Tampoco me importa el mío
Hace justo una semana estaba escribiendo con mucha alegría historias futboleras...
Hace una semana empezaba un incendio forestal en el "Corazón de la isla", reserva natural que queda aproximadamente a unos 120 km de Ushuaia y, por eso, hoy escribo con sentimientos de tristeza y desolación.
En principio decir que, lamentablemente una vez más, el incendio ha sido provocado por la irresponsabilidad humana.
La imbecilidad llega a puntos extremos pues aún a sabiendas de que la zona está en alerta amarilla por los vientos, con ráfagas de hasta 90 km/h y que está prohibido hacer fuego, habida cuenta de dichas condiciones, aun así lo hacen y luego se van tirando, con suerte, un bidón de agua y sin constatar que el mismo esté totalmente apagado.
De una superficie de 100000 ha, hasta la fecha - 07/12- el fuego ha arrasado con unas 6500.
¡Cuánto daño! Se me estruja el corazón cuando imagino a guanacos, zorros colorados, las bellas aves que allí habitan -Cóndor, águila mora, bandurria, cauquén, carpintero patagónico entre otras- intentando escapar, cuando no muriendo atrapados por las llamas.
El incendio avanza muy rápido, los vientos son constantes y el bosque muy cerrado, lo cual dificulta enormemente la tarea de brigadistas y todas las personas que se encuentra trabajando para su extinción.
Por si alguien quiere saber un poco más sobre esta zona, recomiendo entrar al siguiente enlace:
https://findelmundo.tur.ar/es/reservas-naturales/963
Dicho esto, comparto unas imágenes que valen más que cualquier cosa que yo pueda agregar.
Las imágenes son de https://www.infofueguina.com/
ACTUALIZACIÓN: lamentable, sábado 10, son las 10 de la mañana y acabo de escuchar que ya son 9000 las ha quemadas y el fuego sigue descontrolado.
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cuando gusten volver.
Esa Musiquita en el recuerdo
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº465 de la suelta de mis letritas)
NOTA: Quiero contarles que el relato que hoy comparto surgió de una manera muy bizarra.
Es otro más que escribo a partir de las 3 palabras que conforman el alias de la cuenta bancaria de gente que conozco.
En esta ocasión el alias al que recurrí es : AURORA.FAROL.LINEA
He aquí el resultado de mi "ejercicio de taller". A mi me gusta, ya me dirán ustedes qué les parece.
La intangible línea del destino
Cantaba tangos bajo el farol de la esquina y el policía del barrio hacía su ronda, feliz de que justo le tocara en aquella zona arrabalera.
Era una buena mina Aurora pero sin estudios ni profesión necesitaba sobrevivir en ese mundo pensado solo para machos.
Aurora soñaba con que eso cambiaria. Que podría ganar dinero sin negociar su libertad ni su cuerpo.
Era bella y sus formas voluptuosas arrancaban suspiros y piropos a cuanto guapo andaba por la zona.
Cierto es que había una delgada línea entre la guarangada y la palabra gentil.
No siempre podía diferenciar entre ambas pero…
¡Le gustaba saber que era admirada por tantos hombres!
Con las monedas que arrojaban a la canastita que dejaba a sus pies, podía hacer una buena comida diaria, mientras vivía “de prestado” en el bulín de una prima lejana.
Y allí volvía cada noche, bajo ese farol y la mirada atenta del policía del barrio. Se sentía protegida por ambos.
Se quedaba hasta pasada la medianoche pues era el horario en que su prima trabajaba.
Iban tipos de toda calaña a ese bulín donde ella luego iría a dormir.
Eso sí; la prima no tenía un cafiolo, era independiente. Si en alguna ocasión hiciera falta ayuda haría sonar el silbato que escondía debajo de la almohada.
Sabía que el atento policía, además de cuidarla a ella, saldría corriendo más veloz que el caballo de Leguisamo para defenderla de algún compadrito.
Y así entre tango y tango bajo el farol transcurrían las noches con luna o sin ella, frías, cálidas o lluviosas mientras el policía seguía mirándola, embelesado, y ella no se enteraba.
O se hacía la distraída, esperando que algún tipo con mucha biyuya se enamorara y la llevara a vivir con él, o que alguien la descubriera y la llevara a cantar con Carlitos, o…
¡Quién sabe qué soñaba Aurora, la de mirada triste y sonrisa dibujada!
Pero…
la calle no daba para más, las noches gélidas eran una tortura, casi nadie se paraba a escucharla cantar en los fríos meses invernales y su prima la acosaba cada vez con más frecuencia.
“Qué acá podemos trabajar las dos, que no pasás frio y ganás muy buena guita, que el alquiler está muy caro y deberías ayudarme, que ya hace muchos meses te estoy aguantando, que mirame a mí…”
¡Cada día ni bien se levantaban –pasadas las dos de la tarde- empezaba con la cantinela!
Entonces
El policía del barrio se cansó de que no lo quiera, el frío se hizo insoportable, la prima se puso densa…
Y
Aurora, dejó de cantar tangos bajo el farol. No pudo mover un ápice siquiera la intangible línea del destino.