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viernes, 3 de diciembre de 2021

CARTA DEBIDA… ¡CARTA DE VIDA! (IV)

 Tampoco me importa el mío 
Estoy asintomática...¿...?
Bueno, disculpen quiero decir que no tengo síntomas de la mas mínima inspiración. Y se me ocurrió decirlo de ese modo. ¿Está mal?
Como no sé sobre qué escribir repaso las noticias y veo que ahora cuando mas o menos, en esta parte del mundo, andábamos "manejando" al bicho, en la otra parte del mundo recrudeció y los antivacunas siguen mirando para otro lado ahora...
¡Ómicron!
Nuevamente la ciencia patas pa"arriba...Nuevamente a estudiar y presumir que podría ser esto o aquello, tal o cual.
Los vecinos brasileros estrenaron sus dos primeros casos...quizás cuando esta edición salga a la vista ya tengamos también casos en mi país.
¿Me asusta? No, para nada. Será lo que tenga que ser.
¿Me cansa, me agota? Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!! Síiiiiiiiiiiiiiiiii!!!
Y me pasa que ya no tengo la constancia de cuidarme como lo hice durante un año y medio...ya no resisto sin abrazar y besar a mis seres queridos. 
Por lo demás sí: sigo con barbijo que no me molesta en absoluto, sigo emborrachando mis manos, sigo desinfectando mis compras.
No de manera tan puntillosa pero un rociado de alcohol al 70% siempre les doy.
En fin, que ya sabemos que "el bicho" vino para quedarse, solo espero que repiensen los y las antivacunas, que todos y todas sigamos cuidándonos, que no bajemos la guardia, que los que abandonaron el barbijo vuelvan a usarlo y...
¡Que podamos "cruzar el charco! Mis ganas de ir al Viejo Continente son inmensas y, por ahora, sigo viéndolo un tanto difícil. Mas aun que estoy vacunada con la sputnik.
Y en esto de poder viajar mas allá de las fronteras mi amiga Carmen, de Chile, tiene en espera desde marzo del año pasado un viaje a mi Ushuaia. 
Presumiblemente tampoco pueda venir este diciembre, tal lo que teníamos conversado. 
Aun no está dicha la última palabra, abrieron muchos de los pasos fronterizos, pero no el más austral que es por el que llegaría Carmen desde Punta Arenas hacia la Tierra del Fuego argentina.
Para cerrar esta edición de protesta nada mejor que hacerlo con una gran sonrisa...Es que es cierto...¡Al mal bicho buena cara!
En google imágenes, buscando chistes sobre COVID para compartir, encontré varios. 
Me quedé con estos cuatro: (en realidad son 3 chistes y una reflexión. ¿cierto?)

 
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cuando gusten volver.
  Lu
Música para el disfrute
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº421 de la suelta de mis letritas)
CARTA DEBIDA… ¡CARTA DE VIDA! (IV)
Llegó el tiempo de decirte con todas las letras de qué se trataba la enfermedad de tu madre. Siete años tenías. Y tu mamá te lo dijo sin vueltas.
CÁNCER. Esa era la palabra maldita y con tan mala prensa.
-La biopsia dio que tengo cáncer.
Lloraste, sin consuelo, te angustiaste, dijiste
-Mamá te vas a morir
Y tu mamá hizo lo mejor que supo, lo mejor que pudo y lo que la sostuvo y te sostuvo: te prometió que no, QUE NO SE IBA A MORIR.
Seguiste llorando, moqueando, ojos inflamados y rojos, suspiros casi hasta el ahogo y contestaste
-No me mientas, porque la gente se muere, vos no podés decir que no te vas a morir.
-Claro que no hiji. No te estoy diciendo que no me voy a morir. Tal vez suba a un avión se estrelle y me muera, tal vez me pise un coche y me muera, tal vez…Lo que te estoy prometiendo es que DE CÁNCER NO ME VOY A MORIR.
Luego
Fijar fechas de operación, ir a sesiones de psicología, pagadas gracias a la contribución del personal de las escuelas y jardines de infantes, como ya dije.
Aprender sobre la enfermedad, hacerse más fuerte y creer el cuento de que el cáncer con ella no podría.
Sostener a quienes, intentando poner una palabra esperanzadora, no podían evitar las lágrimas, contenerte a vos que confiabas tanto en ella y por eso nomás supiste que tu mamá no moriría en esa ocasión.
Pero…
A pesar de todo, aun de su fuerte voluntad para transitar el mal rato, tu mamá tomó algunas precauciones “por si acaso”
Buscó con quién dejarte si algo no salía bien. Firmaron papeles ante escribano público y todo siguió su curso.
Viajó para cuidarte la abuela postiza, la abuela elegida, no biológica, a quedarse con vos en tanto tu madre estuviera internada.
La abuela Quiti que lloraba por los rincones, y tu mamá seguía siendo “la más fuerte”, la que sostenía, la que cuidaba…hasta la hora en que ustedes dormían y entonces soltaba el llanto.

El viernes próximo: final de esta historia de vida.