Tampoco me importa el mío
Me hace bien rememorar mi vida viajera, y como "No hay dos sin tres" va la tercer entrega.
Espero no aburrirlos y que quieran acompañarme una vez más viajando, aunque sea en forma virtual, conmigo.
¿Vamos a Cuba? Año 2010. Organizamos con una amiga pero...quiso el destino que se fracturara la pierna y no pudiera ir. Ante la disyuntiva de viajar sola o perderme esa oportunidad...
¡Ya se imaginan! Fui sola. Era un viaje grupal de todos modos. Primera y única vez que viajé de ese modo. ¡No están hechos los viajes grupales para mi!
No al menos en esos tiempos en que aún me sobraba energía. Tal vez, ahora, vaya siendo momento de reconsiderar esa opción si es que no hay amigas con posibilidades de acompañarme.
Recuerden que haciendo "clic" sobre las fotos pueden verlas ampliadas.
Apenas un muestreo de La Habana y de Varadero. La mía va para que podamos ver -ustedes y yo- el paso del tiempo o "Cómo fui haciéndome mayor" 😊
Voy a dejar Francia -2012- para alguna otra oportunidad. Estuve recorriendo ese país, que amo, por 24 días. En ese tiempo visité Midi-Pyrenée, el Vallée du Lot, París, Versailles, Colmar, Besançon, Arles, Montpelier, Avignon -sí, obvio estuve sobre el puente- Carcassonne y Toulouse. De esos 24 días que estuve viajando, sólo uno me alojé en un "hotelito". Fue en Arlés, porque me enamoré de ese lugar en la Provence. Y lo hice porque decidí quedarme un día más de lo que había acordado con mis anfitriones. Siempre paré en casas particulares, sin pagar ni un sólo peso por ello. Fue en los tiempos que https://esp.hospitalityclub.org/ funcionaba de maravillas.
Voy, en cambio, a compartir unas pocas fotos de Salvador de Bahía y Maceió -Brasil- viaje que hice en 2013
¡Qué belleza O Pelourinho ! Barrio en el Centro histórico de Salvador !
Yo "algo mayor"😊 , Playa de los franceses y Massagueira en Maceió
A lo dicho de "no hay dos sin tres", agrego que "la tercera es la vencida" Entonces, si bien quedan varios viajes en el recuerdo, doy por finalizado el muestreo de los mismos.
Gracias por pasar. Hasta el viernes que viene, o hasta cuando gusten volver.
Esa Musiquita en el recuerdo
Acá no zafás:
(por eso me hice “bloggera”, para publicarme...entrega Nº512 de la suelta de mis letritas)
Sucediendo la vida nomás
Los recuerdos llegan como bandadas de gaviotas sobrevolando el canal en busca de su presa.
Creo que vienen a mí en busca de mi memoria, de mis emociones, de mi preciosa juventud, en busca de las vivencias que, día tras día, me convirtieron en esta mujer que hoy soy.
A veces los recuerdos pueden no ser muy fidedignos…
Pueden estar teñidos por la subjetividad de fotos de momentos que no se quieren recordar, o de momentos que se prefieren magnificar.
Porque recordar es “volver a pasar por el corazón” y los sentimientos ¡sentimientos son!
Sin embargo, tengo la certeza de mis días vividos en Comodoro Rivadavia.
Tiempos duros aquellos, Malvinas acababa de suceder.
Desmantelé aulas, hice cursos veloces en la Cruz Roja, asistí a las alertas amarillas y rojas y sentí el dolor por los que no volvían.
Tengo el amor incondicional de mi mamá Kitty y su familia –mi familia- como prueba fehaciente de que la memoria no me traiciona.
Recuerdo también el día que abrieron el aeropuerto.
Fue cuando las voces de los represores se acallaron, cuando negaron la guerra sucedida y escondieron a los protagonistas de ese dolor sin fin…fue cuando esa locura había finalizado, cuando el daño ya había sido hecho y el mal causado.
Entonces abrieron el aeropuerto y regresé a la casa de mis padres con los efectos de la derrota…
No la de Malvinas.
No.
La mía personal.
Ya en Buenos Aires, buscando mi identidad patagónica, una amiga me dijo:
-“Lu Tenés que ir a Ushuaia, es el lugar más lindo del planeta”
Y eso para mi fue suficiente.
Total que, sin dinero para el pasaje, fui a LADE* en el porteño barrio de San Telmo y muy segura de mí misma dije, con tono más que convincente, que Ushuaia me esperaba, que casi no había maestras jardineras y yo lo era, que cómo poblaríamos la Patagonia si desde el estado y sus organismos no nos ayudaban y bla bla bla.
Dos días más tarde, me estaba embarcando hasta Río Gallegos. Una vez en su aeropuerto, nadie me esperaba tal lo acordado. Así que vuelta a explicar a cuanto comandante me quería escuchar - todos, claro, mis "veintipico" lo ameritaban- que necesitaba llegar a Ushuaia.
Así fue como, “haciendo dedo a LADE” llegué por primera vez a la Isla.
Así fue como mis ojos sorprendidos observaban el bosque, el canal Beagle y los techos bajos de las casas desde la cabina de un Fokker F-27 de LADE, única línea aérea que llegaba a Ushuaia en aquel entonces.
Y recuerdo que dije
-“¡Al fin lo encontré! ¡Éste es mi lugar!”
Y ya ven, acá estoy, acá me “hice grande”, acá tuve mi hija, planté el árbol y escribí el libro.
Acá sufrí y fui feliz, sumé, resté, gané, perdí, amé y desamé, trabajé, disfruté, lloré, reí, construí, deconstruí, morí y resucité, crecí a mi hija, tuve –tengo- amigos y amigas, viajé, regresé, extrañé…
Acá… ¡VIVÍ!
Tal como sigo viviendo, con esa claridad que tengo desde hace 41 años: con sus pros y con sus contras
¡Ushuaia es mi lugar adonde volver!
* Lineas Aereas Del Estado







































