En estos tiempos que nos tocan vivir podemos ver obras de teatro, películas, conciertos, asistir a salas de museo, y todo evento cultural que se nos ocurra sentados cómodamente en un acogedor lugar de nuestra casa a través de nuestra computadora. O, en caso de que quiera verlo una sola persona, cómodamente desde el teléfono inteligente.
Como sea, quiero contar que no he visto ninguno de esos espectáculos, y no porque no sean de excelente calidad. No, de modo alguno. Los hay, para todos los gustos, muy buenos y a precios accesibles en caso de los que son pagos.
Pero...a mi no me entusiasma eso de estar sentada sola en mi casa frente a la pantalla.
De hecho, en estos seis meses que llevamos de pandemia, apenas si habré visto unas 7 u 8 películas en las plataformas disponibles a tal fin.
Es que soy un ser sociable hasta la médula!! A mi si bien me gustan los buenos films creo que, por sobre ese gusto, prima el hecho social de ir al cine, de ver gentes, de escuchar sus comentarios, sentir las risas, los silencios, los suspiros, que dejan escapar los espectadores dentro de esa sala con sonido a pochoclos crujientes y susurros.
Y, obviamente la previa a entrar a la sala también es encantadora.
Me preparo en mi casa para la "salida cinéfila", busco en mi guardarropa que ponerme y, antes de salir, sin dudas me rocío unas gotas de mi perfume favorito.
Luego el encuentro con las amigas que habíamos hecho la cita y, durante la espera para entrar a la sala, la conversa animada entre nosotras y/o con otras u otros asistentes al evento.
Lo mismo o similar, pueden imaginarse, me sucede con la asistencia a cualquier otro espectáculo de esos que hoy, si quisiéramos verlos, podemos hacerlo streaming mediante.
Entonces, como dije, no me "engancha" la idea de ver show alguno a través de la pantalla.
Ocasionalmente, ya dije también, veo alguna película en Netflix o en https://play.cine.ar/
Lo que sí haría es asistir, en coche, a espectáculos al aire libre. Los denominados "auto cine", "auto teatro"... Pero, en Uhsuaia, por ahora no se ha programado nada por el estilo así que...
¡Sigo leyendo! Ahora mismo estoy con el último libro de Federico Jeanmaire: "Werra" pero esto será tema de otra entrada.
¿Y a ustedes cómo les va con eso de ver o no espectáculos culturales?
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
Lu
Música en tiempos de covid-19
Me encantó esta versión! Estupendos Aznar-Mihanovich.
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº 368 de la suelta de mis letritas)
NOTA:Quiero decirles que lo que
cuento en este relato, rescatado de mi archivo, son sucesos reales que
acontecieron allá por 1959. Lo contó siempre mi madre, que aun hoy a sus
95 años los recuerda.
Cuenta mi mamá...
Cuando vos tenías un año allá en la casa de Puerto Deseado, donde
ni muebles había, vivimos unos seis meses, justo en ese tiempo invernal en que
las noches son tan largas y oscuras.No había luces en las calles, ni había vecinos próximos.De hecho, la luz del hall de la casa más
cercana se veía apenas como un lejano farolito chino o una luz navideña...
quiero decir, se veía apenas un brillo. Fue una de esas noches, cuando sentimos unos desesperados golpes en
la puerta y tu papá fue a atender.Al abrirla no vio a nadie, pero en ese instante los golpes
urgentes, fueron en la ventana.Es el viento, viejo -le dije yo-, pero la verdad es que no parecía
sonido de viento.A la noche siguiente, pasó lo mismo, los golpes cada vez más
fuertes, cesaron cuando apagamos las luces y fuimos a dormir.Fue entonces cuando a tu papá se le ocurrió que al día siguiente,
llamaría al vecino de la casa más próxima, aquella de la lucecita, para que
viniera a cenar con nosotros.
Y sucedió....En medio de la cena, golpearon una vez más la puerta.
Se levantaron juntos de la mesa, tu padre y el vecino aquel, y se
dirigieron hacia la puerta uno y hacia la ventana, el otro.Al abrirlas al mismo momento, los desesperados, urgentes y fuertes
golpes retumbaron en el techo...Yo no creo nada de eso, pero el vecino nos dijo que eran los
espíritus de los indios, molestos por la invasión de los hombres blancos que
trabajaban sobre sus muertos, acota mi mamá....
Entonces siento que yo sí lo creo, que no tengo dudas de que los dichos del vecino aquel hayan sido, y sean, ciertos… Y me quedo pensando en eso pero, a mi madre, no se lo digo…
En un bello día soleado, en un tiempo de reverdecer, de trinos nuevos, de esperanza y aliento a primavera voy a compartir con ustedes una "crónica un tanto anacrónica".
Anacronismo que tiene que ver no tanto con fechas sino más bien con la estacionalidad.
Pero siento que no puedo dejar de mostrar las fotos que hoy voy a compartir.
Han sido tomadas durante la nevada tardía, que se produjo entre los días 29/08 y 31/08.
Saliendo de mi casa, 50 metros a la derecha:
Saliendo de mi casa, 50 metros a la izquierda:
El
pequeño parque, o gran jardín, del fondo de mi casa y los senderos que
improvisé para mi gatito Calabaza:
Y para finalizar, una muestra de "arte efímero natural"que, en verdad, ya estaba desapareciendo pues tomé las fotos de los carámbanos dos días después de la gran nevada... Ya conté...tengo días... mis pensamientos siguen "embrollados"...
Espero hayan disfrutado de este muestrario nevado y anacrónico pues esos mismos sitios hoy son otros vistiéndose lentamente de primavera.
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
Lu
Música en tiempos de covid-19
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº 367 de la suelta de mis letritas)
NOTA: En esta ocasión busqué en mis archivos un texto divertido y me pareció que, el que elegí, es bastante bizarro y que cuando lo escribí mi imaginación era "pura chispa". Ya me dirán.
Cenifrienta
Es
la hora de los presagios y el viento patagónico, más que viento, sopla que te
sopla. Chapas que golpean escandalosamente entre si, y la bella niña de dorada
cabellera ensortijada, llora sobre el lecho de su madre moribunda.
A
lo lejos, se oye al padre, cantando una melodía que lejos de ser una marcha
fúnebre, suena más bien a un rock del Rey
Y
dice entonces la madre, en una letanía que parece un conjuro final: "Hija
mía, la otra, vendrá y dormirá con tu padre en esta cama...no habrá manera de
impedirlo, pero lo que podrá evitarse, es que se entreguen a los placeres del
sexo y se revuelquen en mi cama como dos desenfrenados amantes. Solamente con
tu ayuda mi niña podremos lograrlo. Para ello te daré señales...Y vendrán
también sus dos desgraciadas hijas, que intentarán ser las preferidas de tu
padre. Deberás estar muy atenta, daré 3 golpes en...en...en....
¡¡¡¡Mami,
mamitaaaaa, mamacitaaaa!!! No te mueras sin decirme adonde vas;
gritó la rubia adolescente sacudiendo alocadamente a su madre, que ya había
exhalado un último suspiro, dejando su cuerpo inerte al tiempo que una gaviota se
posaba en unos enredados tamariscos.
Enterrada
que fue la mujer, y a pocos días de tan triste episodio, el viudo -pescador de
oficio-, se presentó en el hogar, con 3 mujeres bulliciosas, regordetas y
arrogantes.
Hijita
querida, (dijo impostando la voz, tratando de darle quizás un paternal y
sentido tono de afecto), debo hacerme a la mar, para así poder darte una mejor
educación, la que te merecés , en una costosa universidad de Buenos Aires, la
que hubiese querido tu madre."
-Pero
papá; yo no quiero que me deje aquí sola....tampoco quiero ir a la universidad
en Buenos Aires...Voy a estudiar para ser maestra jardinera, y aquí está el
instituto del profesorado...
-No
te quedarás sola hija mía, para ello y a pesar del profundo dolor que guardo en
mi corazón por la partida de tu madre, vivirán aquí tu nueva mamita y sus dos
hijas, que de aquí en más, serán tus hermanas- Y lo del profesorado, podremos
hablarlo a mi regreso.
-Pero
pa..., en mi cuarto hay solo dos camas....-
-He
pensado en ello, podrás dormir en el camastro junto al lavadero, pues no
mereces dormir en el suelo...-
Así
que, esa noche, la pobre niña, atrapada sin salida, acurrucada en
el catre instalado junto al lavarropas, escuchó a sus repentinas hermanas
riendo y gritando:
-"Ahora que sos Cenifrienta a nosotras tu calefactor
nos calienta"
Alguien
tiene que ceder, se
dijo, mientras frías y saladas lágrimas corrían por sus mejillas y fue entonces
cuando alcanzó a oír la voz lujuriosa de su padre, invitando a meterse entre
las sábanas a Paloma, su nueva mujer.
En
esa misma cama en la que había dormido con su madre hasta hacía apenas unas
semanas atrás.
Pero...
justo
antes de lograr satisfacer sus deseos carnales, se oyeron 3 estrepitosos golpes
en la puerta y la jovencita vio a su padre corriendo en paños menores para
atender ese urgente llamado.
Al
abrir, lo único que entró a la casa fue una helada ráfaga a la vez que los 3 golpes
comenzaron en la ventana. Hacia allí corrieron las hermanas que, con gran
sorpresa y no sin temor, divisaron una gaviota colgada de una rama toda vez que los desesperados golpes retumbaban en las chapas del techo.
¡El
revuelo que se armó! Las intrusas gemían aterradas. Paloma, desnuda, golpeaba
su despeinada cabeza contra el espejo gritando ¡es el espíritu de tu mujer que
nos acosa! El padre, en calzones de frisa, intentaba calmarlas, corriendo en
círculos alrededor de la cama...
¿Y
Cenifrienta?
Escapaba
por la puerta de servicio, en silencio y relajada, a encontrarse con el hijo
del dueño de la flota de pesqueros que, con los brazos abiertos y un tapado de
piel sintética, la esperaba.
¿Y
la gaviota?
Apoyada
en el marco de la puerta, cantaba una
extraña melodía que más o menos así sonaba:
Estaba, y aún estoy, un tanto alelada. Motivos varios: imposibilidad de viajar, algunos desencuentros con hiji, malas noticias por doquier en el orden nacional y mundial, covid que no da tregua...
En fin, ni falta hace seguir enumerando.
Por suerte, "siempre que llovió paró" y esta vez no será diferente.
Lo cierto es que en ese estado de "tontera" salí el jueves pasado con la buena idea de tomar fotos de algunos sitios de mi ciudad para luego subirlas al blog junto a otras fotos de los mismos sitios pero de hace unos 30 o más años.
Entonces
guardé mi cámara en un bolsito que es exclusivo para transportar botella de agua, que no es cerrado, tiene "agujeros" por los cuales obviamente no podría caerse nunca la botella pero...¡sí una cámara pequeña y compacta de fotos!
Y...¡adivinen qué! ... Sí, obvio, se cayó.
Me di cuenta casi en el mismo momento y volví sobre mis pasos. Un señor que estaba adentro de su oficina, concesionaria Hyundai para mas datos, se asomó y me preguntó si buscaba una cámara de fotos. Claramente mi actitud y mis gestos me delataban.
Respondí que sí y dijo, palabra más palabra menos:
-Acaba de levantarla una señora, la vi y pensé que era de ella. Era una mujer así," flaca como vos"...
¡Hombre maravilloso si los hay!, ¡Me dijo "flaca"! Tuve un impulso de abrazarlo y decirle que la vida, a pesar de todo, es bella.
Pero claro, me contuve pues en estos tiempos "pandemiosos" no es lo recomendable.
Lo cierto es que el buen samaritano me dio todos los detalles que pudo, me dijo que seguramente la iba a recuperar, que la publicarían porque"la gente acá devuelve las cosas"(sic) A lo que respondí que hacen 30 años o más eso era seguro, pero que hoy en día...
Me informó también que habría entrado al supermercado Carrefour, que queda a pocos metros de donde nos encontrábamos.
Hacia allí me dirigí pero, ciertamente, era casi como "encontrar una aguja en un pajar"
Por suerte, y a pesar de lo dicho respecto a mi estado, pude usar bien mis neuronas. Subí a mi coche, respiré y pensé alternativas.
¿Publicarlo en face? Yo no uso ...¿mi hija? Mmmmm, no era momento de "molestarla con mis problemas" ¿Alguna de mis amigas?
Bingo -me dije- y llamé a Adriana.
La puse al tanto y me dijo que ni bien llegara a casa hiciera el texto para publicar, que adjuntara una foto de la máquina y se lo enviara por mail.
Una vez hecho eso me puse a trabajar para la publicación del día siguiente e intenté concentrarme en ello.
Luego almorcé pensando en que otra acción podría llevar a cabo con el objetivo de recuperar mi cámara y tuve la brillante idea de googlear "Objetos perdidos en Ushuaia!"
¡Si no lo encuentras en google no existe!
Allí figuraba una página de facebook... Bueno, yo no uso pero Silvia, mi "amigahermana", hace ya varios años me dio su usuario y clave para que pueda entrar a su face.
Eso hice y allí, en primer lugar un anuncio:"Encontré cámara de fotos en zona carrefour"
Luego, comunicarme con Adriana justo en el instante que ella me llamaba para avisarme que alguien que lo había replicado vio el anuncio -que yo acababa de ver.
Adri lo publicó en otro sitio de face, ella no sabía de la existencia de "objetos perdidos..." así que le vino bien también todo este rollo de la pérdida pues ahora lo sigue.
Luego me pasó el número de Marcela -la señora flaca como yo- la llamé y cuando le dije que gracias a mi amiga que hizo el contacto estábamos hablando, ella me respondió:
-"Hace una semana estuve a punto de cerrar mi cuenta de facebook, pero no lo hice, por algo pasan las cosas."
Total, que fui hasta su casa, una mujercita encantadora, con 3 hijos de entre 5 y 15 años, que salieron a ver "la devolución", una bella familia, y como ya pueden imaginar, colorín colorado este cuento felizmente a acabado.
Eso sí, antes de volver a casa pasé por Hyundai a decirle a mi "primer auxilio" que consideraba que tenía que saber que la había recuperado.
Esa tarde me sentí feliz...
Cuánta buena gente, cuántas circunstancias fortuitas, cuanto azar y cuánta buena energía puesta en estos aconteceres.
Es lo que intenté demostrar a través de mi relato pero no sé si lo he logrado.
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
Lu
Música en tiempos de covid-19
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº 366 de la suelta de mis letritas)
Estoy atravesando una etapa conflictiva con el ser que más amo en este mundo que es mi hija, mi energía y pensamientos puestos en eso y no pudiendo concentrarme en estas letras que suelto con gusto cada semana, pensé que era una buena opción tomar fotos de Ushuaia y luego publicarlas junto a una toma del mismo sitio pero de los comienzos del poblado y/o de unos, por lo menos, 35 años atrás. La idea era compaginar un "Así pasa el tiempo..." Salgo entusiasmada a cumplir mi misión y ¿qué puede haberme pasado? Perdí la cámara apenas iniciado el recorrido. Se me cayó y cuando volví sobre mis pasos ya no estaba. Un señor me dijo que vio que acababan de levantarla, me dio la descripción de la mujer que la encontró, me dijo hacia donde se había dirigido pero, a pesar de que intenté dar con ella no lo logré. Ciertamente, cuando algo no anda bien es cuando suceden todo tipo de inconvenientes, así que esperando pase pronto mi mala racha, los dejo con un paso del tiempo "generacional". Siempre son interesantes los cambios de look, las fotos antiguas. Tengo claro que para quienes las vean no tendrán el mismo valor que para mi, como así también sé que esta improvisación no tiene nada que ver con la idea original que era mostrar el paso del tiempo a través de la ciudad y no de personas que para ustedes no significan nada. Pero...¡es muy tarde y mis ideas están muy enredadas como para intentar otro tipo de editorial! ¡¡Mil gracias por el aguante!! Al menos, espero, disfruten con la continuación de "Tomás" y les agrade el vídeo.
Mi papá y mi tía- 1930
Compromiso de mis padres (en el centro) mi abuela, tíos y tías -1955
Yo. 1958
Con mi hermano- 1960
Con mi hermana.1967
Con hiji-1988
Hiji-1989
Mi hija-Mis padres 1989
Y hasta aquí llega el "Muestrario generacional", porque mi madre aun no es bisabuela, lo cual implica que aun no soy abuela...
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras. ¡Ultimo momento!!! recuperé mi cámara, es una gran historia pero esta edición ya está lista. Se los cuento en la próxima...¡Aguante la buena gente! 😍
Lu
Música en tiempos de covid-19
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº 365 de la suelta de mis letritas)
Tomás (continuación)
El policía se sorprendió tanto que no
logró articular palabra, algunos niños y niñas decían
- ¡Seño dijo malas palabras!
Entonces dije, palabra más palabra
menos:
-Tomás se llama Tomás y no Gordito, el
policía en todo caso, al no saber su nombre, podría haberlo llamado “nene”.
Dije también que no estaba
bien lo que había respondido Tomi, pero que él se había enojado tanto por ese
apodo y desvié el tema hacia ese lado: el de los apodos precisamente y
contándonos sobre ellos seguimos nuestro camino de regreso.
¿Y Tomás? Se “pegó” a mi, me dio la mano
y así, muy juntitos seguimos caminado.
Es en este punto que debo confesar que a
mí me dio mucha risa la situación y que ensayé una disculpa con el policía
pero, obviamente, le aclaré “Se llama Tomás”
II
Tomás era un niño muy querible a pesar de
ser muy agresivo.
Por situaciones que a otro niño u otra
niña no molestarían él se ponía violento y arremetía a golpes y patadas contra
la seño, alguno de sus pares o incluso hasta la directora del jardín de
infantes.
Luego, le daban “ataques de
arrepentimiento” se disculpaba y, en ocasiones, hasta lloraba.
Yo fui su seño y fue con el niño que más
aprendí mi profesión.
Fue el que me sacó del molde de mis
prácticas, del “típico rebaño”, fue el que me puso los desafíos más intensos de
toda mi carrera docente.
Desde el inicio de clases, en marzo,
hasta el mes de junio intenté cuanta teoría era de aplicación en esos años pero
no lograba que Tomi dejara de golpear a sus pares, lo cual traía un serio
problema con los padres de esos otros niños.
(Necesito aclarar que “mi” Tomás a las
nenas no las golpeaba. ¡Punto a favor!)
Entonces
un día, puse en práctica mi sentido común
más allá de cualquier teoría estudiada hasta el momento.
Le avisé durante varias jornadas:
-Tomás, a los nenes les duele ¿por qué
mejor cuando estás enojado no probás con sacarte el enojo pegándole a la pared?
Esa y otras tantas “fórmulas de
persuasión” usé pero… ¡Nada! Entonces empecé a advertirle
-Tomás, si vos seguís golpeando a tus
compañeros ellos un día te van a golpear a vos.
Y llegó ese día. Recuerdo que estaba muy
enojado esa mañana y había hecho llorar a un nene de la sala.
Estaba sentado en el piso y, como pude,
lo sujeté de sus manitos gordas y dije:
Bueno!! Todos a mostrarle a Tomi que feo
se siente cuando nos pega.
Y allí fueron, los pocos que se animaron,
a darle “un golpe”, que más que golpe era una caricia de lo rápido que lo
hacían y volvían a sentarse en la ronda.
Era claro que iba a suceder eso, le
tenían “miedito” a Tomás y, por otro lado, lo querían mucho.
Pero… ¡el efecto fue maravilloso!
A partir de entonces, Tomi se convirtió
en el ángel protector de todos sus compañeros y todas sus compañeras.
Eso sí…de vez en cuando golpeaba las
paredes o, en el patio, a algún niño de otra sala que molestara a alguien de su
grupo de “Sala Amarilla”
A partir de entonces también,
fortalecimos nuestro vínculo de modo tal que estando ya en primer grado, fue a
una escuela que quedaba enfrente de mi casa, pasaba a la salida de clases a
dejarme dibujitos- que aún conservo- y, en ocasiones, a contarme que lo habían
mandado a la dirección y le habían hecho firmar “el libro de disciplina”…
Vamos por partes, dijo Jack... Que siento orgullo de mi país, de ser Argentina, ya lo saben y queda dicho. Respecto a la no aceptación de las diferencias, a la discriminación quiero compartir algunos conceptos tomados de:http://inadi.gob.ar/
..."El trabajo contra la discriminación es, en el mundo,
un eje indispensable para el cambio social. Las realidades mundiales actuales –las reacciones
racistas y xenófobas frente a los progresivos flujos migratorios;
los femicidios, travesticidios y transfemicidios como una realidad
cotidiana en las distintas regiones del mundo; la amplificación
y exacerbación del acoso discriminatorio a través de las redes
sociales; la discriminación por aspecto físico a escala superlativa
dada la exposición y circulación de imágenes que propician la web y
las redes; el acoso escolar (bullying) potenciado por problemáticas
nuevas que lo llevan a niveles de singular virulencia; el incremento
de conflictos religiosos signados por la violencia; la realidad de las
personas refugiadas, que a diario nos conmueve; etc.– no hacen
más que señalar y volver a señalar la necesidad de un trabajo
sistemático y profundo para construir valores ligados al encuentro intercultural, el reconocimiento de la diversidad como parte de la
riqueza de la humanidad, la ponderación de la vida en dignidad y
el respeto comprometido por los derechos de todas y cada una de
las personas."... Y de:https://www.amnesty.org/es/what-we-do/discrimination/ ..."La discriminación ataca el corazón mismo de lo que significa ser humano. Discriminar es dañar los derechos de alguien simplemente por ser quien es o por creer en lo que cree. La discriminación es nociva y perpetúa la desigualdad. En el fondo de todas las formas de discriminación están el prejuicio basado en conceptos de identidad y la necesidad de identificarse con un grupo determinado. Esto puede generar división, odio e, incluso, la deshumanización de otras personas porque tienen una identidad diferente. El racismo afecta al mundo.De forma sistemática, niega a las personas la totalidad de sus derechos humanos sólo por su color, raza, etnia, ascendencia (como la casta) u origen nacional"... Claramente en este tema hay mucha tela para cortar y como dije en otras oportunidades, lo que escribo en estas crónicas, es solo un disparador. Quiero sí compartir con ustedes el trailer de "Wonder" que muestra determinado aspecto de discriminación: la que sufren los niños "diferentes" al patrón reconocido. Los niños y niñas no son mala leche ni discriminan naturalmente... Obviamente, aprenden a hacerlo con el correr de los años "según modelo"... Quiero decir también que en los niños y niñas más pequeños, pongamos por caso hasta los 4 o 5 años o hasta que se escolarizan, no se presentan estos problemas. Se aceptan tal cual y como son y "hacen bien sin mirar a quien". Y digo esto, para finalizar, porque en "Wonder" los protagonistas son niños escolarizados de unos 10 años aproximadamente. Mi opinión personal es que en esa peli, basada en la novela de Raquel Palacio, se da una típica historia con final de "fueron felices y comieron perdices", un final en el que la bondad triunfa sobre tanto odio y, ciertamente, en la vida real eso sucede con menos frecuencia que el proceso inverso en el que el perdedor continúa siendo perdedor y "los malos" siguen intoxicando el planeta. Por cierto es una película lacrimógena pero tan esperanzadora que vale la pena verla.
Gracias por pasar. Hasta el viernes próximo, o hasta cada momento en que entremos a "chusmear" ésta, mi casa de letras.
Lu
Música en tiempos de covid-19
Meemociona este vídeo, se siente el amor hacia el grande de Pedro Aznar. Lujo total con los y las mejores de mi Argentina y ¡vaya plus! con los pares internacionales. Ni hablar del cierre...Soy "serratiana" desde mis doce años.
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº 364 de la suelta de mis letritas)
Tomás
Tomás era un nene con serios conflictos familiares lo cual le traía aparejado diversos problemas. Entre otros, su constante agresividad de la que hablaré más adelante, tenía
el de comer compulsivamente lo que lo llevaba a estar con un sobrepeso
importante, casi en el límite con la obesidad.
A
sus 4 años estaba tan gordo que, se me ocurre ahora, debería pesar lo mismo que
pesarían dos niños juntos de su misma edad.
A
pesar de eso, ningún niño ni niña del jardín se refería a él como “El gordo”
término que, seguramente, usaron en más de una oportunidad adultos y adultas.
Y
recuerdo siempre una mañana, por el mes de septiembre y superada que fue la situación
de golpear a sus compañeros, salimos del jardín a pasear aprovechando la bella
mañana con aires de primavera.
Ya
de regreso de nuestro último punto de paseo matinal, que fue el bar del hotel “Las
lengas” al que fuimos a tomar una gaseosa, Tomi se mostraba muy enojado,
vociferaba, me empujaba y repetía sin cesar
-¿por
qué no me compraste un “sangúche”?
Justo
entonces pasamos por la Comisaría de investigaciones, que quedaba –y queda-
a menos de 50 metros del hotel y un policía, al ver la situación, no tuvo mejor
idea que intervenir desde la ventana por la cual estaba mirando, se asomó y
dijo:
-Gordito
¿porqué tratás así a tu maestra?
Y Tomás, haciendo montoncito con sus dedos, se plantó, lo miró desafiante y le dijo