fernando totalmente decepcionado.

¡Qué juventud la nuestra! Viéndolo en retrospectiva diría que, al menos en esos pueblitos,  aún era tiempo de inocencia.

21 comentarios:

  1. Mi querida Lu, intentaré sacarte una sonrisa. Sé que quieres mucho a tus gatitos y esa desaparición de días te inquieta. Bueno, sabes que al ser callejero, quizás esté en celo y se esté pegando una gran juerga sexual por los barrios de alrededor; pensemos en eso, que es placentero para él, y no en posibles cosas peores.
    Anímate, y tengo que decirte que el enlace no me sale, me dice que no está disponible.
    ajajjajaja, a ver, Fer no sabe que las princesitas también se tiran pedos, ajajja. Pues espero que haya aprendido, ajja. Un besazo, cuídate mucho y hasta el viernes que viene o cuando sea, muakkkkkkk.

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    1. Buen día Campi! Hoy respondo "al toque" tu amable comentario.
      Amiga, el "Titi" estaba castrado y tenía su casa. Su caminito siempre era el mismo: de su casa a la mía, o sea "su segundo hogar". Es probable que en ese caminito le haya sucedido algo.
      Pero de "fiestas", lamentablemente, ¡nada!.
      Respecto al enlace, si das clic donde dice "MIRAR EN YOUTUBE" lo podrás ver, al menos a mi me deja verlo. Me remite a YouTube y allí se ve sin problemas.
      Genial que te hayas reído con el relato, esa era mi idea al publicarlo.
      ¡Y así fue nomás! Este relato no es "puro cuento" así pasó cuando yo tenía 18 años.
      Va mi abrazo
      ¡Que tu finde sea espectacular!

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  2. Lo primero será disculpar mi forma de ordenar la respuesta pues la tengo que hacer por partes y así no se me olvida. Hoy las he numerado

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  3. 1. Sobre tu ausencia en mi Feedly
    Lu, hoy me he llevado un pequeño sobresalto. No aparecías en mi Feedly —y siendo viernes— he pensado que quizá algo te había detenido. He venido a buscarte como quien llama a la puerta de una amiga para asegurarse de que todo está bien. Y al encontrarte aquí, tan triste y tan sincera, he entendido que estabas, sí, pero con el alma un poco apretada.
    ···
    2. La cadena de pérdidas que pesa más de lo que parece
    Lo que cuentas de Tomi, Momo, Morrison, Michifou y ahora Titi es un recorrido entero por tu vida emocional. Cada uno de ellos ha sido compañía, refugio y capítulo. Y claro que duele esa repetición de despedidas que nunca se vuelve costumbre. Hay una verdad muy honda en cómo narras sus idas y venidas, sus rutinas, sus silencios. Y también en esa espera tuya en el jardín, como si el tiempo pudiera retroceder sólo un instante.
    ···
    3. La ternura de lo cotidiano
    Me ha tocado especialmente ese ir y venir con Morrison durante sus últimos días: traerlo, cuidarlo, devolverlo, volver a traerlo… Ese gesto suyo de aferrarse a ti cuando la vecina vino a buscarlo dice más que cualquier frase. Ahí está todo el amor, sin adornos.
    ···
    4. El humor que rescata incluso en la pena
    Y luego, como sólo tú sabes hacer, nos regalas esa historia juvenil que estalla en carcajadas: el mantel, la moto, las señoras barriendo a destiempo, y ese final glorioso del pobre Fernando huyendo del baño como si hubiera visto al mismísimo diablo. Qué manera tan tuya de equilibrar la balanza: lágrimas en un párrafo, risas en el siguiente.
    ···
    5. La música que acompaña lo que no se puede decir
    Y qué maravilla el vídeo de León Gieco & Ian Moche – El Desembarco. Tiene esa mezcla de ternura, memoria y dignidad que encaja perfectamente con lo que cuentas hoy. Es una canción que abraza, que acompaña sin invadir, que deja respirar la emoción sin taparla. Gracias por traerla justo en este momento.
    ···
    6. Gracias por seguir aquí, incluso cuando duele
    Lu, gracias por escribir aunque te pese el alma. Gracias por compartir esta mezcla de nostalgia, humor, ternura y pérdida que sólo tú sabes convertir en relato. Y gracias por estar, aunque hoy duela más que otros días.

    Un abrazo grande, Dulce Lu. Aquí seguimos, leyéndote, buscándote cuando no apareces, y acompañándote cada viernes.

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    1. Mi querido amigo Enrique. Créeme que me has emocionado hoy. Cierto es que "ando de bajón" y toda palabra de aliento que me acaricia el alma logra que mis ojos "se humedezcan".
      ¡Gracias por siempre estar y comprender!
      Respecto a tu primer punto, veo que en este mundillo blogger te sucede lo mismo que a mi.
      Cuando alguien, de los que considero amigos o amigas, no publica en el tiempo previsto o no comenta en mi espacio me inquieto. No porque si o si tengan que dejar su comentario, pero cuando siempre lo hacen y un día faltan...Ahí es cuando pienso ¿estará bien? ¿le habrá sucedido algo? Y , de hecho, sé en qué momento aproximadamente llegará cada quien a visitarme.
      Hay un relato de Hernán Casciari que habla sobre las relaciones blogueras. Lo voy a buscar y en una próxima edición lo publicaré. Es en tono jocoso, si mal no recuerdo, y está genial.
      Esa historia de mi adolescencia es tan graciosa como real. Y en esta ocasión, por suerte, llegó para equilibrar el bajón de la primera parte de la entrada. Primera parte que escribí así, "de una", con todo el sentimiento puesto en letritas.
      Esta versión de "El Desembarco" es maravillosa y emotiva. Ian es un niño autista que ha sido vilipendiado por Milei y Bulrich.
      Titi nunca regreso. Y sé que ya no lo hará pero, aun así, cuando me levanto abro la puerta y sigo esperando que entre como si nada, como siempre lo hacía.
      Fuerte abrazo y que pases un hermoso domingo junto a tu familia

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  4. Me morí muerto de amor con tu entrada, Lu. Quedé sin habla y sin palabras. Lo que escribo más que nunca es lo que me sale... Cuánto amor les diste... Cuánto amor con vos experimentaron... Eso el Universo no lo olvidará ni en miríadas de años... Te felicito de corazón sensible generosa mujer, todavía emocionado.
    Respecto de tu relato, no pensaste en contar una novela con tanto material que en tu corazón tenés guardado?
    Abrazo más que nunca admirado!! Si me mandas una foto con el gato que elijas te subo al Gaterío encantado!!
    (se me dio por rimar con ado; es que posta tras tu lectura estoy conmocionado)

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    1. Gracias amigo Perrotti. Sabía que "morirías muerto" con la historia de mis michis. Es que, como le digo a Enrique, cuando son amigos blogueros de tanto tiempo, uno termina "adivinando" cuando pasarán a saludar y qué opinarán de tal o cual publicación, entre otras cosas.
      Gracias por tus palabras de aliento Carlos.
      No, no se me ocurrió escribir una novela, Es que, me parece, que dada mi impaciencia -tremenda- que ya no voy a corregir, no sé si podría trabajar minuciosamente en algo que me llevaría tanto tiempo.
      Quien sabe pueda intentar un cuento más largo....Me entusiasma la idea porque a la vez que escribo revivo aquellos tiempos felices.
      Si , claro que te voy a mandar alguna foto. Mañana , tranquila veré en mis archivos pero la realidad es que cas no tengo fotos con ninguno de ellos. Ya armaré algo y te lo pasaré a tu mail.
      ¡Mil millones de gracias!
      ¡Y me has hecho reír con tu final rimado!
      Fuerte abrazo

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  5. Uy como te entiendo uno ama sus hijos peludos. Yo ando con el corazón preocupado por Lizie que tiene problemas en el pancreas. Ojala ya aparezca el gatito. Te mando un beso, mi cariño y oraciones.

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    1. Cierto Citu, ¡los amamos tanto! Ojalá lo de Lizie se solucione pronto y qué no sufra.
      Creo que Titi ya no vendrá nunca más. Sigo triste
      Suerte con tu hija perruna. Va todo mi cariño para ambas.
      Beso

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  6. Te comprendo amiga. Se nota su ausencia, se les extraña. Y ahora estarán todos contentos y juguetones en el cielo de gatos. También nuestra Nela se habrá encontrado con ellos y en sus ronroneos se contaran que somos amigas y lo bien que los cuidamos. Ojalá Titi vuelva a visitarte.

    Barredoras de chismes hay en todas partes, esas nunca desaparecen. El que si desapareció de estampida, fue Fer
    Buen fin de semana Lu
    Un abrazo 😸〰〰💞

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    1. Hola Laura, Sí amiga, me reconforta siempre pensar eso: qué están en el cielo de los gatitos. Y también imagino que se encuentran entre ellos y nos recuerdan.
      Aunque aún dejo mi puerta abierta durante el día, no creo que regrese el Titi. 😢
      ¡Sí, jajaaj! Creo que así fue la salida espantada de Fernando.
      ¡Buena semana!
      Va mi abrazo en un día demasiado otoñal...¡Aún es verano por acá!

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  7. Hola Lu, ellos , los gatos, llegan a formar parte de la familia. El mio se parece a Michifou, es casi un perro, solo le falta ladrar, jaja. Llegó luego que se marcharan a otros mundos nuestros anteriores gatos Panda y Mozart.. Entiendo tus sentimientos. Un abrazo, Lu

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    1. Hola Gil. Gracias por pasar y por entender. Creo que solo quienes tenemos familia "peludita", comprendemos la profundidad de estos sentimientos.
      Abrazo va

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  8. Hola, Lu.
    Los gatos se dice que eligen a sus dueños, y a ti ya te han elegido cinco. Algo bueno les darás 😊 Estoy seguro de que aparecerá un sexto, saben que en tu casa hay cariño, respeto, libertad… y comida. Mi duda es cómo lo llamarás. Siguiendo tu tradición, seguro que el nombre que le des empezará por M o por T 😊
    La historia de Fer demuestra una vez más que dios no existe. O que era un chapuzas al crear seres vivos ¿Por qué dotarlos de un esfínter escapa-pedos? ¿O por qué no haber dotado, al menos, a esas flatulencias de un olor a jazmín, o a rosas, o a romero?
    Un abrazo.

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    1. Hola Diego, sí, así lo creo yo: ellos nos eligen. Por lo mismo, cuando me dicen que vaya a buscar un gato para adoptar respondo siempre lo mismo: prefiero esperar un poco, tal vez otro michi decida quedarse en mi casa por su elección.
      ¡Cierto lo de la primer letra de sus nombres! pero ha sido totalmente casual. Ni siquiera lo había pensado hasta ahora que me lo has hecho notar.
      Jajaja me has hecho reír con tus "reflexiones flatulentas" jajaja
      Gracias por sacarme estas sonrisas.
      Va mi abrazo
      ¡Buena semana para ti!

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  9. Hola querida Lu, vengo después de unos días y leo juntos tus dos últimos posts. Que pena lo de los gatitos, ojala que vuelva Titi y no le haya pasado nada. Uno se encariño mucho con sus amigos de cuatro patas. Te abrazo mucho.
    Tus anécdotas de adolescencia muy divertidas, que rico año el que pasaste ahí, te dejó grandes recuerdos.
    No conocía bien el origen del carnaval, justo este año me invitaron a una fiesta de carnaval unos alemanes y me comentaban que es tradición ese día contar chistes así que eso habían organizado. La canción del Humahuaqueño es muy linda, siempre que la escucho me provoca bailar. Cuanto en común tenemos en nuestras patrias!
    Otro abrazo grande!

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    1. Buen día Cecilia (aunque lo de buen día-hablando del clima-sea solo una expresión de deseo por acá)
      Lamento decirlo pero no. Titi no volvió y sé que ya no va a volver. Lo siento en mi corazón. ¡gracias por ese abrazo! lo estoy necesitando.
      Si, el tiempo que pasé en el pueblito y en el campo de mis tíos y tías fue verdaderamente genial y guardo hermosos recuerdos.
      Cierto es que tenemos muchas cosas en común, Latinoamérica nos hermana.
      Fuerte abrazo

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  10. Hola Lu, tu amor por los gatos es parecido al mio por los perros. Esta semana he tenido a mi viejo "Frodo" de visita en el veterinario, luego el cardiólogo y a fin de semana radiografías. Se nos ponen viejos y nos miran buscando consuelo y a mi me parte en dos, verlo tan indefenso y sin fuerzas para caminar. Catorce años no son moco de pavo, pero él sigue andando y con los remedios se ha puesto más activo.
    Que tengas una linda semana.

    mariarosa

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    1. Hola María Rosa , así es , no importa si gatos o perros, los peluditos que tengamos - que son los de nuestra preferencia- pasan a ser familia.
      ¡Y los amamos!
      Es muy tierna, aunque con un dejo de tristeza, la historia que nos contás de tu Frodo.
      Lo importante es que el día que tenga que partir lo haga tranquilito, sin sufrimientos, y con tu amor sosteniéndolo, como seguro fue su vida a tu lado.
      Fuerte abrazo va

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  11. Me identifico contigo, Lu, en ese amor por los gatos. Son adorables. He tenido una perrita llamada, Laika. De ahí el nombre de mi blog. Pero una tarde me encontré en un parque una pequeña gatita desvalida y me la llevé a casa con la intención de dejarla a la mañana siguiente en una colonia de gatos que atendíamos una vecina y yo. Aquella noche durmió en casa arropada por mi perra que la aceptó al instante.
    A la mañana siguiente intenté dejarla junto a una gata que había sido madre, pero no la quiso. Me dio pena y la volví a meter en casa de nuevo. Desconocía el mundo de los gatos, pero me robó el corazón en apenas unas horas. Así vivimos trece maravillosos años. Hasta que al final tuve que tomar una dolorosa decisión, pues padecía una enfermedad incurable.
    Cuando voy al pueblo, donde tiene mi hermana una casa y mi gata está enterrada, siempre visito su tumba. Dejó en mi alma un dolor y bonitos recuerdos.
    Y cada verano, cuando regreso a Guardo, provincia de Palencia, disfruto con los gatitos de la colonia que ahora cuida sola mi vecina.
    Las fotos que nos muestras son preciosas.
    ¡Ánimo!
    Me he reído con tu relato muchísimo.
    Abrazo grande.

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  12. Hola Maripaz. Si amiga querida, sé de tu amor por los animalitos y sabía de Laika y Letizia. Lo que no conocía es la tierna historia de cómo llegó a tu casa.
    Las cenizas de mi Momo las desparramé en mi jardín, sitio que a él le encantaba. Y ¿podés creer que a pesar del viento y la lluvia se mantuvo allí por muchos días?
    Gracias por compartir estas historias de tus peluditos, que son parte de tu vida.
    Genial que has reído con mi relato!
    Fuerte abrazo

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