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viernes, 17 de mayo de 2024

Cuenta mi mamá

  Tampoco me importa el mío
Seguramente todos y todas vieron imágenes y supieron de la aurora austral que pudo verse -entre otros tantos lugares- en Ushuaia.
Tal vez, hubo quienes pensaron que yo podría estar viendo ese fenómeno de belleza indescriptible...
Pues debo decir que ¡NO! Estaba en mi casa pero...¡no lo vi!
Me enteré recién un par de horas después del suceso, por una amiga de Bs As que me preguntó si lo había visto. 
Entonces, busqué la noticia en los portales y pude ver fotos diversas las que, supongo, habrán visto muchos y muchas de ustedes habida cuenta de que se replicaron en el mundo.
En todo caso, comparto una que tomo de https://www.c5n.com/
Y otras dos que copio y pego de: 
https://www.latdf.com.ar/
Ya ven amigos y amigas lo que me he perdido de ver "en vivo y en directo".
Que se le va a hacer...últimamente "No doy pie con bola"
Extraño horrores a gatito Morrison lo cual suma a cierta desazón que siento.
Así las cosas, si bien aún me quedan algunos días para ir a renovar mi aire, he decidido no volver a publicar hasta mi regreso.
Me iré una semana a 25 de mayo (provincia de Bs As) a compartir mimos y abrazos con mi "hermanito de chupete" y mi "cuñada"
Luego estaré una semana en la ciudad autónoma de Bs As (CABA) disfrutando de la compañía de amigas y de las estupendas y diversas actividades que ofrece esa ciudad.
¡Gracias siempre por el aguante!
Será entonces, hasta el viernes 14 de junio, o hasta cuando gusten volver.
 Lu
                                      Esa Musiquita en el recuerdo
                                                       
Acá no zafás:
   (por eso me hice “bloguera”, para publicarme...entrega Nº553 de la                                                                          suelta de mis letritas)

NOTA: Quiero decirles que lo que cuento en este relato, rescatado de mi archivo, son sucesos reales que acontecieron allá por 1958. Lo contaba siempre mi madre.

Cuenta mi mamá...

Cuando vos tenías un año allá en la casa de Puerto Deseado, donde ni muebles había, vivimos unos seis meses, justo en ese tiempo invernal en que las noches son tan largas y oscuras. No había luces en las calles, ni había vecinos próximos.  De hecho, la luz del hall de la casa más cercana se veía apenas como un lejano farolito chino o una luz navideña... quiero decir, se veía apenas un brillo. Fue una de esas noches, cuando sentimos unos desesperados golpes en la puerta y tu papá fue a atender. Al abrirla no vio a nadie, pero en ese instante los golpes urgentes, fueron en la ventana. Es el viento, viejo -le dije yo-, pero la verdad es que no parecía sonido de viento. A la noche siguiente, pasó lo mismo, los golpes cada vez más fuertes, cesaron cuando apagamos las luces y fuimos a dormir. Fue entonces cuando a tu papá se le ocurrió que al día siguiente, llamaría al vecino de la casa más próxima, aquella de la lucecita, para que viniera a cenar con nosotros.

Y sucedió....En medio de la cena, golpearon una vez más la puerta.

Se levantaron juntos de la mesa, tu padre y el vecino aquel, y se dirigieron hacia la puerta uno y hacia la ventana, el otro. Al abrirlas al mismo momento, los desesperados, urgentes y fuertes golpes retumbaron en el techo...

Yo no creo nada de eso, pero el vecino nos dijo que eran los espíritus de los indios, molestos por la invasión de los hombres blancos que trabajaban sobre sus muertos, acota mi mamá....

Entonces
siento que yo sí lo creo, que no tengo dudas de que los dichos del vecino aquel hayan sido, y sean, ciertos…
Y me quedo pensando en eso pero, a mi madre, no se lo digo…