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viernes, 2 de junio de 2023

Días sentimientos.

 Tampoco me importa el mío
Este primer fragmento, que sería como la sala de estar de mi casa de letras, no deja de espabilarme.
Es que siempre pienso que la charla que mantendremos en esta sala tiene que ser atractiva y casi confidencial pues es -en general- donde "charlamos" animadamente y sin querer "sacamos todo afuera"
Por eso cuento como surgen en tantas oportunidades. La semana pasada fue totalmente aleatoria y así se los dije.
En esta ocasión, como consecuencia de un comentario de Graciela, me había entusiasmado con reflexionar en voz alta sobre la risa, hilando con el tema de los bostezos pues ¡es igual de contagiosa!
Pero...
leyendo un libro de relatos breves de Eduardo Sacheri, justo un rato antes de sentarme a conversar con ustedes, me encuentro con un párrafo que me pareció sublime.
A mi, no quiere decir eso que a ustedes también vaya a conmoverlos de igual modo.
El cuento se titula "Estimado doctor" y en el párrafo de mentas dice:
“El martes es el símbolo de la monotonía por excelencia. No es como el lunes, paradigma de la depresión, ni como el miércoles, bisagra de la esperanza, ni como el jueves, preludio de la alegría, ni como el viernes, éxtasis de la liberación.
No, nada de eso. El martes es la evidencia de lo efímero de lo placentero. Es el canto de la monotonía. El martes demuestra que lo peor no es el lunes con su tristeza. Que lo terrible está en la continuidad, en la seguidilla, en la inútil cadena de días de la cual el martes es el eslabón más macabro. Es el puente nefasto que nos conduce de la desesperación al engaño. Pues si quedásemos en la desesperación del lunes, si nos ahogásemos en el pantano de su melancolía, vaya y pase. Pero no, fíjese que ahí está el martes con toda su vacía extensión, sin otro objeto en el mundo que conducirnos hasta el miércoles, y ponernos de nuevo a la espera de un nuevo fin de semana..."
Lo que me pareció genial es ese sentimiento que le coloca a cada día. Y trajo a mi memoria de qué modo sentía yo los días de la semana cuando aún  trabajaba.
No me atormentaban nunca los lunes, no me complicaba levantarme para ir a laburar, pero sí recuerdo al martes como un día "monótono", un día inacabable
Y siempre al miércoles lo sentí como un gran día, como "¡ya mitad de semana"!
Aún hoy tengo ese sentimiento, eso de ¡qué rápido pasan los días! ya llega otro fin de semana.
Y no es que en mi presente de "egresada del sistema" tenga obligaciones, actividades agotadoras y por ello necesite del finde.
¡NO! nada que ver, pero no sé si será que algunos hábitos y sentimientos quedan fijos en la memoria, o en el ADN, y tal vez por eso el miércoles sea el día que más me gusta de cada semana.
Como sea, ya ven que desvié mi idea de charlar sobre la risa para compartir este párrafo de Sacheri que le pone un sentimiento a cada uno de los días.
Espero les haya parecido en algún punto interesante. Lo de la contagiosa risa sigue en pie, será para un próxima edición.
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cuando gusten volver.
 Lu                                                                                                         
                                                          Esa Musiquita en el recuerdo
                                     
                                                     Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº482 de la suelta                                                                             de mis letritas)
NOTA: Como de días charlamos en la sala, para seguir con los tópicos, pensé que estaría bueno  compartir este poema que escribí hace unos 10 años.                          
                                                                          Días/sentimientos...
Hay días como tules
-días transparentes-
días agitados, soñadores
días como nubes,
-que se esfuman-
que se empujan y se aprietan
para que llegue el siguiente… 

Pero…
hay días, como túneles,
-días huecos y sin fin-
Y otros días telaraña,
que enredan y que atrapan
-ideales pa' dormir-.

Hay días como cárceles,
días laberintos…
-muy oscuros-
que  encierran, que atormentan
y son días sin futuro.

Y hay otros
-que son los mejores -
son los días como soles,
que iluminan el camino
y los sueños resplandecen,
que tatúan en la piel 
brillo y cálidos colores.